Estado

Se va portadora de esperanza

Religiosa cuidó de migrantes por un año

Cortesía / La misionera fue despedida por el obispo
Cortesía / Parte del video difundido
Cortesía / Durante la despedida en el albergue
Cortesía / Habla por última vez con una de las integrantes del lugar

Hérika Martínez Prado/El Diario de Juárez

lunes, 05 octubre 2020 | 14:41

Después de un año de atender a los viajeros en la Casa del Migrante de Ciudad Juárez, la hermana Catalina, de origen holandés y misionera de San Columbano, fue despedida del albergue el fin de semana entre abrazos y agradecimientos de los migrantes, de quienes destacó su resiliencia. 

“Lo que más me ha impactado es la resiliencia de los migrantes y su espíritu, su fe y su determinación para tratar de lograr su sueño. Eso es admirable, su fe en Dios también, muy fuerte”, señaló la religiosa quien con el objetivo de ser portadora de la esperanza para los migrantes, se convirtió durante un año en la madre simbólica de cientos de ellos.

A través de un video difundido por el albergue católico en sus redes sociales, la hermana Catalina explicó su interés por apoyar a los migrantes desde esta frontera.

“Soy holandesa, tengo 78 años, misionera de San Columbano, trabajé dos años en el Perú y después 43 en Chile, en diferentes parroquias y sectores. En Chile también teníamos migrantes, pero fue muy distinto, no como la multitud que ha llegado aquí a la frontera”, narró la religiosa.

Dijo que se impresionó tras ver una fotografía de la revista Time del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el que parecía un gigante frente a una niña llorando. En la portada decía “Bienvenido a los Estados Unidos”.

“Esto nos impactó mucho, el drama de la separación de los niños de sus familias, entonces empezamos a conversar entre nosotras” y pidió un proceso de discernimiento, recordó.

El año pasado, la hermana Catalina, primero pasó un mes en la Casa del Migrante de Ciudad Juárez, para conocer el lugar y descubrir cómo podría aportar.

Finalmente, hace un año llegó para apoyar, “había mucha gente en ese tiempo, y muchos mexicanos también”, relató a través del video difundido por la Casa del Migrante con el que agradecen su apoyo.

La religiosa narró además cómo cambió la situación a lo largo de un año, debido a la pandemia por el nuevo coronavirus (Covid-19), con medidas drásticas para protegerlos.

“Han sufrido mucho, las separaciones, el mismo camino es como una peregrinación. Y todavía –siguen– con esperanza, a pesar de que se han ido cerrando todas las puertas y los puentes por la misma pandemia como excusa”,  externó.

La religiosa fue despedida por el obispo de Juárez, José Guadalupe Torres Campos, por el personal del albergue encabezado por el sacerdote Francisco Javier Calvillo, y por los migrantes de quienes cuidó y apoyó durante un año. 

“Para mí lo más importante es la acogida, la cercanía con la gente, saber acoger, ir conociendo de a poco, yo conociéndolos a ellos y ellos también conociéndome a mí al mismo tiempo. Y ha sido una recreación muy grande, muy grande; han compartido muchas cosas muy impactantes”, comentó.

También destacó lo importante que ha sido estar con los migrantes en momentos de crisis, como cuando han recibido la noticia de la muerte de sus padres, madres o algún familiar en sus lugares de origen.

“Acompañarlos en esa situación ha sido para mí un privilegio y también un desafío, porque una sabe el dolor, ya no hay nada qué decir, solamente abrazar y nada más. Y estar con ellos en este momento para mí ha sido muy importante”, confesó quien todos los días rezaba el Rosario con los migrantes que quisieran hacerlo, por todas sus intenciones, y celebraba la Eucaristía todos los domingos en el albergue junto con un sacerdote. 

La religiosa destacó la solidaridad de la comunidad binacional que hace posible que la Casa del Migrante continúe apoyando a los migrantes en sus necesidades básicas. 

Tras la despedida con una celebración especial, la hermana Catalina dijo adiós al albergue entre abrazos y agradecimiento de los migrantes, con quienes buscó ser portadora de la esperanza.