Estado

Sin apoyo oficial imposible arrancar clases en primaria indígena

Daños en estructura de escuela y pobreza de familias imposibilita la educación

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez
Carlos Sánchez / El Diario de Juárez
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Carlos Sánchez / El Diario de Juárez

Hérika Martínez/ El Diario de Juárez

miércoles, 01 septiembre 2021 | 10:26

Ciudad Juárez.- Los daños en las tuberías y los techos de cuatro aulas, además de la falta de insumos de protección para el Covid-19, impidieron el regreso a clases presenciales a 190 estudiantes de la primaria indígena Adelina Romero Fontes, ubicada en la colonia Tarahumara de Ciudad Juárez.

 Después de casi un año y medio de permanecer bajo la modalidad virtual, la escuela recibió un oficio en donde se les informaba que tenían que comenzar clases presenciales a partir del pasado lunes; sin embargo, pese a tratarse de un plantel en el que cuatro de cada 10 alumnos pertenecen a la comunidad rarámuri, ninguno de los tres niveles de gobierno lo ha apoyado.

 “Teníamos la orden de iniciar clases el 30 de agosto, pero no tenemos agua; desde la nevada de febrero se nos reventaron dos tuberías adentro de dos salones y tenemos la fuga fuertísima, y aparte dos fugas más por arriba de los tejabanes de otros dos salones. Entonces, tuvimos que cerrar la red principal, por lo que no tenemos agua en los baños, no tenemos agua en los bebederos y menos tenemos aires”, informó ayer el maestro Jairo García, director del plantel ubicado a las faltas de la sierra de Juárez.

 Cuando se percataron de los daños, el agua salía de los salones, en donde las tuberías dañadas están entre las paredes, y en uno de ellos la fuga en el techo provoca que el agua caiga a mitad del salón, aseguró.

 “Como las tuberías están entre las paredes, la ayuda sería por parte de Educación, y nosotros estamos buscando quien nos ayude por fuera, más que nada de manera económica, porque tenemos que mandar abrir las paredes, cambiar tuberías, volver a cerrar. Y en uno de los salones sí está muy peligroso porque la fuga está dentro de la caja de la luz. En donde están todos los fusibles sale la cascada de agua”, relató.

 Otros daños que se tienen son en dos lavabos y tres tazas del baño, los cuales se han descompuesto tras el uso.

 La escuela ubicada a un costado del comedor infantil de la colonia Tarahumara, cuenta con siete salones, en los que estudian cinco grupos de primero a quinto grado y dos de sexto; entre los que se encuentran 70 estudiantes rarámuri y 120 más de las colonias Gustavo Díaz Ordaz, Plutarco Elías Calles y López Mateos.

 Por tratarse de familias de bajos recursos, los padres muchas veces batallan para comprar un cuaderno, por lo que tampoco pueden costear la compra de su propio material para prevenir el Covid-19. Y las autoridades tampoco han apoyado a la escuela en ese aspecto.

 El director del plantel aseguró que mientras que otras escuelas recibieron kits de limpieza para los edificios, la instalada junto al “cerro de la Biblia”, tuvo que pedir el apoyo de los padres de familia y maestros para limpiar los salones.

 “Otra de las cuestiones que nos detiene son los insumos. No tenemos nada, ni por parte de Gobierno, ni por parte de Educación se nos ha dotado de nada. De todo lo que se tiene que utilizar para prevenir el Covid-19 hasta ahorita no tenemos ningún apoyo de ningún lado”, aseguró.

Dijo que al enterarse de que la dirección de Educación de Municipio estaba dando material de prevención a las escuelas él acudió con la esperanza de proteger a sus alumnos y maestros, pero la respuesta fue que su escuela no figuraba en su directorio escolar, y finalmente le dieron 10 litros de gel antibacterial.

 Aunque es una escuela federal, dijo no haber recibido ningún apoyo por parte de la Secretaria de Educación Pública (SEP), ni de Servicios Educativos del Estado de Chihuahua (SEECH), pese a formar parte del área del departamento de educación especial, indígena y migrante.

 “Esta escuela está en la periferia, las familias son de muy escasos recursos y sí batallamos para pedirles dinero a los padres de familia. Y necesitamos todo, no tenemos nada. Nos exigieron, así fue, una exigencia, porque nos llegó el oficio que teníamos que empezar clases el día 30. ¿Cómo?, no sé cómo le van a hacer pero ustedes ya tienen que presentarse, y con todas las medidas de higiene y sanitización de toda la escuela. ¿Cómo le vamos a hacer?, pues quién sabe. Cada profe tiene que comprar todos sus insumos”, demandó.

 Dijo que aunque están gestionando un apoyo a la Fundación del Empresariado Chihuahuense (Fechac), este sería otorgado hasta aproximadamente diciembre, por lo que se requiere reparar las tuberías antes.

 Mientras tanto, los maestros y padres de familia se están organizando para limpiar la escuela durante toda la semana, por grados escolares. Y las clases continúan de manera virtual para todos sus estudiantes, aunque entre el 90 y 95 por ciento tiene contacto a través de WhatsApp con sus maestros, quienes esta semana les imprimieron sus hojas de tarea con sus propios recursos.

 El profesor García, quien este ciclo escolar 2021-2021 impartirá el primer grado de primaria a 32 niños, 12 de ellos de la etnia rarámuri, y tiene en su grupo a dos madres sin WhatsApp, por lo que les entregará las hojas de tareas semanales.

 Durante el ciclo escolar pasado, le impartió clases a 26 menores de sexto grado, 12 de ellos de la colonia Tarahumara, quienes aunque tenían clases presenciales impartidas por sus madres y una maestra de una organización, tenían que entregar sus trabajos a través de WhatsApp, pero lo hacían en muchas ocasiones hasta los fines de semana, cuando les pagaban a sus mamás en sus trabajos y podían poner una recarga en sus teléfonos.

 “Tenía unas mamás que me mandaban siempre las tareas los sábados o domingos, pero durante la madrugada, porque era cuando llegaban de trabajar de la maquiladora. Ha sido difícil para los maestros, porque no pusimos ni días ni horarios para entregar trabajos, porque sabíamos que lo hacían cuando tenían saldo”, comentó.

 A los 5 años Yulissa estudiaba en el kínder Sewa Sewarame, ubicado en la misma colonia Tarahumara, cuando comenzó la pandemia por Covid-19, por lo que todo el primer grado de primaria lo curso lejos de la escuela.

Los primeros meses la apoyó  su mamá, Carolina, quien al poco tiempo se convirtió en una de las maestras de la comunidad, quienes se coordinaban con los maestros de la primaria para enseñar a los niños en el salón comunitario, la biblioteca, las viviendas y patios de la misma colonia.

 Y aunque ya con 7 años, Yulissa ya estaba emocionada por comenzar el segundo grado de primaria dentro de su escuela, no sabe cuándo podrá hacerlo, y solo entiende que no puede ir porque su escuela no tiene agua.

 San Juana Trujillo, es una madre de la colonia Plutarco Elías Calles, quien con seis hijos estudiantes, dos de ellos en la primaria indígena Adelina Romero Fontes, ayer apoyó en la limpieza de los salones.

 “Ha sido muy difícil (la educación virtual), una de mis hijas tiene su teléfono, otra se fue con mi mamá y los otros cuatro estudiaban por WhatsApp. Los maestros me mandaban las hojas y yo las imprimía, pero es difícil”, dijo la ama de casa y cuyo esposo trabaja como mecánico, al pedir el apoyo de las autoridades educativas para que sus hijos puedan regresar a la escuela, con las medidas necesarias.

 La maestra Emma Isela Lozano Chavarría, jefa del Departamento de Servicios Regionales Zona Norte, de la Seech, aseguró que se comunicarían con la escuela para conocer las condiciones en las que se encuentra.

 “En general con todas las escuelas se lleva un plan de acción, levantando todos los reportes”, comentó al señalar que las autoridades responsables de dicho plantel se encuentran en la ciudad de Chihuahua.

 Sin embargo, el profesor García lamentó que en Chihuahua le digan que deben de atenderlo en Juárez y aquí que en la capital del Estado, y finalmente “siempre nos dejan al final”.