Estado
Primera parte

Son indígenas víctimas de violencia y la pobreza

El desconocimiento del español las vuelve blancos fáciles de los delincuentes

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

martes, 26 abril 2022 | 05:00

Ciudad Juárez.— Tras haber sido víctimas de la violencia y la pobreza que se viven en sus comunidades, más de 150 personas de origen indígena han arribado a Ciudad Juárez durante 2022 en busca del asilo en Estados Unidos. 

Se trata principalmente de migrantes mexicanos provenientes de Chiapas y Guerrero, así como de guatemaltecos de Huehuetenango, quienes hablan un idioma originario y fueron expulsados de Estados Unidos bajo la orden de salud pública conocida como Título 42, informó Luis Dirvin García, coordinador del Centro de Atención Integral para Migrantes (CAIM) del Consejo Estatal de Población. 

El Título 42 es una política sanitaria bajo la cual los gobiernos de Donald Trump y Joe Biden expulsan de manera exprés a los migrantes, sin la oportunidad de solicitar asilo, con el argumento de que representan un riesgo para la propagación del Covid-19 entre su población. Por lo tanto, al ser devueltos a México a través de esta frontera buscan la ayuda de las autoridades o los espacios de apoyo humanitario. 

Hasta marzo, en CAIM habían sido atendidas o canalizadas a algún albergue 26 personas guatemaltecas cuya lengua materna es un idioma originario, entre ellas 22 mujeres y cuatro hombres, además de 124 de nacionalidad mexicana, de ellas 59 hombres y 65 mujeres. 

“Lo primero que se tiene que hacer es buscar un traductor, primero preguntamos en la Red de Albergues, en caso de que los acompañantes no hablen español, pero la mayoría vienen acompañados, son por ejemplo mamás que vienen con sus hijos que sí hablan español”, comentó García. 

De acuerdo con el pastor Juan Fierro, director del albergue El Buen Samaritano, de la iglesia metodista de México El Buen Pastor, es frecuente que lleguen a la ciudad principalmente mujeres migrantes indígenas que no hablan español o lo hablan muy poco, la mayoría acompañadas de hijos pequeños en brazos.

Nohemí, de 28 años

Entre las 68 personas que alberga actualmente El Buen Samaritano, se encuentran cuatro mujeres indígenas de Guatemala, dos viajan solas y dos con hijos pequeños. 

Una de ellas es Nohemí, de 28 años, quien después de ser víctima de extorsión y de tres intentos de asesinato en su país, desde hace dos meses se refugia en Ciudad Juárez en espera de una oportunidad para solicitar el refugio en Estados Unidos. 

“Es muy difícil, yo no entiendo bien el español y yo pienso bien qué voy a decir, pero es difícil; una señora me encerró siete días sin comer en la Ciudad de México y me empezó a pedir dinero para que me dejara salir y me quitó el teléfono; no me entendía y yo lloraba y rogaba que no tenía dinero, hasta que le dije que mi mamá no tenía dinero, que me matara”, narró la centroamericana, cuya lengua materna es el Q’eqchi’.

Nohemí era la encargada del negocio de su familia, donde fue extorsionada con mil quetzales mensuales (2 mil 646.17 pesos), por lo que durante meses ella pidió dinero a un prestamista para poder pagarle al grupo delictivo que la amenazaba. Sin embargo, al sumar 35 mil quetzales de deuda (92 mil 615.99 pesos), también el prestamista la comenzó a amenazar e intentó asesinarla, aseguró. 

“Me está persiguiendo, me dice que me va a alcanzar aquí en México. Y yo dejé a mis tres hijos allá con mi mamá. El más chiquito de ocho meses, uno de 12 años y otro de seis, por eso estoy sufriendo yo aquí. Pero yo los escondí, los dejé separados, porque me dijeron que si no pagaba me iban a quitar los niños”, narró. 

Ésta es la segunda vez que Nohemí huye de Guatemala hacia Estados Unidos. La primera vez lo hizo a través de Reynosa con su hijo más pequeño, pero fueron deportados a Guatemala, donde cuando regresó se escondió con un familiar, quien al saber que estaba siendo amenazada de muerte le dijo que ya no la podía tener más tiempo en su casa. 

Esta vez decidió viajar sola, porque la primera vez ella y su hijo tuvieron que pasar tiempo sin comer en el viaje hasta Estados Unidos, aseguró. 

Dos meses de espera

También cambió su destino y decidió viajar a Ciudad Juárez, por donde cruzó nuevamente la frontera, pero le dijeron que la frontera estaba cerrada y la expulsaron bajo el Título 42. 

Nohemí espera desde hace casi dos meses en El Buen Samaritano el apoyo de una organización de abogados estadounidenses, a quienes ya la expuso su caso; mientras tanto convive con otras migrantes, con quienes se acompaña para ir al doctor debido a que tiene un dolor en el pecho. 

“Yo no puedo regresar, ya me intentaron matar tres veces”, dijo al asegurar que una vez fue el prestamista y dos más los extorsionadores, debido a que dejó de pagar la cuota mensual que le exigían. 

Atendidos en el CAIM cuya lengua materna es un idioma originario

26 Personas de Guatemala

- 22 mujeres 

- 4 hombres

124 Mexicanos

- 59 hombres 

- 65 mujeres