Estado

Un pueblo olvidado en la Sierra que se resiste a desaparecer

Yepachi es la capital chihuahuense de la cultura pima, una de las etnias menos conocidas del estado

Miguel Chavarría/El Diario
domingo, 16 junio 2019 | 15:00
Miguel Chavarría/El Diario

Chihuahua.- Yepachi es la capital chihuahuense de la cultura pima, una de las etnias menos conocidas del estado grande, donde los rarámuri dominan por su popularidad. La localidad es el límite de la frontera de Chihuahua. 

“Si usted mira a las montañas, debajo de esa nube ya es Sonora”, indica uno de los pobladores, cabeza en sombrero. Yepachi fue marginal, un lugar enclaustrado entre la sierra accidentada hasta que una mina puso pie en la región para extraer oro y plata. La empresa fue Agnico Eagle México, una minera con capital canadiense que se estableció en 2006 en Pinos Altos, a unos kilómetros de Yepachi, y que ayer finalizó con una serie de jornadas de apoyo a la comunidad. 

El festejo fue bautizado como el “Día de las Buenas Acciones” como una estrategia para eliminar la mala percepción que los habitantes dentro y fuera de la región tienen sobre otras mineras que han deteriorado el medio ambiente en la Sierra Tarahumara. Agnico Eagle Mexico se denomina una empresa socialmente responsable que pretende salir de esa esfera. La comunidad pima, su variante ideomática en Yepachi, está en peligro de extinción. 

El Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas (Inali) estima que a la fecha sólo existen 159 hablantes en las 33 localidades donde se tiene registro la lengua, también conocida como o’oba. Algunos de los niños y niñas visten como su cultura lo ha sugerido por décadas: vestidos, playeras y pantalones de manta delgada, con el bordado austero de un símbolo único: un hombre de palo con un rectángulo dentro de otro como cabeza, con los brazos y pies extendidos hacia afuera; vestigio rupestre más antiguo hallado en las cuevas pima. 

El idioma es raro, de lectura incomprensible para quien esté acostumbrado al alfabeto. Decir “boca” en pima del sur es un misterio para el mestizo:”t+n+”. Alguien con la comisión de romanizar la lengua oral de aquellos hombres y mujeres creyó que era buena idea atacar con un símbolo de suma la pronunciación de un idioma casi muerto. Durante el Día de las Buenas Acciones, los niños repartían trípticos con frases y palabras pimas y su traducción al español. “¿Sabes pima?”, pregunto. 

“No”, responde el niño con un paso hacia adelante -quiere irse-. “¿Y por qué no?, insisto, más terco que curioso. ºPorque no”, remata. El festejo cultural organizado principalmente por Agnico Eagle México, y el gobierno municipal de Temósachic, se extendió desde bien levantado el sol hasta cruzando el ventoso mediodía. La inauguración arrancó con una cabalgata a unos kilómetros de la entrada de Yepachi. 

Transportistas aturdían a los caballos con sus claxon. La vanguardia del contingente pima estaba armada con acordeón, batería, bajo, guitarra y unas hieleras con cerveza. 

Había que someter al calor. 

En la entrada de Yepachi hay un señalamiento destruido y arrumbado con un mensaje en pima. Entrando al pueblo, hay un muro con el escrito del mismo idioma irreconocible, con los logos del gobierno estatal y el extinto Instituto Chihuahuense de Cultura, colgándose una medalla como si rayar paredes con lenguas desconocidos reivindicara la cultura de un pueblo olvidado. Pero el convivio sumó a todo el pueblo sin dificultad de pronunciación. Hubo carpas para ventas de alimentos y artesanías; juegos mecánicos y payasos con zancos. 

Todo patrocinado por la minera. 

Había despensas para hombres y mujeres pima de escasos recursos y una mujer lista para vender gorditas de picadillo fritas con masa de chile colorado a 20 pesos la unidad, faltaba caviar en ese alimento. Ayer fue el día de los pimas en el pueblo al que, algunos recuerdan, se le otorga el significado de “chupaflor” o “colibrí”. 

Si arriba a Yepachi y uno de los pocos habitantes que domina el pima del sur le pregunta: “¿J+bh+gi, imdada api?”, entre en pánico.