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'Urgente recuperar bosques afectados por incendios'

Ya que los árboles, no solo actúan como proveedores de oxígeno sino también, como una barrera natural ante el calor

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Salud Ochoa/El Diario

lunes, 09 agosto 2021 | 16:02

Chihuahua.- La recuperación de las más de 80 mil hectáreas de bosque afectadas por los incendios registrados en el estado durante el presente año, es urgente y se requiere tomar medidas inmediatas para tener de nuevo esas áreas verdes en buenas condiciones ya que los árboles, no solo actúan como proveedores de oxígeno sino también, como una barrera natural ante el calor.

Iván Grijalva, ingeniero forestal y académico de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Forestales de la Universidad Autónoma de Chihuahua, explicó la importancia de la flora, los servicios ambientales que presta y el apremio por recuperarla.

“La vegetación captura bióxido de carbono y junto con el agua lo transforma en alimento para el árbol, el carbono se queda en el tejido del árbol y el oxígeno se libera, con los beneficios que ya conocemos. Cuando hay un incendio, todo el carbono retenido en los árboles es emitido otra vez a la atmósfera, entonces el efecto es múltiple. Si el incendio fue devastador los rayos solares penetran con mayor fuerza provocando un incremento en la temperatura”, señala.

Y es que a decir de los expertos los incendios destruyen los hábitats forestales, provocando la pérdida de zonas de bosque con un alto valor ambiental y ecológico. La destrucción de los ecosistemas es ya de por si un fuerte impacto, que puede agravarse si el incendio desencadena un proceso de erosión que favorece la desertificación.

“Después de un incendio hay que valorar el grado de impacto que tuvo, si fue superficial afectó solo hierbas, pasto y arbolado joven y si fue de copa afectó también al arbolado adulto. Muchas veces alguna cantidad de arbolado logra recuperarse pero en otras esto no ocurre. La pérdida del arbolado puede llevarnos también a la erosión del suelo debido a que son las raíces las que detienen la tierra, y al no haber nada la tierra se va, favoreciendo con ello la desertificación”, dice el entrevistado.

Grijalva explica que tras un evento de este tipo viene una sucesión vegetal natural, surgen algunas plantas que ayudan a retener el suelo, y en algunos casos se presenta una regeneración mejor que si fuera una plantación artificial. ¿El gran problema? el ser humano.

“En Chihuahua sí tenemos esa ventaja de que hay una gran regeneración natural, el problema es el hombre. La mayoría de los incendios son provocados por descuido, negligencia o apatía. A veces la naturaleza empieza a cicatrizar sola e inicia el proceso de recuperación pero el hombre en ocasiones no le da tiempo para que se recupere, y si son áreas planas, en lugar de permitirles esa sanación, las usan con otros fines duplicando con ello la devastación. Mucha gente no valora la importancia ambiental de los bosques y hay quienes los ven hasta como estorbo. Después de un incendio utilizan esos espacios afectados para uso agrícola o incluso a veces ese es el origen de los incendios, las actividades agropecuarias”, puntualiza.

Las medidas que deben tomarse luego de concluido el siniestro tienen que ver con el aislamiento del lugar, la protección, restauración y conservación del mismo.

“Debe cercarse el predio y evitar que el ganado ingrese a esas áreas porque pisa o mordisquea el renuevo. La ganadería extensiva que se practica en la sierra no es compatible con la restauración. También hay obras y prácticas de conservación de suelos como es el atrincheramiento en curvas a nivel para mantener la cubierta vegetal evitando la fuga del suelo mediante los escurrimientos. Se pueden construir gaviones, que son como una de jaula hecha con malla y rellena de piedras, y utilizarlos en cárcavas muy grandes o en arroyos”.

El especialista en materia forestal abunda en que en conjunto con las obras de conservación de suelo, se pueden hacer actividades de reforestación que dan más soporte y es posible una mayor supervivencia.

En cuanto a la siembra de semillas peletizadas, Grijalva explica que ya se ha hecho anteriormente pero no se han tenido los resultados deseados

“Esta semilla, de pino, viene cubierta con nutrientes. En algún momento la CONAFOR lo intento haciendo la siembra desde una avioneta y si es posible, solo tendría que extenderse y dar seguimiento a la práctica. En Estados Unidos lo que hacen es lanzar semillas de pasto para que haya vegetación que permita retener el suelo y después hacen plantación de pinos y encinos. En el caso de Chihuahua son miles de hectáreas afectadas y producir una planta lleva tiempo que implica sembrarla, cuidarla, trasladarla y replantarla”.

La posibilidad de una recuperación real, dice el académico, depende también de la ubicación del predio afectado ya que si está próximo a una ranchería o pueblo, la gente influye y frena ese proceso natural. Si está retirado quizá pueda darse mejor pero hay que buscar la manera para que se concrete la restauración.

En resumen, las áreas boscosas de Chihuahua que fueron dañadas por el fuego, requieren por lo menos cuatro cosas: permitir la regeneración natural, excluir al ganado, retomar la reforestación y realizar obras de conservación.