Estado
Sólo 4 han sido entregados a su familia

Van 17 cuerpos hallados en tiro de mina

Fiscalía había afirmado que eran 12 los encontrados en Aquiles Serdán; retiene restos a casi 2 años de que fueron localizados

El Diario de Chihuahua / Peritos trabajan para recuperar los restos óseos

Salud Ochoa/El Diario

domingo, 02 mayo 2021 | 10:50

Chihuahua— Los restos óseos localizados en el tiro de mina de Santo Domingo, municipio de Aquiles Serdán, corresponden por lo menos a 17 personas, confirmó el pasado jueves el fiscal general del Estado César Augusto Peniche, durante la presentación del documento “Nuevas tecnologías en búsqueda forense”, encabezado por el Equipo Argentino de Antropología Forense. 

Peniche dijo lo anterior tras casi un año de haber dado a conocer un listado de 12 nombres de personas que –aseguró– estaban entre esas víctimas, sin embargo ahora se sabe que la cifra oficial subió a 17 y extraoficialmente se habla que serían por lo menos veinte.

Durante el evento mencionado el fiscal hizo referencia al caso “tiro de mina” como ejemplo de la conducta criminal de esconder u ocultar los cuerpos dificultando con ello el hallazgo en un espacio con 200 metros o más de profundidad y en ocasiones con apenas un metro de diámetro.

Sin embargo, a casi dos años del primer descenso al interior de la mina, dichos restos no han sido entregados en su totalidad, ya que de esos 17 ahora reconocidos, sólo cuatro han llegado a manos de sus familiares. Además, según los allegados a las víctimas, existen casos en los que el Ministerio Público primero les aseguró que sí eran las personas desaparecidas, y posteriormente dijo que no.

El 25 de junio de 2020, César Augusto Peniche afirmó que la identidad de una docena de cuerpos estaba confirmada mediante pruebas de ADN y que se haría lo correspondiente para la entrega inmediata.

En la lista de personas que se presentó en ese momento, estaban reconocidos oficialmente: Luis Martín Perea López, Emily Izamara Díaz Morales, Pablo Martínez Moreno, Adrián Omar Aldaz Álvarez, Martín Refugio Piñón de Luna, Ever Iván Muruato Lozoya, José Antonio Maldonado Payán, Jorge Gutiérrez Trujillo, Antonio Mendoza Leal, Pablo Martínez Moreno, Javier Beltrán Sánchez, Jaquelin Almader Carrasco, Gloria Ivannia Perea Prieto.

Pero un año más tarde de esas declaraciones oficiales, familiares de las víctimas denuncian no sólo el hecho de que no se les hayan entregado los restos, sino también las dudas que se tienen respecto a la identidad de sus hijos y los malos tratos de los que –aseguran– han sido objeto por parte de la autoridad así como la demora, aparentemente intencionada, en la investigación. 

Hay “inconsistencias” –dicen– en el proceso y la investigación ya que, por un lado les entregaron algunos restos asegurando que pertenecían a sus allegados y por otro, las evidencias no concuerdan con la realidad y en el peor de los escenarios, ni siquiera se les permitió ver a sus familiares.

‘Me entregaron restos de la cintura para abajo’

René Muruato, padre de Ever Iván Muruato Lozoya, señala que la investigación se mantiene en el mismo punto que al principio: sin avances. Explica que a partir de la primera entrega de restos que le hicieron en enero de 2020, en mayo de ese mismo año le hicieron una nueva entrega asegurando que correspondían a los restos de la cadera hacia abajo –incluidos los pies– del cuerpo de Ever.

Hasta allí estaba de alguna manera tranquilo, sin embargo, las dudas volvieron porque en un nuevo descenso a la mina encontraron un pie que llevaba puesto el huarache de Ever, mismo que su padre conocía porque tenía el faltante del par.

“Empecé a dudar porque las personas que descendieron en mayo tomaron video para poder levantar los restos y resulta que allí veo el otro huarache de mi hijo y les pregunté si ese pie correspondía al huarache y me dijeron que sí. ¿Cómo es posible que si a mí me entregaron en el C-4 los restos de un cuerpo de la cadera hacia abajo con todo y pies diciendo que era mi hijo, cómo es que estaba ese pie allí?”.

Pero además, asegura Muruato, junto a ese pie –izquierdo– estaba el derecho correspondiente al mismo cuerpo, por lo que los cuestionamientos sobre la verdadera identidad de los restos recibidos previamente surgieron y prevalecen aún. La autoridad no ha dado una respuesta.

“Cuando vimos los pies y el huarache nos saltó la duda porque las pruebas periciales que hicieron en el carro establecían que a mi hijo lo bajaron de la parte trasera del lado del piloto, al jalarlo habría puesto el pie izquierdo sobre el piso y el derecho se atoró en el asiento, lo que terminó por jalar el huarache que se quedó bajo el asiento y que ahora yo lo tengo. Por eso reconozco el calzado y sé que ese huarache que vi en el video es el par del que yo tengo”.

Otra de las inconsistencias que las familias encuentran es la ropa que la fiscalía ha mostrado como evidencia, que resulta similar en todas las víctimas y que a pesar de que algunas de esas prendas aún tenían grasa pegada en la tela, no se han practicado pruebas de ADN a las mismas.

‘Queremos cerrar este capítulo’

En el caso de Luis Martín Perea, los familiares indican que hace alrededor de un año y dos meses la autoridad les informó sobre el primer resultado de ADN indicando que había restos que correspondían a Martín, pero al ser muy poco material optaron por esperar a que hubiese una mayor cantidad.

“Nos entregaron el primer resultado a inicios del 2020 y volvieron a entrar al tiro de mina en mayo, allí fue cuando sacaron más restos. Pero en enero de 2021 hablamos con la agente del Ministerio Público y nos dijo que se acababa de ir la persona que hace las pruebas de ADN. Que tenían un 30% de material asociado a Martín y que formaba parte de una pierna y el cóccix. Le dijimos entonces que si en siete meses apenas se había asociado el 30%, solicitaríamos que se nos entregaran esos restos porque es necesario hacer trámites jurídicos y para ello se requiere el acta de defunción que no se puede tramitar mientras la Fiscalía no libere esos restos porque el estatus actual de Martín es “desaparecido”.

De acuerdo con la familia del padre de Ivannia Perea, quien también fue localizada en el tiro de mina pero entregada después del primer descenso, la fiscalía no sólo ha sido omisa y lenta en su actuar, sino que además les ha revictimizado una y otra vez.

“No les importa la situación de uno realmente. Ha sido todo un viacrucis. Apenas hablamos de nuevo con la agente del Ministerio Público y nos han puesto todo tipo de ‘peros’. Nos dijeron que no podían entregar esos restos porque después no podrían asociarlos con los demás. Ya decidieron que no los entregarán porque supuestamente los restos que hay no son suficientes para declararlo muerto”, señalan.

Los quejosos cuestionan la postura del Ministerio Público ya que les parece imposible que una persona siga viviendo y además esté desaparecida, sin contar con la parte inferior del cuerpo ya que según el primer informe de la autoridad, el cóccix (parte final de la columna vertebral) de Martín estaba entre los primeros restos.

“Creemos que nos han ocultado los restos. A lo mejor es muy conveniente para los responsables de la desaparición y muerte de nuestros familiares porque al no haber un certificado de defunción, no hay un homicidio que perseguir. Y si llegan a encontrar al culpable sólo será juzgado por la desaparición porque para la fiscalía parece que Martín sigue vivo. Ellos nunca han querido entregar los restos, cuando en enero se nos dijo que en las pruebas de ADN salió el cóccix y parte de las piernas de Martín”, apuntan.

Además, dicen los entrevistados, la investigación contenida en el expediente con número único de caso 19-2019-0016990, está detenida, al igual que ocurre con la de Ever Muruato.

“Sabemos que desde enero del año pasado hay una orden para detener a unas personas aparentemente relacionadas con la desaparición y muerte de Martín, pero ellos no han ejecutado esa orden de aprehensión. Incluso el Ministerio Público nos dijo que nosotros como familiares fuéramos a darle ‘carrilla’ a los ministeriales”.

‘La vida me ha cambiado por completo’ 

Las dudas se replican en el caso de Teresa Payán, madre de Antonio Maldonado Payán, a quien le entregaron un supuesto cuerpo que correspondía a su hijo pero el ataúd donde yacían los restos estaba sellado, por lo que no pudo ver nada. Tampoco le mostraron alguna prueba fehaciente de que aquello que le entregaban era parte de Antonio, cuya desaparición quedó registrada con el NUC 19-2019-16990

“Mi hijo desapareció el 14 de julio de 2019 y su cuerpo supuestamente lo hallaron junto con el de Ivannia, pero fue hasta el 11 de noviembre de ese año que me lo entregaron sólo para enterrarlo. Nunca me dejaron ver nada. En el expediente de mi hijo no hay nada, ni siquiera me mostraron la ropa, ¿cómo puedo estar segura que es el cuerpo de mi hijo?”, cuestiona.

Teresa narra que tras la desaparición de Antonio, ocurrida en la colonia Desarrollo Urbano, ella sufrió un “accidente” que la mantuvo inmovilizada sin poder acudir a la Fiscalía a buscar información del caso y cuando lo hizo, simplemente le dijeron que mejor lo dejara así.

“Me aventaron para que ya no le siguiera con el caso de mi hijo, duré alrededor de cuatro meses sin poder caminar. Cuando nos entregaron el cuerpo mi hija pidió pruebas y no quisieron mostrar nada y le dijeron: recuérdelo así como era. No tengo la seguridad que sea Toño porque hay muchas cosas que no cuadran. Me enseñaron ropa que él ni siquiera llevaba puesta y tan sólo eso nos dice que algo no cuadra. Fui a la Fiscalía pero son muy groseros y no nos dan respuesta para nada, no sabemos qué ocultan o qué es lo que quieren que no sepamos. La vida me ha cambiado por completo porque no estoy segura si el que enterré realmente es mi hijo”, lamenta.

No eran 12... eran 17 cuerpos

El 25 de junio de 2020, la Fiscalía General del Estado dio a conocer que en la mina de Santo Domingo se habían encontrado restos de por lo menos una docena de personas, hallazgo que se originó a partir de la desaparición de Ivannia y Martín Perea registrada en julio de 2019. Eso permitió localizar a otras personas ausentes.

En ese momento, el fiscal Peniche Espejel informó que del interior de la mina se recuperaron restos de tres mujeres y nueve hombres, de entre 19 y 42 años de edad, desaparecidos en hechos registrados en diferentes partes de la ciudad, por lo que se mantenían carpetas de investigación abiertas para dar con los presuntos responsables, sin embargo, al momento no se cuenta con un detenido por ninguno de los hechos.

Peniche aseguró también que hasta entonces eran tres los descensos realizados a la mina por parte de personal del Servicio Médico Forense, antropólogos y personal especializado en alpinismo, quienes revisaron la profundidad y recuperaron parte de lo que se encontraba en su interior.

Según la Fiscalía, todos los restos encontrados fueron cotejados con la base de datos de personas desaparecidas en el estado, donde se encuentran algunas muestras de familiares y a partir de los resultados de ADN fue posible esclarecer la identidad de los mismos. 

Sin embargo, los restos siguen allí en espera de que la autoridad decida hacerlos llegar a manos de los familiares. 

sochoa@diarioch.com.mx