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Juntos de nuevo

Velan a familia fallecida en incendio contra funeraria

Los tres murieron con varias horas de diferencia, luego del ataque armado contra el negocio

Cortesía

Luz del Carmen Sosa / El Diario de Juárez

domingo, 31 julio 2022 | 06:20

Ciudad Juárez.— El féretro blanco bajo el Cristo dorado, donde reposa Marianita, fue colocado en medio de su padre José y su madre Gloria, quienes yacen en dos ataúdes en color madera oscura. A la niña la cubren claveles rosas, a su madre rosas rojas y blancas y a su padre decenas de rosas rojas.

Transcurrieron más de 48 horas para que los Arriaga Sánchez se reunieran nuevamente ahí, en la matriz de la Funeraria Del Carmen, donde comenzó el negocio familiar en la década de los años 60.

Los tres murieron con varias horas de diferencia luego de resultar seriamente lesionados en el ataque armado contra el negocio, situado en la en la avenida División del Norte y calle José Covarrubias de la colonia Guadalajara, en esta frontera.

Dentro del negocio y la vivienda, donde radicaba la familia, los elementos del Departamento de Bomberos y peritos especializados en la escena del crimen encontraron cartuchos percutidos de arma corta y restos del combustible que los asesinos usaron como acelerante en el incendio, informó personal de la Dirección de Protección Civil Municipal.

Roberto Briones, titular de la dependencia, confirmó que en la propiedad localizaron elementos balísticos y el peritaje preliminar arroja que el siniestro, al igual que los dos registrados el 17 y 18 de julio en los locales situados en el perimetral Carlos Amaya, fueron provocados. 

En este caso los criminales huyeron del lugar tras lograr su cometido y en la fuga dispararon contra una estación de servicio ubicada en la avenida División del Norte, donde presuntamente compraron el combustible empleado, de acuerdo a datos aportados por elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI).

Los agentes adelantaron que siguen varias líneas de investigación, entre ellas la competencia comercial desleal y aún no descartan del todo la extorsión, sin embargo, aún no está definido el móvil del ataque mortal y se sigue trabajando mediante peritajes en la cuantificación de daños. Tampoco hay personas detenidas en ninguno de los tres atentados.

Tradición familiar en riesgo 

Funerarias Del Carmen fue fundada como tal en 1965 por don José Arriaga Hernández y su esposa Amelia Orona. Desde los 15 años Pepe aprendió el oficio de la carpintería en su natal Ceballos, Durango, donde un amigo le enseño a fabricar ataúdes de madera que los vecinos le compraban en el pueblo. 

Sin leyes, ni disposiciones sanitarias o económicas, el adolescente iba con su cajón de madera a recoger el cuerpo de la cama y lo llevaba a sepultar, así empezó el gusto y respeto por los servicios funerarios.

Con 18 años a cuestas, una mujer y cuatro hijos: Jorge, Miguel Ángel, José y Jesús Roberto, Pepe decidió migrar a esta frontera; fue así que llegaron a la entonces periferia de la ciudad y se instalaron en un cuarto de adobe sobre la avenida 16 de Septiembre.

En el reducido espacio José Arriaga Hernández dejó de lado la elaboración de muebles para dedicarse a la fabricación de ataúdes y fue así como llega a emplearse en Funeraria La Paz. 

Ahí perfeccionó otro oficio, el de sepulturero y también llegaron dos hijos más César y Amelia.

“Empezó sin recursos, prácticamente confiando en Dios que le permitiera sacar adelante a su familia”, narró Roberto, el cuarto descendiente de los Arriaga Orona.

Mientras el negocio se fortalecía, los hijos empezaron a crecer. Unos estudiaron una carrera universitaria y otros declinaron por decisión personal, sin embargo, los seis hijos desarrollaron el gusto y respeto a la empresa iniciada por el jerarca de la familia.

Roberto comparte que su padre decidió instalar su negocio en el mismo espacio que su vivienda por respeto a sus clientes. 

“Llegaban y tocaban la puerta para pedirle un servicio y para él era importante atender a las personas que, entendimos, estaban atravesando por el peor momento de su vida y debían ayudarlos lo mejor posible. En ese entonces solo estaban los panteones La Chaveña y Colinas”, recordó Roberto. 

Con el tiempo compró una carroza y con esfuerzo y trabajo la familia llegó a tener cinco funerarias no solo en Juárez, sino en Estados Unidos. Esto permitió a la familia salir adelante y ha empleado a los integrantes de cuatro generaciones, confió Roberto. 

Sentado en el escritorio de su oficina privada, donde sus seres queridos preparan alimentos, se consuelan unos a otros o tratan de reanimarse ante la triple pérdida sufrida, Jesús Roberto expuso que los últimos 12 años fueron funestos para los hermanos Arriaga Orona.

Pues a causa de diversos ataques, extorsiones y amenazas, tuvieron que cerrar las sucursales en el exterior y mantener solo tres locales en la ciudad.

En los últimos 10 días, la familia perdió a tres integrantes y dos locales comerciales.

Debido a que el padre incentivó a sus hijos que sus negocios y viviendas estuvieran cerca para atender de inmediato a quien tocara sus puertas solicitando un servicio funerario, José, Gloria y Marianita, radicaban atrás de la capilla siniestrada y fueron sorprendidos mientras dormían. 

Pepe, según comparten familiares, intentó salvar a su mujer y a su hija, por lo que resultó más lesionado. Fue el primero en morir el mismo día del ataque. La madrugada del viernes y por la tarde murió Gloria; madre e hija llegaron juntas para reunirse con el patriarca de la familia.

Los hermanos Arriaga Orona ahora solo cuentan con la funeraria donde velan al tercero de los hermanos y su familia.

“Vamos a resurgir entre las cenizas, vamos a salir adelante, creemos en la justicia divina y en la justicia de los hombres”, afirma Jesús Roberto Arriaga Orona, hermano menor de Pepe.

¿Y la justicia?

En la capilla principal se observaron decenas de arreglos florales; la mayoría corresponden a las empresas afiliadas a la Unión de Funerarias de Juárez, que encabeza Marcelo Ruiz Cantú. Entrevistado ayer por la mañana, dijo que este lunes sostendrán una reunión con el secretario de Seguridad Pública Municipal (SSMP), César Omar Muñoz Morales.

Lloran a madre e hija

Frente a Roberto se encuentra el padre de Gloria y abuelo de Marianita.Su mirada recelosa y los gestos adustos por el dolor que lo agobia cambian de inmediato cuando habla de la pequeña. 

Mariana terminó de cursar el cuarto grado en la escuela primaria Libertad, donde obtuvo buenas calificaciones.

Así como los seis hermanos Arriaga pasaron su infancia entre ataúdes, crucifijos, cirios y cuartos especiales para embalsamar cuerpos, Marianita también creció en ese ambiente, pero no influía en su estado de ánimo alegre y vivaz, aseguró el abuelo.

“Ella veía a las niñas caminar con su uniforme de karate y decía ‘abuelito yo quiero estudiar eso’, y fuimos y la inscribimos, ella estaba muy contenta con su uniforme”, dijo el hombre de tez morena al que le brillan los ojos y la aflora la sonrisa al recordar a la pequeña que falleció de un paro cardiorrespiratorio tras sufrir quemaduras de segundo y tercer grado.

Marianita también tenía el gusto por el dibujo. Elaborar trazos y colorear era la afición de la pequeña, en especial cuando se trataba de dibujar a su familia sonriente. Su última obra se exhibió ayer en un marco de madera colocado sobre el féretro blanco donde descansa su cuerpo quemado, en medio de su padre y su madre.