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Video y fotos: Los riesgos de una profesión arriesgada

Periodistas de El Diario sufrieron el domingo un severo percance carretero mientras regresaban de Cerocahui al Divisadero Barrancas del Cobre

El Diario de Chihuahua / Periodistas fueron auxiliados por elementos policiacos
El Diario de Chihuahua / Periodistas fueron auxiliados por elementos policiacos
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El Diario de Chihuahua / Periodistas fueron auxiliados por elementos policiacos

De la Redacción
El Diario

martes, 28 junio 2022 | 17:44

Creel, Chihuahua— Los periodistas de El Diario, Hérika Martínez y Francisco López Matán, sufrieron el domingo un severo percance carretero mientras regresaban de Cerocahui al Divisadero Barrancas del Cobre. Por fortuna no pasó de raspones en los compañeros y daños al vehículo tripulado.

Los hechos ocurrieron casi al anochecer en un tramo carretero ubicado entre Bahuichivo y San Rafael al tomar el conductor una curva cerrada con pavimento mojado –llovió toda la tarde- y tierra por los deslaves naturales.

El periodista al volante perdió momentáneamente el control de la unidad pero logró dirigirla hacia la pared de un cerro. El golpe movió al vehículo hacia el carril rumbo a un barranco pero ya sin velocidad y con parte de la defensa delantera metida hacia una de las llantas, aún sobre el asfalto.

Algunos minutos después de quedar los periodistas varados, llegaron al lugar varias unidades de la Policía del Estado que también iban de regreso hacia el Divisadero Barrancas y a Creel, donde pernoctarían.

Los reporteros recibieron el auxilio inmediato de los policías hombres y mujeres. Una vez que constataron los elementos su buen estado de salud ayudaron a poner en circulación nuevamente la camioneta, ayudando a sacar parte de la defensa atorada en la llanta y cambiando dicho neumático “tronado” con el golpe.

Pasado el tremendo susto policías y periodistas siguieron casi una hora más hacia sus lugares para dormir en el Divisadero. El lunes muy temprano bajaron de nuevo hacia Cerocahui para cubrir el sepelio de los sacerdotes jesuita, Javier Campos y Joaquín Mora, asesinados por el cabecilla de un grupo delictivo que mantiene asolada toda la región desde Creel, el Divisadero, hasta más allá de Cerocahui, en los límites con Sonora y Sinaloa.