Estado

Ya son 380 carpas de migrantes en el bordo

Volver a Venezuela ya no es una opción, dicen

Manuel Sáenz / El Diario de Juárez / Unos mil 300 sudamericanos duermen en casas de campaña en el límite de la frontera

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

sábado, 12 noviembre 2022 | 13:38

Ciudad Juárez.- A un mes de la extensión del Título 42 para los migrantes de origen venezolano, más de mil 300 personas, en cerca de 380 carpas de distintos tamaños, forman parte ya del campamento instalado en el bordo del río Bravo.

De acuerdo con el conteo de El Diario, entre lunes y viernes casi 80 carpas más fueron instaladas por los sudamericanos frente a Estados Unidos, después de recorrer más de 5 mil kilómetros desde su país hasta esta frontera, desplazamiento que les llevó entre uno y cuatro meses.

Tras haber recibido en septiembre a 49 mil 030 migrantes irregulares, 20 mil 169 de los cuales fueron venezolanos que cruzaron el río entre Ciudad Juárez y El Paso en busca de refugio humanitario, durante los primeros días de octubre el Sector El Paso registró un promedio diario de 2 mil 100 cruces, 900 de ellos de venezolanos, a quienes se les dio la oportunidad de iniciar su trámite de solicitud de asilo político en Estados Unidos.

Sin embargo, el 12 de octubre, el Gobierno de Joe Biden devolvió a Ciudad Juárez al primer grupo de decenas de venezolanos a través del Título 42, el cual argumenta que los migrantes representan un grave riesgo para la propagación de Covid-19 entre su población.

Horas después el secretario de Seguridad Nacional (DHS), Alejandro N. Mayorkas, informó, por medio de un comunicado de prensa, que Estados Unidos comenzaría un nuevo programa para dicha nacionalidad.

El programa consiste en la recepción de 24 mil venezolanos en Estados Unidos, pero sólo será vía aérea, y tras un registro previo, mientras que quienes ingresan a través de las fronteras mexicanas son devueltos.

Los siguientes dos días, 13 y 14 de octubre, fueron expulsados a esta frontera cerca de 400 personas más, la mayoría de las cuales habían ingresado a Estados Unidos entre el 10 y 11 de octubre, antes del anuncio del nuevo programa.

Otros más venían en camino en México o en medio de la selva, lamentó Raúl Izaguirre, de 42 años, quien salió de Miranda, Venezuela el 14 de septiembre con la esperanza de llegar a Florida, pero al arribar a esta frontera encontró las puertas de Estados Unidos cerradas.

“Regresar a Venezuela ya no es una opción”, aseguró quien permanece en el campamento desde hace aproximadamente dos semanas, con la esperanza de que organizaciones internacionales intercedan por ellos para que la administración de Biden cree un corredor humanitario para quienes ya están en la frontera.

Por ello, aunque los tres niveles de gobierno los han invitado a acudir a albergues, el campamento venezolano ya suma aproximadamente mil 300 personas, de acuerdo con el conteo de los propios migrantes.

La mañana de ayer, al momento del conteo, un total de 93 carpas se encontraban instaladas sobre el bordo de concreto del río internacional que divide a México de Estados Unidos, desde la zona donde termina el muro fronterizo hasta la altura de la calle Oro. 

Al menos 164 carpas más estaban instaladas sobre el bordo de tierra, frente al área en donde los migrantes se entregan a los agentes de la Patrulla Fronteriza del Sector El Paso; otras 50 estaban instaladas en la cancha de basquetbol de la asociación civil cristiana Mirando a lo Alto, ubicada en la parte alta del bordo del río y 65 más en la misma parte alta pero en la zona de tierra, además de la carpa que sirve como centro de acopio pero que es utilizada para dormir en las noches.

A las –al menos– 372 carpas en dicha zona se les sumaban las que fueron instaladas hace semanas en el puente peatonal que lleva de la avenida Heroico Colegio Militar hacia el área del puente ferroviario conocido como ‘Puente Negro’, por lo que la cifra rondaba los 380 tendales, la mayoría de los cuales consisten en casas de campaña, pero otros fueron hechos con plásticos, cartones, pequeños trozos de madera o cobijas.

“La pequeña Venezuela” ha sido apoyada principalmente por la comunidad de ambas partes de la frontera, quienes han compartido comida, ropa, cobijas y calzado con los migrantes, quienes pese al frío buscan calentarse con fogatas, las cuales también utilizan para cocinar.

Cantos religiosos, oraciones, música sudamericana y mexicana, banderas blancas sobre las carpas y una gran bandera amarilla, azul y roja, con las ocho estrellas de su país, forman parte del campamento ubicado junto al bulevar Bernardo Norzagaray, cerca del puente internacional Paso del Norte-Santa Fe.

Linda, una perrita venezolana y otra más que fue adoptada en esta frontera por los sudamericanos, también forman parte del campamento, cuyos integrantes se han autoempleado como barberos, han comenzado a trabajar en la zona Centro, venden dulces y chicles en los semáforos cercanos o permanecen junto a sus familias en el bordo. 

hmartinez@redaccion.diario.com.mx