Estado

¡Yo no me quiero morir...quiero vivir!

Docente lucha por seguir su tratamiento suspendido ante millonaria deuda de Gobierno estatal; su salud se agrava

Agencias

Guadalupe Lagunas Márquez/El Diario

domingo, 10 enero 2021 | 15:21

Nuevo Casas Grandes.- ¡No me quiero morir… quiero vivir!, clamó una docente de la región de Madera que enfrenta mediante quimioterapias un maligno cáncer, pero sus deseos de vida, pueden verse cortados por la millonaria deuda que el gobierno estatal mantiene con Pensiones Civiles del Estado.

De eso está consciente la maestra Martha Patricia Morales Cruz, quien avizora un negro panorama en su lucha por sobrevivir a la mortal enfermedad, cuando apunta: “pero mis deseos de vivir, de nada sirven si no puedo recibir en tiempo y forma las quimioterapias, cada 14 días, tal y como están programadas”.

Y, así como esta maestra, paciente de Pensiones Civiles del Estado, pueden existir muchas más, en circunstancias similares y que debido al millonario adeudo del gobierno estatal con esta institución de Salud, se ven impedidas a acceder al servicio médico de calidad que merecen y requieren como derechohabientes.

La maestra afirmó ser paciente oncológico, y narra que el pasado 19 de diciembre le aplicaron una quimioterapia.

Agrega que un hermano suyo, que vive en la capital del Estado ha estado al pendiente en Pensiones Civiles para que le autorizaran las siguientes sesiones de quimioterapias, una de las cuales debería ser alrededor del pasado 2 de enero.

Aún y cuando, su hermano, se mantuvo desde el 21 de diciembre con las gestiones, llegó el 25 y se dio la interrupción del servicio, pero continuó la siguiente semana hasta el 31 de diciembre.

“A pesar de que la única respuesta que recibía era en el sentido de que “venga mañana”, a partir del 4 de enero y durante toda esta semana acudió en busca de la autorización, siendo el pasado miércoles cuando le dijeron que hacia falta un medicamento para mi quimio”, señala.

Sin embargo, para el día siguiente (jueves) ya no era solo un medicamento el que según esto hacia falta, sino que eran dos.

El viernes se le dice que solamente haciendo presión con el Sindicato (Sección 42) era la única manera como su hermana recibiría atención, por lo que se le pidió hiciera presión.

Dado que la docente pertenece a la región Noroeste, se dirigió de inmediato con la dirigente, ya que “casualmente” a los maestros que pertenecen a esa Sección, no se les está autorizando nada.

Narra que por su cuenta se dio a la tarea de hablar al Hospital Ángeles, sin mencionar que era derechohabiente de Pensiones y que se tenía que aplicar una quimioterapia.

“Con tristeza me entero que sí hay medicamento oncológico, pero solo para las personas que son particulares, pero para los que tenemos Pensiones no hay medicamentos desgraciadamente”, agregó.

Con la voz entrecortada, apunta que “ya me pude dar cuenta que solamente le están dando largas a esto, porque ya se me explicó que el Sindicato no tiene adeudo ahí”.

“Yo tengo muchas ganas de vivir… yo no me quiero morir… pero yo considero también que con una aspirina no me voy a aliviar, necesito el tratamiento de quimioterapia… pero si también me lo aplican cuando me lo autoricen, cada mes o cada dos meses… pues, tal vez, aunque yo tenga ganas de vivir, esto de nada va a servir”, subraya, con voz entrecortada por el llanto.

Ello, agrega, porque el medicamento no se puede aplicar cuando uno guste ponérselo, sino de acuerdo a las indicaciones, y en mi caso, las quimioterapias son cada 14 días, es decir, dos por mes.

La siguiente cita es para el 26 de enero, y según comenta, para esas fechas el doctor que la atiende consideraba tener ya las dos quimioterapias correspondientes al mes de enero, pero, no ha recibido ni la primera.                                            

“No son nada mas las ganas de vivir, pero se que si ese medicamento no se me aplica, nada mas me puedo quedar con las ganas de querer vivir, porque ese medicamento lo requiero”, acota.

En Pensiones no pueden decir que esto se está haciendo a destiempo, porque desde el 21 de diciembre mi hermano ha estado en todo momento al pendiente del trámite y la autorización.

De hecho, su hermano la envió a la ciudad de Madera donde radica, para que pasara las vacaciones de Navidad y Año Nuevo, las cuales aseguró no fueron tales, dadas las reacciones secundarias que trajo consigo la aplicación de la segunda quimioterapia.

“Me encuentro triste, estoy llorando ¿por qué?, porque yo se que aunque me hagan esa reacciones y todo sea para salvar mi vida… tristemente veo que no somos nada…que aunque exista el derecho a la salud, creo que no lo tengo..”, añadió.

Luego enfáticamente agrega: “Ya no quiero seguir hablando porque serían muchas cosas las que tendría que decir, en realidad ahorita me encuentro… debatida… me gana el dolor… el sentimiento, la ofuscación, todo…”

“Espero este mensaje llegue a las personas que tenga que llegar, no quiero, conmover con mi llanto a nadie. Simplemente este llanto es de sufrimiento de sentir que estoy sola en este momento”, continua.

Para concluir acota: “claramente ese medicamento lo necesito para vivir pero nadie me escucha”.