Internacional

Administrador financiero de la Organización Trump testifica en juicio contra la empresa

Fiscalía y abogados acusan a Weisselberg de participar en conspiración que empezó en el 2005

The New York Times

The New York Times

martes, 15 noviembre 2022 | 19:57

Nueva York.— El juicio sobre fraude fiscal contra la empresa familiar de Donald J. Trump en la Suprema Corte Estatal en Manhattan continuó este martes con el testimonio del principal testigo de la fiscalía: Allen H. Weisselberg, ex administrador financiero de la Organización Trump.

Jeffrey S. McConney, contralor de la Organización Trump, concluyó su testimonio antes de que Weisselberg subiera al estrado.

Deborah Tarasoff, una empleada que trabajó en el departamento contable de la empresa, también declaró.

McConney reveló en el interrogatorio que alrededor de 7 millones de dólares fueron pagados inadecuadamente a través de la cuenta 1099, que fue utilizada para registrar pagos a contratistas, permitiendo que la empresa pagara menos impuestos.

El dinero registrado en el formato W2, utilizado para los empleados, significa impuestos más altos para la empresa.

La fiscalía le preguntó a Weisselberg acerca de Mazars, el bufete contable externo de la Organización Trump. Mazars preparaba las declaraciones fiscales para varias empresas de la Organización Trump.

Weisselberg testificó que McConney usualmente le proporcionaba a Mazars los documentos para que hiciera su trabajo. Weisselberg dijo que McConney no pedía autorización cada vez que lo hacía.

Esto se contradice con lo que McConney dijo en su testimonio, en donde aseguró que para todas las transacciones pedía la autorización a Weisselberg.

Weisselberg, quien hasta hace poco era el administrador financiero de la Organización Trump, ha sido muy mencionado en la corte, ya que tanto la fiscalía como los abogados de la defensa describieron su participación en una conspiración que empezó en el 2005 e involucró la repartición de beneficios libres de impuestos a ejecutivos de alto rango, como renta gratuita de apartamentos y vehículos de lujo rentados.

La fiscalía del procurador de distrito de Manhattan ha acusado a la empresa de los mismos delitos que Weisselberg admitió, los abogados de la defensa han insistido en que Weisselberg actuó por su propia cuenta.