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Advierten que apurar vacuna empeoraría pandemia

Apresurarse a aprobar y desplegar una vacuna contra Covid-19 que sea poco efectiva podría empeorar la pandemia, alertaron expertos de OMS

Reforma

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martes, 01 septiembre 2020 | 15:13

Madrid, España.- Apresurarse a aprobar y desplegar una vacuna contra Covid-19 que sea poco efectiva podría empeorar la pandemia, advirtieron expertos de la Organización Mundial de la Salud. 

La afirmación se sustenta en la idea de que las futuras vacunas aprobadas no protegerán a todas las personas vacunadas. Hasta ahora, ninguna de las 33 vacunas experimentales que ya están en ensayos en humanos ha demostrado todavía su seguridad y eficacia.

La eficacia al 100 por ciento es siempre un sueño, pero es posible que algunas de las primeras vacunas contra el nuevo coronavirus estén tan lejos de ese 100 por ciento que incluso sean peores que no tener nada, agregaron los expertos.

"La utilización de una vacuna poco efectiva podría empeorar la pandemia de Covid-19 si las autoridades asumen erróneamente que reduce el riesgo de manera sustancial, o si las personas vacunadas creen equivocadamente que son inmunes, reduciéndose otras medidas de control del Covid-19 o su cumplimiento", alertan los expertos de la OMS en un artículo publicado en la revista médica The Lancet.

"Existe el peligro de que las presiones políticas y económicas para introducir rápidamente una vacuna contra el Covid-19 puedan provocar el despliegue generalizado de una vacuna que en realidad sea muy poco efectiva, por ejemplo, que solo reduzca la incidencia de Covid-19 entre un 10 por ciento y un 20 por ciento".

En tanto, el Gobierno de Donald Trump ya ha prometido tener dosis de las primeras vacunas en octubre en Estados Unidos, justo a tiempo para la recta final de la campaña electoral. Las elecciones presidenciales estadounidenses son el 3 de noviembre.

No está claro cuál será el umbral de eficacia necesario para frenar la pandemia. La OMS prefiere una vacuna de una sola dosis con más de un 70 por ciento de eficacia, pero se conformaría con una vacuna de dos dosis y un 50 por ciento de eficacia, según los límites fijados en abril.

Una reciente simulación -dirigida por el investigador Bruce Lee, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York- sugiere que, para prevenir nuevas epidemias sin otras medidas de control, la vacuna tendría que ofrecer una eficacia del 60 por ciento si se inocula a todo el mundo, de más del 70 por ciento si solo se inyecta a tres de cada cuatro ciudadanos y del 80 por ciento si apenas se vacuna el 60 por ciento de la población.

"Todavía no sabemos cuál será la eficacia (de las actuales vacunas experimentales)", reconoció hace tres semanas Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EU.

En cualquier caso, incluso una idílica vacuna con un 100 por ciento de eficacia no sería muy útil si la mitad de los ciudadanos deciden no inyectársela, según la simulación de Lee.

Los investigadores advierten además de un fenómeno conocido como bioarrastre o biocreep. La eficacia y la seguridad de las actuales vacunas experimentales se analizan comparando los resultados de decenas de miles de voluntarios vacunados frente a un grupo de control de otras tantas personas no vacunadas.

Si hay muchos menos enfermos de Covid-19 entre los vacunados y no se registra nada extraño, la vacuna será eficaz y segura. Pero si, ante la emergencia, se autoriza una vacuna poco eficaz y se convierte en el tratamiento preventivo estándar, las siguientes vacunas experimentales no tendrían que demostrar que son mejores que un placebo, sino que no son peores que la vacuna ya aprobada. El fenómeno del bioarrastre es la posibilidad de que, por espejismos estadísticos, se acaben aceptando como equivalentes vacunas que son cada vez menos eficaces.

Para garantizar la eficacia de las futuras inyecciones, el equipo de expertos de la OMS propone estudiar al mismo tiempo múltiples vacunas experimentales, comparándolas entre sí y con un placebo. Los investigadores creen que un ensayo de entre tres y seis meses sería suficiente para identificar una vacuna capaz de reducir el riesgo a la mitad. La OMS hace un llamamiento a los desarrolladores de vacunas para que se incorporen a este futuro análisis múltiple, denominado ensayo Solidaridad. Algunos de ellos -como la Universidad de Oxford, las empresas estadounidenses Moderna, Inovio, Arcturus Therapeutics y Johnson & Johnson, la biotecnológica alemana Curevac y la china Cansino Biologics- firmaron en abril una declaración en la que se comprometían a cooperar y compartir datos. Todos ellos ya han comenzado a ensayar sus diferentes vacunas experimentales en humanos, pero de momento por separado.