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Ahogó lluvia a 12 ancianos dormidos en asilo de Alemania

Una fuerte inundación ahogó a 12 ancianos discapacitados cuando dormían en un asilo en Alemania, noticia que conmocionó al país

Reforma

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domingo, 18 julio 2021 | 16:06

Berlín.-  Eran residentes discapacitados del asilo para ancianos Lebenshilfe Haus. Dormían cuando las aguas de la repentina inundación se elevaron la madrugada del jueves. Atrapados en el primer piso, se ahogaron antes de que llegara la ayuda. 

Mientras las desastrosas inundaciones azotan Alemania, la muerte de 12 personas en un hogar de ancianos en Sinzig, una pequeña ciudad entre los ríos Rin y Ahr, ha conmocionado al país y ha demostrado que se podría haber evitado la tragedia si se hubiera prestado atención a las advertencias de las inundaciones.

  "Cada persona que muere es una tragedia", dijo Tabera Irrle, de 23 años, una conductora de tren que fue a Sinzig para ayudar con la limpieza. "Pero esta es una tristeza especial".

  Los vecinos podían escuchar gritos, según dijeron más tarde. Los rescatistas sólo pudieron salvar a los otros 24 residentes que estaban en pisos superiores unas tres horas más tarde. Los sacaron por las ventanas en botes pequeños. Los residentes discapacitados habían estado bajo el cuidado de sólo un vigilante.

  Dominik Gasper, de 17 años, estaba ayudando a sus padres y su tío a limpiar lodo y las pertenencias arruinadas de la casa de sus abuelos, ubicada cerca del asilo. Dijo que sabía de los 12 muertos en la residencia para ancianos.

 "Fue tan horrible", contó. "Realmente no puedes entender tal cosa".

 En Sinzig, las aguas llegaron a más de 7 metros, la mayor inundación en un siglo, dijo Andreas Geron, el Alcalde de la ciudad. Según señaló, los trabajadores de emergencia en camiones de bomberos habían tratado de advertir a los residentes el miércoles por la noche, pero pocos dijeron que habían escuchado una alarma.

 Otros dos residentes de Sinzig, una urbe de 200 mil habitantes, murieron y un puente recién renovado sobre el Ahr se derrumbó.

 Luis Rufino, de 50 años, quien ha vivido toda su vida en Sinzig, estaba enojado por lo sucedido. Podría haberse evitado, dijo.

 "Nuestro sistema de salud es mejor que en Estados Unidos, pero todavía están tratando de eludir costos", criticó.

"Así que sólo había un tipo cuidando a esta pobre gente, y cuando se apagaron las luces, entraron en pánico, y cuando llegó la inundación, no tuvieron ninguna posibilidad".

 Ulrich van Bebber, presidente de Lebenshilfe, que ha operado la residencia desde que se construyó hace 27 años, dijo a los periodistas que "todos estamos horrorizados, aturdidos e infinitamente tristes".

 Aseguró que los sobrevivientes estaban siendo atendidos.

 "Queremos mantener Lebenshilfe Haus como una instalación residencial y, si es necesario, reconstruirla", indicó.