Internacional

Atletas afganas, bajo amenaza de talibanes

Afganas cuentan sus experiencias de cómo tuvieron que dejar de practicar deportes una vez que los talibanes entraron a Kabul en agosto de 2021 y tomaron el poder.

Agencia Reforma

jueves, 12 enero 2023 | 07:30

Afganistán.- La determinación de Noura de practicar deportes era tan grande que desafió por años la oposición de su familia. Las palizas de su madre y las burlas de sus vecinos nunca la frenaron para practicar los deportes que amaba.

Pero la afgana de 20 años no pudo desafiar a los gobernantes talibanes del país. No sólo han prohibido todos los deportes para las mujeres y niñas, sino que han intimidado y hostigado activamente a quienes alguna vez jugaron, a menudo asustándolas incluso para que no practiquen en privado, dijeron Noura y otras mujeres.

Un número de niñas y mujeres que alguna vez jugaron una variedad de deportes dijeron a The Associated Press que han sido intimidadas por los talibanes con visitas y llamadas advirtiéndoles que no participen en deportes. Las mujeres y niñas hablaron bajo condición de anonimato por temor a que se enfrenten a más amenazas.

Posaron para un fotógrafo de The Associated Press para retratos con el equipo de los deportes que aman. Escondieron sus identidades con las burkas, dejando sólo una malla sobre los ojos para poder ver. Normalmente no usaban burkas, pero dicen que ahora en ocasiones lo hacen cuando salen y quieren permanecer en el anonimato y evitar el acoso.

Desde que tomaron Afganistán en agosto de 2021, los talibanes han prohibido a las niñas asistir a la secundaria y preparatoria. El mes pasado, ordenaron que también se expulsara a todas las mujeres de las universidades.

Los talibanes les piden a las mujeres cubrirse el cabello y el rostro en público y les prohíben ir a parques o gimnasios. Han limitado severamente la capacidad de las mujeres de trabajar fuera de casa y recientemente le prohibieron a las organizaciones no gubernamentales contratarlas, un paso que podría paralizar el flujo vital de ayuda.

Incluso antes de los talibanes, muchos en la sociedad afgana profundamente conservadora se oponían a los deportes de mujeres, que veían como una violación de la modestia de las mujeres y de su rol en sociedad. Aún así, el Gobierno anterior, respaldado internacionalmente, tenía programas que fomentaban los deportes femeninos y clubes escolares, ligas y equipos nacionales para mujeres en muchos deportes.

Una artista marcial mixta de 20 años recordó cómo en agosto de 2021 estaba compitiendo en un torneo femenino local en un polideportivo de Kabul. Entonces se corrió la voz entre la audiencia y los participantes de que la avanzada talibán estaba en las afueras de la ciudad. Todas las mujeres y niñas huyeron del polideportivo. Fue la última competencia en la que jugó Sarina.

Meses después, dijo que trató de impartir clases privadas a niñas. Pero combatientes talibanes allanaron el gimnasio donde practicaban y arrestaron a todos. En detención, las niñas fueron humilladas y objeto de burlas, agregó Sarina. Luego de una mediación de los mayores, fueron puestas en libertad tras prometer no practicar más deportes.

Sarina aún practica en casa y a veces le enseña a amigas cercanas.

Mushwanay, vocero de la Organización Deportiva y del Comité Nacional Olímpico de los talibanes, dijo que las autoridades estaban buscando la forma de reiniciar los deportes para las mujeres mediante la construcción de instalaciones deportivas separadas. Pero no dio un marco de tiempo y dijo que se necesitaban fondos para hacerlo. Autoridades talibanes han hecho repetidamente promesas similares de permitir a las niñas de séptimo grado en adelante regresar a la escuela, pero hasta ahora no lo han hecho. 

Noura enfrentó resistencia toda su vida mientras intentaba practicar deportes.

Criada en un distrito pobre de Kabul por padres que migraron de las provincias, Noura comenzó jugando al futbol junto a los niños locales en la calle. Cuando tenía nueve años, un entrenador la vio y, animada por él, se unió a un equipo juvenil femenino.

Lo mantuvo en secreto para todos excepto para su padre, pero su propio talento la puso al descubierto. A los 13 años, fue nombrada la mejor jugadora de futbol en su grupo de edad, y su foto y nombre fueron transmitidos en televisión. 

Furiosa, su madre la golpeó, gritándole que no tenía permitido jugar futbol. Siguió jugando en secreto, pero volvió a quedar expuesta cuando su equipo ganó un campeonato nacional, y su foto salió en las noticias. Su madre la golpeó otra vez. 

Aún así, se escapó para la ceremonia de premiación. Rompió en llanto en el escenario mientras la audiencia aplaudía.

Cuando se enteró, su madre quemó su uniforme y sus tennis de futbol.

Noura renunció al futbol, pero luego se dedicó al boxeo. Su madre finalmente cedió, al darse cuenta de que no podía impedir que hiciera deporte.

El día en que los talibanes entraron a Kabul, su entrenador llamó a su madre y le dijo que Noura debía ser llevada al aeropuerto para que la sacaran del país. Noura dijo que su madre nunca le dio el mensaje porque no quería que se fuera. Cuando supo del mensaje –ya muy tarde para escapar– Noura se cortó las muñecas y fue llevada a un hospital.

Tres meses después, alguien que se identificó como miembro de los talibanes llamó a su familia y amenazó a Noura.

Aterrorizada dejó Kabul, disfrazándose con su burka para viajar a la ciudad natal de su familia. Eventualmente regresó pero permanece con miedo.