PUBLICIDAD

Internacional

Condenan sacrificio de morsa por ser 'riesgo para humanos'

'Tenemos un gran respeto por el bienestar animal, pero la vida y la seguridad humanas deben tener prioridad'

Reforma

Reforma

martes, 16 agosto 2022 | 20:39

Oslo, Noruega .- La semana pasada, mientras el fiordo de Oslo estaba lleno de nadadores, navegantes y niños que disfrutaban de su última semana de vacaciones de verano, recibió una visita: una morsa de mil 300 libras llamada Freya.

Esta semana es diferente. No sólo la escuela comenzó de nuevo y el clima cambió, sino que el animal, que había sido una fuente de deleite y se había convertido en una especie de celebridad internacional, está muerto.

El domingo por la mañana, las autoridades noruegas mataron a Freya, diciendo que representaba una amenaza demasiado grande para los humanos que no escucharon las repetidas advertencias de mantenerse alejados de ella. Sacarla del área era un "riesgo demasiado alto", agregaron las autoridades.

Los ambientalistas y los fanáticos de Freya en las redes sociales dijeron que la decisión de matarla, sólo tres días después de la advertencia de que podría ser sacrificada, fue apresurada e innecesaria.

Pero la Dirección de Pesca de Noruega dijo en un comunicado que era la única opción después de que el público no hiciera caso a las advertencias.

"Estoy firme en que esta fue la decisión correcta", dijo en el comunicado el director general de la dirección, Frank Bakke-Jensen.

"Tenemos un gran respeto por el bienestar animal, pero la vida y la seguridad humanas deben tener prioridad".

El Instituto Noruego de Investigación Marina había considerado sacar a Freya del área, agregó Bakke-Jensen, pero la gran complejidad de tal operación hizo concluir que "esa no era una opción viable".

Mover un mamífero de mil 300 libras no es fácil. Freya habría necesitado sedación y luego quedar atrapada en una red para evitar que se ahogara antes de ser trasladada fuera del área.

En Noruega, Freya ha dominado las noticias desde que llegó en junio, con rastreadores, grupos de Facebook y artículos casi diarios que relatan su difícil situación.

Una página de Facebook llamada "Freya the Walrus: ¿dónde está ella ahora?" la había estado siguiendo. Desde el domingo, el grupo, que cuenta con más de mil miembros, ha estado inundado de comentarios tristes y condolencias.

El Primer Ministro noruego, Jonas Gahr Store, dijo que apoyaba la conclusión de que se debería sacrificar al animal y le dijo a un locutor que fue "la decisión correcta".

El cuerpo de Freya ahora será examinado, según la Dirección de Pesca. No está claro qué pasará con él después.

El animal hizo apariciones frente a las costas de Reino Unido y varias otras naciones europeas, como Países Bajos y Dinamarca, durante al menos dos años.

"Ahora viene a esta playa lujosa y superpoblada, y está muerta", dijo Trine Tandberg, de 62 años, que dirige un teatro infantil en Oslo.

"Ella no le ha hecho nada a nadie. Eso es lo que nos está enojando mucho a muchos de nosotros por todo esto".

El fiordo de Oslo, donde Freya pasaba el tiempo, es un área densamente poblada que incluye a Oslo, la capital de Noruega. Cerca de 2 millones de personas viven en la región, en un país de poco más de 5 millones.

Las morsas son animales sociales y rara vez se aventuran solas en algún lugar, lo que podría explicar por qué a Freya parecía gustarle estar rodeada de gente y por qué había buscado un área concurrida.

"Estoy sorprendido por la velocidad de la decisión de matarla", indicó Fredrik Myhre, biólogo marino del Fondo Mundial para la Naturaleza en Noruega.

"Deberían haber sido más pacientes".

Una opción hubiera sido controlar las multitudes que iban a ver a Freya, acordonando el área o multando a las personas que se aventuraban demasiado cerca, apuntaron los expertos.

Otras posibilidades incluían hacer ruidos fuertes bajo el agua o difundir el olor de los depredadores para disuadirla de la zona, según Dan Jarvis, director de bienestar y conservación de British Divers Marine Life Rescue, una organización benéfica con sede en Inglaterra.

Pero esas opciones no eran simples: los sonidos y olores disuasorios también podrían molestar a otros animales en el fiordo y asustarlos, según Myhre.

Los expertos en otros países que Freya había visitado en los últimos dos años expresaron su incredulidad ante su destino.

"Noruega eligió rápidamente la última opción", acusó Annemarie van den Berg, directora de SOS Dolfijn, una organización holandesa de rescate marino que había estado involucrada con el animal cuando apareció en Países Bajos el año pasado.

"Freya nunca se quedó en el mismo lugar por mucho tiempo".

Cuando las autoridades holandesas trataron con Freya en el otoño de 2021, dijo, se enfocaron en mantener a las personas alejadas del animal.

Si bien Freya puede parecer linda cuando duerme la siesta bajo el sol, van den Berg agregó: "Ella es un mamífero y, por lo tanto, peligrosa".

La dirección de pesca de Noruega le había dicho repetidamente a la gente que se mantuviera alejada de Freya, pero el consejo había sido ignorado en su mayoría, reconoció un portavoz la semana pasada.

Las autoridades advirtieron que la morsa se enfrentaba a la posibilidad de ser sacrificada si no lograban persuadir a los espectadores para que se mantuvieran alejados.

Los nadadores se habían acercado al animal de cerca en sus últimos días, tomándose selfies y, a veces, incluso arrojándole cosas, dijo un portavoz de la dirección. A pesar de las advertencias, no se reportaron heridos humanos.

Myhre, el biólogo marino, atribuyó la responsabilidad del destino de Freya a aquellos que no escucharon las llamadas para mantener la distancia.

La gente no se tomaría una selfie junto a un toro de mil 300 libras, dijo Myhre, y agregó: "Tampoco deberías hacer eso con una morsa".

Jarvis, el director de British Divers Marine Life Rescue, reconoció la amenaza que estos animales salvajes representan para los humanos, pero mencionó que esa no era razón suficiente para matar a Freya.

"No vamos por ahí matando a todos los grandes tiburones blancos sólo porque uno de ellos en un momento podría atacar a alguien", manifestó Jarvis.

El año pasado, el director formó parte del equipo que se ocupó de Wally, otra morsa, que pasó unas seis semanas frente a la costa del suroeste de Inglaterra en un área llena de botes.

Para tratar de evitar que Wally cause daños a las embarcaciones, las autoridades locales le proporcionaron una plataforma para acostarse.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD