Internacional

Culpa Obama a lenguaje de miedo, odio y racismo de tiroteos

Sin mencionar el nombre de Trump, el expresidente llamó a rechazar el discurso de líderes que demonizan a los inmigrantes

El Diario de Juárez

lunes, 05 agosto 2019 | 14:41

"Michelle y yo nos sentimos afligidos por todas las familias en El Paso y Dayton que soportaron estos últimos tiroteos masivos. Incluso, a manera que se dan a conocer más detalles, hay algunas cosas que ya sabemos que son ciertas.

Primero, ninguna otra nación en la Tierra experimenta la frecuencia con la que ocurren los tiroteos masivos en Estados Unidos. Ninguna otra nación desarrollada tolera los niveles de violencia armada que tenemos nosotros. Cada vez que esto sucede, se nos dice que leyes más estrictas para el control de las armas no detendrán todos los asesinatos; que no evitarán que un individuo trastornado obtenga un arma y dispare a personas inocentes en lugares públicos. Pero la evidencia muestra que pueden detener algunos asesinatos. Pueden salvar a algunas familias de la angustia. No estamos indefensos aquí. Y hasta que todos nos levantemos e insistamos en responsabilizar a los funcionarios públicos por cambiar nuestras leyes sobre las armas, estas tragedias seguirán ocurriendo.

En segundo lugar, si bien los motivos detrás de estos tiroteos aún no se conocen por completo, hay indicios de que el tiroteo en El Paso sigue una tendencia peligrosa: personas con problemas que adoptan ideologías racistas y se ven obligadas a actuar violentamente para preservar la supremacía blanca. Al igual que los seguidores de ISIS y otras organizaciones terroristas extranjeras, estos individuos pueden actuar solos, pero han sido radicalizados por los sitios web nacionalistas blancos que proliferan en Internet. Eso significa que tanto las agencias policiacas como las plataformas de Internet deben idear mejores estrategias para reducir la influencia de estos grupos de odio.

Pero igual de importante, todos debemos enviar un llamado de atención y comportarnos en apego a los valores de la tolerancia y la diversidad que deberían ser el sello distintivo de nuestra democracia. Deberíamos rechazar por completo el lenguaje que sale de la boca de cualquiera de nuestros líderes que alimenta un clima de miedo y odio o normaliza los sentimientos racistas; líderes que demonizan a aquellos que no se parecen a nosotros, o sugieren que otras personas, incluidos los inmigrantes, amenazan nuestra forma de vida, o se refieren a otras personas como infrahumanas, o implican que Estados Unidos pertenece solo a un cierto tipo de personas. Tal lenguaje no es nuevo —ha estado en la raíz de la mayoría de las tragedias humanas a lo largo de la historia, aquí en Estados Unidos y en todo el mundo. Está en la raíz de la esclavitud y Jim Crow, del Holocausto, del genocidio en Ruanda y la limpieza étnica en los Balcanes. No tiene cabida en nuestra política y nuestra vida pública. Y es tiempo que la gran mayoría de los estadounidenses de buena voluntad, de cualquier raza o religión, o de cualquier partido político, denuncien justamente eso —de manera clara y absoluta”.