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Desafían mujeres en Afganistán orden de usar burkas

Pese a que Gobierno talibán ordenó a mujeres usar burkas, afganas desafiaron decreto y sólo utilizaron el hiyab por la calle en protesta

Reforma
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lunes, 09 mayo 2022 | 06:55

Kabul, Afganistán.- La mayoría de las afganas caminó ayer (domingo) por las calles de la capital vistiendo el tradicional hiyab, que cubre la cabeza y el cuello, y pocas usaron burkas, que tapan todo el cuerpo, luego que los talibanes ordenaron el sábado que las mujeres utilicen en público un velo que las cubra de pies a cabeza. 

Arooza, furiosa y asustada, mantuvo los ojos alerta para detectar talibanes que patrullaban mientras ella y una amiga compraban en el barrio de Macroyan, en Kabul.

La profesora de matemáticas temía que su gran chal, ceñido alrededor de su cabeza, y su amplio abrigo marrón claro, no satisficiera el último decreto del Gobierno de orientación religiosa. Después de todo, su cara era visible.

La decisión del líder de los talibanes, Hibaitullah Akhunzada, ordenó a las mujeres que cubrieran completamente su cuerpo y rostro en público e incluso sugirió que las mujeres no deberían salir de sus hogares a menos que sea necesario. También describe una serie de castigos para los familiares varones de mujeres que violan el código.

"Las mujeres en Afganistán usan hiyab y muchas usan burka, pero no se trata de hiyab, se trata de que los talibanes quieren hacer desaparecer a todas las mujeres", externó Shabana, una afgana que lucía brazaletes de oro brillante debajo de su abrigo negro.

"Los talibanes quieren hacernos invisibles".

Varias mujeres se detuvieron para hablar. Todos desafiaron el último edicto.

"No queremos vivir en una prisión", dijo Parveen, quien al igual que las otras mujeres sólo quiso dar uno de sus nombres.

Tahmina Taham, una activista feminista afgana, señaló que se siente encarcelada con el decreto de los talibanes.

"Me sentí en prisión, toda mi vida social está controlada por los talibanes", arguyó la ex empleada gubernamental que perdió su puesto cuando los talibanes asumieron el poder en agosto.

"Me privaron de mis libertades como ser humano, no sólo como mujer".

Para ella, la decisión del sábado tendrá consecuencias muy negativas para la vida personal y profesional de las afganas.

"Estos edictos intentan borrar todo un género y una generación de afganos que crecieron soñando con un mundo mejor", reflexionó Obaidullah Baheer, profesor visitante en la New School de Nueva York y ex profesor de la Universidad Americana en Afganistán.

Se trata de un duro golpe para los derechos de las mujeres en el país de Medio Oriente, quienes durante dos décadas vivieron con relativa libertad.

Sin embargo, los talibanes retomaron el poder el pasado agosto, cuando Estados Unidos y otras fuerzas extranjeras se retiraron del país en el caótico final de una guerra de 20 años.

Los talibanes prometieron implantar un Gobierno más tolerante y flexible que en su primer régimen, entre 1996 y 2001.

Pero estas nuevas restricciones, condenadas por la ONU y EU, confirman la radicalización de los talibanes, que se han dividido entre pragmáticos y de línea dura.

En marzo, en vísperas del nuevo año escolar, Akhunzada dijo que no se debería permitir que las niñas fueran a la escuela después de completar el sexto grado, ya que violaba los principios islámicos.

Algunos de los líderes más pragmáticos parecen estar buscando soluciones tranquilas que suavicen los decretos de línea dura.

Fatima Rezaie, residente en Herat, cree, en cambio, que las mujeres no se dejarán dictar su conducta.

"Las mujeres no son las mismas que hace 20 años, cuando se les obligaba sistemáticamente a hacer cosas contra su voluntad", indicó.

"Hoy están dispuestas a levantarse para defender sus derechos".