Internacional

El ataque a Pelosi destaca crecientes temores de violencia política

Miembros del Congreso han observado en los últimos años un incremento en las amenazas y el acoso en su contra

The New York Times

The New York Times

lunes, 31 octubre 2022 | 21:46

Washington.— Miembros del Congreso han observado cautelosamente en los últimos años que las amenazas y el acoso en su contra se ha acrecentado, preocupándose en privado de que el brutal lenguaje y desinformación que se ha colado al discurso político podría dar lugar a la violencia.

El ataque a Paul, el esposo de la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, dentro de su casa en San Francisco la madrugada del viernes por un intruso que gritó “¿En dónde está Nancy?” y lo golpeó con un martillo antes de ser tomado bajo custodia por la policía pareció confirmar sus peores temores, dándole vida a un marcado peligro que enfrentan los funcionarios electos en medio del surgimiento de un violento discurso político.

Eso dejó de manifiesto las vulnerabilidades en la seguridad alrededor de los miembros del Congreso y sus familias —aun para una legisladora tan poderosa y rica como Pelosi, quien es la segunda en la línea a la presidencia y tiene su propio cuerpo de seguridad— a medida que las campañas de medio término al Congreso llegan a un frenético final.

También destacó la manera en que Pelosi, primera mujer presidenta de la Cámara de Representantes y un elemento esencial de la política demócrata, ha estado cada vez más satanizada por los republicanos.

Durante dos décadas, ella ha protagonizado el ataque del Partido Republicano a través de anuncios publicitarios y recaudación de fondos que la muestran como una partidista villana y más recientemente ha figurado prominentemente en las teorías de conspiración de la derecha acerca de las fechorías de los demócratas, incluyendo a QAnnon.

Ella fue el principal objetivo de la muchedumbre que irrumpió en el Capitolio el 6 de enero del 2021 —que la buscaron y le dijeron “Nancy, Nancy ¿en dónde estás Nancy?”— y ha sido la principal receptora de un flujo de amenazas violentas sin precedentes de extremistas de derecha que la ven como el rostro del Partido Demócrata.

Casi dos años después que los simpatizantes del ex presidente Donald J. Trump invadieron el Capitolio el 6 de enero, inspirados por las mentiras de que le robaron la elección, provocando que miembros del Congreso y el vicepresidente huyeran para poner a salvo sus vidas, el tóxico uso del lenguaje violento, la teoría de conspiración y la desinformación que hay en los espacios digitales sigue representando una grave amenaza.