Internacional

Escasean alimentos en Ecuador por protestas

La escasez de alimentos en Ecuador a causa de las protestas encareció los alimentos y afectó a los consumidores

Reforma

domingo, 26 junio 2022 | 16:12

Guayaquil, Ecuador.- Donde había abundancia, hoy hay mercados de anaqueles vacíos. Los pimientos se deshacen en las manos de lo podridos que están. Las dos semanas de protestas contra el elevado costo de vida en Ecuador golpean a comerciantes y consumidores. 

"La situación sigue difícil porque no hay quien traiga los alimentos de la Sierra", dijo Rosa, una mujer indígena que prefirió omitir su apellido y que desde hace 15 años vende verduras en un mercado de Guayaquil, al suroeste.

En la segunda ciudad más importante de Ecuador escasean alimentos andinos como papas y maíz debido a las movilizaciones que empezaron el 13 de junio por iniciativa de la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie).

Los bloqueos de carreteras, que castigaron a más de la mitad de las 24 provincias del país, hacen mella en la Terminal de Transferencias de Víveres, el único mercado mayorista de Guayaquil.

A diario, ese centro de abastos recibía 3 mil camiones con alimentos que bajaban de las montañas, pero ahora el 70 por ciento no llega por los cierres viales.

La escasez encareció los alimentos y afectó a los consumidores, que además tienen dificultades para conseguir huevos, pollo o gas de uso doméstico, que es distribuido en tanques de 15 kilos.

"Todo está carísimo. Antes me vendían una libra de tomate en 50 centavos y ahora me cuesta un dólar", señaló Silvana Quimí, un ama de casa de Guayaquil, donde los precios se han "disparado".

A poco menos de 300 kilómetros al noreste, los mercados de la capital son una sombra del esplendor de otras épocas. Sólo en Quito unos 10 mil indígenas se movilizan a diario contra el Gobierno del derechista Guillermo Lasso.

Mariana Morales lleva casi una semana sin abrir su puesto en el popular Santa Clara, en el norte de la ciudad, y sus productos empiezan a dañarse.

Donde antes reposaban las frutas y verduras frescas, hay bandejas vacías y puestos de venta tapados con lonas.

Por su cercanía con uno de los focos de protestas, el mercado cerró por cuatro días y apenas volvió a operar el sábado.

"El pimiento estaba flamantito, y ahora vea, ya es pérdida", comentó Morales, mientras hundía sus dedos en los productos podridos.

Los accesos de Quito han sido bloqueados de manera intermitente, mientras las autoridades locales organizan operativos para evitar que manifestantes retengan camiones con alimentos.

Un grupo de militares que protegía un convoy con comida fue atacado el jueves en las afueras de la capital dejando 17 uniformados heridos.

El Gobierno estima pérdidas por 50 millones de dólares diarios por las protestas indígenas.

Morales no ha ido a los mercados mayoristas a abastecerse por los altos precios y la falta de transporte público en medio de las manifestaciones.

"Por el costal de zanahoria, que costaba 25 dólares, ahora piden 100", se quejó.

A la mujer de 69 años le da "cargo de conciencia" pedir un dólar por una pieza de cebolla larga, cuando un ramo de 10 costaba 50 centavos.

Los productos que logran llegar desde la costa están por las nubes. Un racimo de 12 plátanos, que costaba un dólar, duplicó su precio, cuando se consigue.

"Estamos en un país bananero y por esta situación (de protestas) lo que hay cuesta un ojo de la cara", señaló Agustín Pazmiño, un vendedor de 56 años en Quito.

En su rostro aparece un gesto de aflicción y asegura que desde que subió por última vez la gasolina, en octubre, se elevaron aún más los precios de los comestibles.

En poco más de un año, el diésel subió el 90 por ciento y la gasolina premium el 46 por ciento.

El Gobierno sostiene que rebajar los combustibles, como exigen los indígenas, le costaría al Estado más de mil millones de dólares al año en más subsidios.

"Lasso en campaña nos hizo ver el cielo, pero estamos viviendo el infierno (...) Voté supuestamente por el menos malo y salió peor", se lamentó Pazmiño.