Internacional

'Fue un grupo de loquitos': minimizan intento de asesinato de Cristina

La oposición mediática y partidaria desdeña la gravedad del atentado e incluso ha responsabilizado a la propia vicepresidenta

RT Noticias

lunes, 19 septiembre 2022 | 14:05

Argentina.- El expresidente de Argentina Mauricio Macri minimizó el atentado que sufrió la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y se sumó así a la campaña que llevan a cabo políticos y periodistas opositores, que insisten en restarle gravedad a un intento de magnicidio por el que ya fueron detenidas cuatro personas.

"Queda claro que fue algo individual de un grupito de loquitos y que no está orquestado políticamente", afirmó el exmandatario en una entrevista con el canal LN+, luego de criticar que el Gobierno responsabilizara a la oposición de incentivar discursos de odio.

Macri se adelantó así al desenlace de una causa judicial en la que la jueza María Elena Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo investigan la red de complicidades en torno al atentado con la intención de llegar a los autores intelectuales y, en caso de haberlos, a los financistas de la operación. 

El pasado 1 de septiembre, Fernando Sabag Montiel, un hombre de 35 años, intentó asesinar a Fernández de Kirchner mientras ella saludaba a sus simpatizantes, reunidos en las inmediaciones de su casa. El crimen no se concretó gracias a que la pistola falló.

Macri y la mayoría de los representantes de la oposición condenaron el intento de asesinato, aunque de inmediato otros dirigentes y periodistas comenzaron a sembrar dudas ante la opinión pública.

Ese mismo día, por ejemplo, el diputado Martín Tetaz insistió en una entrevista televisiva que no se trataba de un hecho de violencia política. A pesar de que quisieron matar a una vicepresidenta y dos veces expresidenta, quiso equipararlo con un problema de "inseguridad" como los que puede padecer cualquier ciudadano.

La diputada provincial Amalia Granata, por su parte, consideró que se trataba de "una pantomima" para "victimizar" a la vicepresidenta, en tanto que la diputada Florencia Arietto consideró "muy raro" el ataque y se dedicó a tratar de desacreditar cada prueba presentada.

Transición discursiva

También varios periodistas opositores usaron sus redes sociales para fomentar dudas sobre el intento de magnicidio con contundentes tomas de posición a través de frases como "no les creo nada", y a pesar de que la investigación judicial recién comenzaba.

Un periodista incluso responsabilizó de la agresión a la propia vicepresidenta, al considerar que no tomaba los recaudos necesarios para cuidar su seguridad personal.

Otro aseguró que la violencia política en Argentina había comenzado con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015), que lo ocurrido era su culpa, a pesar de que a lo largo de su historia el país ha tenido golpes de Estado desde 1930, bombardeos en Plaza de Mayo, guerrillas, dictaduras y decenas de miles de muertos, desaparecidos y presos por motivos políticos.

En un principio, parte de la oposición dudó por completo del atentado y alimentó la idea de que ni siquiera había existido.

Cuando las imágenes demostraron que, efectivamente, Sabag Montiel le había apuntado a Fernández de Kirchner, desde la oposición comenzaron a decir que se trataba solo de "una pistola de agua", que no había tenido intención alguna de matarla.

Más tarde, la jueza y el fiscal confirmaron que el hombre había usado una pistola que tenía cargadas cinco balas. Entonces la versión opositora fue que se trataba de "un loquito solitario".

Esa teoría también fue derrumbada con la detención de cuatro personas que están acusadas de distintos grados de participación: Sabag Montiel, es señalado como autor material; su novia Brenda Uliarte, instigadora; una amiga de ella, Agustina Díaz, cómplice; y Gabriel Nicolás Carrizo, supuesto líder del grupo que planeó el fallido magnicidio.

Aquí no pasó nada

Pero, a pesar de que cada uno de sus argumentos es derribado por la investigación, la oposición insiste en acomodar su narrativa para minimizar la gravedad del intento del magnicidio.

De hecho, durante la entrevista en la que Macri se sumó a esta estrategia, comparó las piedras que diversos grupos de manifestantes le aventaron a él durante un par de actos durante su Gobierno con el atentado sufrido por la vicepresidenta.

El expresidente afirmó que, cuando supo la noticia, sintió un "shock" que se convirtió en "alivio" al saber que el asesinato no se había concretado.

"Y después por supuesto llegó el grotesco de la sobractuación, la cadena nacional, el presidente llamando a un feriado, diciendo: 'no nos importa la vida de la gente, a la que le cuesta llegar a fin de mes, les sacamos un día de trabajo'; de vuelta los chicos en la casa... dije: 'otra vez lo mismo'. Y encima, para cargarnos de resentimiento, de más odio, echándonos la culpa", señaló.