Internacional

Hallan en Barcelona indicios de Covid desde marzo de 2019

Investigación en aguas residuales se ha convertido en una de las principales pistas para seguir el rastro del virus

Tomada de Internet / Molécula del SARS-CoV-2

Agencias

viernes, 26 junio 2020 | 09:45

Barcelona— A medida que avanzan los estudios sobre la pandemia, los científicos están descubriendo la presencia del coronavirus en Europa en fechas cada vez más tempranas. El análisis de las aguas residuales que se generan en las ciudades se ha convertido en una de las principales pistas para seguir su rastro, informó El Mundo. 

El equipo de la Universidad de Barcelona (UB) liderado por el catedrático de Microbiología Albert Bosch reveló hace unos días que ya estaba presente en las aguas residuales de la ciudad condal desde al menos el pasado 15 de enero, 41 días antes de la declaración del primer caso de Covid-19 en Barcelona, que se notificó el 25 de febrero.

Ahora han echado mano de muestras congeladas más antiguas, y se han llevado una gran sorpresa: han encontrado rastros del SARS-CoV-2 en una muestra de aguas residuales de Barcelona recogida el 12 marzo de 2019, es decir, mucho antes de que se notificara un caso de Covid-19 en algún país, según ha informado la Universidad de Barcelona en un comunicado.

El trabajo difundido ahora se basa en el análisis de muestras tomadas entre enero de 2018 y diciembre de 2019. Todas dieron negativo excepto una.

Si se confirman estos resultados, publicados de forma provisional en el repositorio Medrxiv, y por tanto, sin haber pasado por la revisión científica independiente habitual, supondría la prueba más temprana de la presencia de coronavirus en el mundo.

"Barcelona es un importante centro de negocios y para el comercio que suele acoger eventos masivos que atraen a visitantes de muchos lugares del mundo. No obstante, es probable que situaciones similares se hayan dado en otras partes del mundo y que hubiesen tenido casos de Covid-19 que pasaron desapercibidos", escriben los autores del estudio.

Hasta hace unos meses, se creía que la pandemia se había originado en la ciudad china de Wuhan en diciembre 2019 y habría llegado a Europa en enero de 2020. El primer caso de un paciente enfermo se notificó en Francia a finales de ese mes mientras que en España un análisis retrospectivo realizado a principios de marzo, antes de que se declarara el estado de alarma, encontró el coronavirus en una persona fallecida en Valencia el 13 de febrero. Pero la semana pasada, las aguas residuales revelaron que el coronavirus estaba presente en ciudades italianas como Turín, Milán o Bolonia desde diciembre de 2019.

Por otra parte, numerosos atletas de varios países que en octubre de 2019 participaron en los Juegos Mundiales Militares de Wuham han asegurado haber sufrido síntomas compatibles con el coronavirus durante su estancia en China o al regreso.

Si se confirma el nuevo resultado, el estudio realizado por la Universidad de Barcelona en colaboración con Aguas de Barcelona cambiaría esa cronología.

Albert Bosch, líder del trabajo y presidente de la Sociedad Española de Virología, cree que en aquellos meses a los infectados con Covid-19 se les podría haber diagnosticado erróneamente una gripe en atención primaria.

RED DE VIGILANCIA

Tal y como explica el catedrático de la Universidad de Barcelona en una entrevista telefónica con El Mundo realizada hace unos días, están intentando que el análisis de aguas residuales que se lleva a cabo de manera sistemática desde hace décadas sea una herramienta para detectar de forma precoz el virus con el objetivo de adoptar medidas ante futuras oleadas de Covid-19.

El coronavirus deja un rastro genético que se mantiene en el cuerpo de los infectados durante un periodo de tiempo que varía según el paciente y que, según Bosch, "tiene una horquilla de entre siete días y tres semanas". Las personas que han contraído expulsan los rastros de coronavirus mediante heces y otras secreciones.

Y tal y como explican los científicos holandeses del Instituto de Investigación del Agua KWR que se encargan de analizar las aguas residuales en ese país, "cuantas más personas se infectan en una ciudad, más virus ingresan a las alcantarillas a través de las heces".

Si no se había detectado antes el coronavirus, explica Bosch, "es porque no se había identificado la Covid-19. Ni se buscaba, ni se hacía ninguna prueba de detección específica ni se diagnosticaba".

Actualmente, el coronavirus "prácticamente ha desaparecido de las aguas residuales de Barcelona, lo cual no quiere decir que no se excrete porque hasta hace unas semanas aún encontrábamos cantidades importantes en algunos colectores. El virus sigue circulando pero a unos niveles que hacen técnicamente no podamos detectarlo", dice Bosch.

SIN RIESGO PARA LA SALUD

Este veterano microbiólogo asegura que la presencia del SARS-CoV-2 en las aguas residuales no supone un peligro para la salud de las personas. "El coronavirus que se excreta a través de las heces es un virus inactivo y, aunque podamos detectar su rastro genético, la bilis lo inactiva así que no representa un riesgo".

Tanto la Universidad de Barcelona como otros centros como el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), la Universidad de Valencia o el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura de Murcia llevan varios meses analizando aguas residuales para detectar coronavirus. El Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) junto con el Ministerio de Sanidad y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) están poniendo en marcha una red de control y alerta de rebrote de Covid-19 a través de la medida y el análisis de las aguas residuales, a la que inicialmente han destinado dos millones de euros.