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Hambre y ‘padrotes’, detrás de prostitución de jovencitas

Hay casos extremos de niñas que empiezan con el sexoservicio desde los 12 años

/ Óscar A. Viramontes Olivas en la Universidad de La Habana
/ Hospital Calixto García
/ Hermosas postales de sitios turísticos

Óscar A. Viramontes Olivas

miércoles, 21 julio 2021 | 05:00

Tercera de seis partes

Todos pedimos algo de beber y algunas botanas cuando de repente aparecieron algunas jovencitas de edades entre 17 y 18 años. Sin “ton y son” se sentaron junto a nosotros y además, ya había otras muchachas con otros turistas sentados en las mesas de esas palapas. Lo sorprendente es que se observaban personas de la tercera edad con jóvenes de esas edades cortejándolos y algunos se las llevaban a lugares no definidos.

Me sorprendía la situación cómo jovencitas hacían trato con todo tipo de personas (jóvenes, adultos y ancianos). Fue ahí que comprendí todo lo que mis compañeros habían platicado tiempo atrás. Junto a nosotros la situación no era distinta, pues algunas jóvenes se acercaban tratando de hacer amistad y de antemano empezaron a “ponerse de acuerdo” con mis compañeros. 

Pude entrevistar a dos de ellas de edades que oscilaban entre 18 a 20 años: “¿Qué andan haciendo tan noche y a qué se dedican?” ellas respondieron: “Venimos de Matanzas, una pequeña ciudad pegada a la costa y en mi tierra nos dedicábamos a dar clases, pues somos maestras de primaria pero desafortunadamente la situación económica en la que vivimos, nos impide comprar lo más básico, por ello viajamos hasta La Habana a conseguir algo más para nuestras familias. Algunas de nuestras compañeras vienen de otros lugares como Guanajay, San José de las Lajas, Madruga y Artemisa. Casi todas nos ayudamos y protegemos pues sufrimos las de “Caín” en medio de la crisis, peligros, pues andamos en forma clandestina al margen de la ley”, comentaban.

No existen moteles, pero particulares rentan cuartos

¿Pero qué la autoridad no sabe de ustedes?, les pregunté y respondieron: “La verdad sí, pero nos toleran, lo único que nos piden es no molestar a los turistas pero en otras ocasiones, la verdad, nos reprimen por andar entre ellos. No sé pero todas estas chicas la verdad no quisiéramos estar en esto, pero la situación del país nos obliga a que tomemos este camino”. ¿Y cuánto es tu tarifa?, ella respondió: “La verdad nosotros no traemos ni letreros ni tarifas, cuando llegamos con alguien sólo llegamos, platicamos y nos ponemos de acuerdo” ¿Cuánto es lo más bajo que se cobra por un servicio?: “Mira en promedio pedimos una ‘cooperación’ de 50 a 70 Cuc ($992 a $1400 pesos mexicanos, respectivamente) y nos podemos quedar con el cliente hasta el otro día, sólo que aquí no hay moteles para rentar alguna habitación, más bien todas tenemos conocidos (particulares) que nos rentan un cuarto desde 25 euros (600 pesos mexicanos) y lo hacen de manera clandestina, pues serían sancionados por estar lucrando con las propiedades del gobierno y la multa podría llegar a los 1,100 euros” (más de 26 mil pesos mexicanos). 

Después de un rato llegaron cerca de la palapa unos policías, de inmediato todas las chicas se levantaron y se fueron “despavoridas” como si hubieran visto el mismísimo demonio, ya que podían ser arrestadas por estar ejerciendo el sexoservicio y molestar a los turistas. 

Salimos de ahí a eso de las 22:00 horas y de nueva cuenta en el camino nos abordaron jóvenes ofreciéndose como guías turísticos, pero la verdad ya sabía de qué se trataba y creyendo que ya era hora de dormir, la mayoría tomó la decisión de “seguirla” y como yo no sabía en dónde diablos andaba, tuve que ir con ellos. 

No tardamos ni media hora cuando un acomedido, uno de esos que son “padrotes” nos invitaron a que pasáramos a divertirnos a un bar. Dentro de él, el hombre de nombre Pedro empezaba a ofrecer su “mercancía”, sí, no era mariguana o cocaína o dulces, era “carne humana”, un catálogo de jovencitas para el más exigente: “Hola chicos, miren, siéntense en confianza, relájense que yo les voy a traer unos caramelitos con los que van a chuparse los dedos”.

Salió del bar ubicado en la calle 17 y no tardó ni cinco minutos cuando Pedro regresó con varias jovencitas: “Aquí están, una para cada uno”. Mientras que las personas que me acompañaban estaban muy entretenidos con sus “juguetes”, en lo personal me puse a platicar con una jovencita de no más de 18 años de nombre Laura, ella me contaba una historia desgarradora similar a la primera muchacha con la que dialogué. Era enfermera de profesión y las circunstancias de la crisis la obligaban a dedicarse a la vida nocturna. Lo curioso es que nunca escuché la palabra “sexoservicio” entre ellas, por lo que es algo así, pero muy disfrazado. 

El “padrote” obligaría a todos a que consumieran bebidas alcohólicas, en mi caso, estaba alerta de la situación y tan solo bebía agua mineral. Mis compañeros que eran varios ya medio briagos, empezaron a soltar “la sopa” del dinero que traían y de antemano, Pedro tenía las orejas bien “paradas” ya que se veía que estaba planeando algo.

‘¡Abajo, abajo, más adelante está la policía!’

Después de dos horas y siendo la media noche el insistente Pedro convenció a mis compañeros de llevarlos a algún lugar en compañía de las jovencitas. En eso, salimos de ahí y de inmediato nos estaba esperando un automóvil viejo, destartalado de modelo Chevy 1960. Parecíamos sardinas dentro de él y en el camino se detectaron varias patrullas. De inmediato el chofer con aspecto de pocos amigos estaba junto con Pedro y en una vuelta, nos gritaron: “¡Abajo, abajo, más adelante está la policía!” La razón era simple: es que llevar a turistas e involucrarlos al negocio del sexoservicio era un asunto fuera de la ley. Estaba con el “Caín en la boca” y los minutos del reloj trascurrían precipitadamente hasta que llegamos a un edificio viejo, yo me desmarqué de ellos y me quedé de vigía para evitar algún problema. 

La señora que rentaba el cuarto exigió a los interesados que dejaran el pasaporte de garantía para que les rentaran la habitación y el requisito era que las muchachas tuvieran 18 años, no admitía menores de edad. En eso salí del edificio, me encaminé a la calle y tuve la oportunidad de regresarme a los departamentos donde estaba hospedado, quedándose ahí mis compañeros. 

Llegué a descansar siendo las dos de la mañana y el velador de ahí me abrió la puerta preguntándome por los demás, sólo moví la cabeza en señal de no saber de ellos. Desde esa hora hasta las 6:00 am estuve platicando con don José, el vigilante, quien me explicó más detalladamente el asunto del sexoservicio en Cuba. 

Sí, todo se da producto de la crisis que existe en la Isla: “Mucho se habla de la difícil situación económica que vive el país, un lugar donde se comenta que no existen posibilidades de crecer y tener una determinada calidad de vida, situación que ha generado que muchas mujeres desde jovencitas de 15 años hasta la edad madura, tengan que entrar al comercio del placer como medida de “emergencia” para sobrevivir en medio de la falta de oportunidades, por lo que Cuba se ha considerado como un “edén del placer”; se pueden conseguir en cualquier lado, un taxista, los porteros del hotel y muchos personas se ofrecen de guías teniendo contactos suficientes y catálogos de jóvenes hombres y mujeres para ofrecerlos a los turistas. 

En las terrazas de los restaurantes, hoteles y en muchas esquinas, se puede encontrar a alguna mulata “jinetera” como se les dice a muchas acá que ofrecen sus servicios; tristemente puedo decir que la mayoría de ellas se venden a los turistas por dinero, regalos o para matrimoniarse y tener así la posibilidad de salir de la isla, ya que no existe otra forma más que con un permiso especial, alguna misión que el gobierno te permita salir de este país”.

“La verdad hay casos extremos de niñas que empiezan con el sexoservicio desde los 12 años y muchas de ellas trabajan todo el día y en cualquier lugar, principalmente a lo largo del Malecón y en zonas de La Habana Vieja. Creo que es una triste realidad la que se vive y algunas personas no tendrán más aspiraciones que dedicarse a eso para sacar algunos cuantos pesos. 

La situación es lastimosa, triste y creo que mientras este régimen se mantenga vigente esto se seguirá dando en los próximos años”. Así terminaba don José con su interesante plática de madrugada. 

violioscar@gmail.com