Internacional

Inquieta a blancos en EU su racismo

Las recientes movilizaciones han llevado a estadounidenses blancos a identificar y reconocer su propia falta de empatía hacia los negros

Reforma

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martes, 23 junio 2020 | 08:54

Nueva York.- Una tarde reciente, mientras lavaba su auto, Greg Reese, un hombre blanco dedicado al hogar, quitó el imán de la bandera Confederada que había colocado en la cajuela de su coche hace seis años, y no lo volvió a poner.

Fue un acto pequeño por el que no esperaba elogios. Resse reconoce que no era necesario que la Policía matara a George Floyd para que al fin enfrentara lo que desde hace mucho tiempo sabía: que la bandera que creció viendo como un "hermoso trofeo" es un "símbolo de odio, que es incorrecto glorificar".

El clamor sostenido por la muerte de Floyd ha llevado a que muchos estadounidenses blancos reconozcan el racismo antinegro que prevalece en EU, e incluso a examinar su propia culpabilidad.

Un gran número de estadounidenses blancos ha asistido a protestas a favor de la justicia racial, comprado libros acerca de desigualdad racial y se ha registrado a seminarios en línea sobre cómo criar a niños que son antirracistas. Algunos se han hecho preguntas puntuales, como qué tanta ventaja profesional han recibido sólo por ser blancos, y si voluntariamente la cederían en caso de poder hacerlo. Otros han ido a salones de tatuaje para cubrirse las imágenes de banderas Confederadas, swastikas y símbolos del Ku Klux Klan que tienen en sus cuerpos.

Es difícil saber qué tan profundas o amplias son estas respuestas, o si son el resultado de la presión social para aparentar ser tolerantes, o si luego tomarán acciones más significativas.

Activistas contra el racismo han especificado preocupaciones que no se tratan sólo de símbolos o insultos, sino de sistemas completos que rigen la vida de los estadounidenses.

Lo que algunos consideran un profundo cuestionamiento de la supremacía blanca, a otros les puede parecer ridículamente pequeño e inconcebiblemente tarde.

Para Jeremy O. Harris, dramaturgo y escritor de "Slave Play", lo más frustrante sobre este momento es "escuchar a la gente blanca decir que esta es la primera vez que se dan cuenta de lo mal que está".

En entrevistas, algunos estadounidenses blancos han admitido que incluso el proceso de reflexionar sobre el racismo les dejó ver lo poco que conocen la experiencia cotidiana de ser negro en EU.

Investigaciones muestran que existe un escaso contacto interpersonal entre blancos y negros: 1 de cada 5 blancos que contestaron a una encuesta del Instituto de Investigación de Religión Pública el año pasado dijeron que rara vez o nunca tuvieron una interacción con alguien de una raza distinta. En un estudio de 2013 realizado por el mismo grupo -una organización no lucrativa no partidista- se pidió a los participantes que identificaran la raza de hasta siete personas con quienes hubieran discutido temas importantes en los últimos seis meses previo a la encuesta. Entre los participantes blancos, 75 por ciento nombró sólo individuos blancos como su red principal de amistad.

"Muchos estadounidenses blancos han elegido lugares para vivir, para enviar a sus hijos a la escuela, para vacacionar, para buscar trabajos, de manera que les permita evitar pensar acerca de la desigualdad racial", dijo Jennifer Chudy, politóloga del Wellesley College.

Su investigación sugiere que sólo 1 de cada 5 estadounidenses blancos expresa consistentemente altos niveles de compasión por la discriminación racial que sufren los afroamericanos.

En el caso de Reese, fueron las palabras de la hija de Floyd lo que lo impulsó a unirse al grupo de activistas Southern Crossroads y crear una calcomanía "Rednecks for Black Lives" que espera que atraiga a sus amigos y vecinos políticamente conservadores. Los líderes del grupo sostienen que las comunidades de clase trabajadora, de mayoría blanca, como la de Reese, se beneficiarán formando alianzas multirraciales.

"Lo que me volcó y me hizo realmente querer hacer algo fue cuando esa bebé dijo que su papi había cambiado el mundo", señaló Reese, en referencia a los comentarios de Gianna, la hija de Floyd de seis años de edad.

"Y quiero hacerlo realidad. Quiero que las palabras de esa bebé se hagan realidad".

Sin embargo, una fuente de angustia para los estadounidenses blancos que dicen que quieren desmantelar el racismo es no saber exactamente dónde empezar. Les preocupa sonar racistas y no sonar lo suficientemente antirracistas.

En las semanas siguientes a la muerte de Floyd, el 25 de mayo, un museo en la plaza del Palacio de Justicia en Sumner, Mississippi, dedicado a Emmet Till, cuyo horrible asesinato en 1955 ayudó a galvanizar el movimiento de los derechos civiles, recibió 10 veces más llamadas. Patrick Weems, director ejecutivo de la Comisión Emmett Till Memorial -que fundó el museo- dijo que las personas que llamaron eran estadounidenses blancos que buscaban contribuir a proyectos de preservación o ayudar a desarrollar el plan de estudios. Decenas más descargaron la app para teléfonos inteligentes que da a los usuarios un tour virtual en la historia de los derechos civiles.

En Somerset, un pequeño pueblo en el suroeste de Pennsylvania, Cindy Kinsella, de 61 años, dijo que conoce muchos más oficiales de Policía que personas negras.

Ella no sabía qué hacer con las protestas luego que su hijo le comentó que estaba ayudando a planear una movilización. Le deseó suerte. Luego pensó un poco más en ello.

"Colgué el teléfono y pensé: '¿Sabes qué? Voy a llevar a mi nieto, que tiene 12 años'", recordó.

"Sólo pensé que nos podemos educar a nosotros mismos un poco".

Kinsella y su nieto fueron al mitin y, aunque no marcharon, observaron y escucharon a los oradores. Fue pacífico, nada que ver con las violentas protestas que había visto en fotografías y videos.

No está claro qué obtuvo él de eso; pero a ella le ayudó a cambiar su forma de pensar respecto a algunas cosas. Por ejemplo, la frase Black Lives Matter.

"Antes", dijo Kinsella, "pensaba: '¿Por qué tenemos que decir que las vidas de los negros importan? Porque todas las vidas importan, las vidas de los policías importan, las vidas de los blancos importan'. Pero así es como ellos lo explicaron: 'No estamos diciendo que todas las vidas no importan, sólo que todas las vidas no pueden importar hasta que las vidas de los negros importen'".