Internacional

Ordena Corea del Norte a sus ciudadanos que dejen de fumar

La campaña antitabaco del país enfrenta un desafío: el líder, Kim Jong-un, es un fumador habitual

The New York Times

The New York Times

jueves, 05 noviembre 2020 | 08:38

Seúl, Corea del Sur.- El parlamento de Corea del Norte aprobó esta semana una ley que introduce la prohibición de fumar en lugares públicos, como teatros, escuelas y hospitales. Pero la última campaña antitabaco del país, que incluye sanciones para los infractores, enfrenta un desafío: el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, es un fumador habitual.

Durante años, Corea del Norte ha instado a su gente a dejar de fumar, colocando letreros de no fumar en edificios públicos y comenzando un sitio web nacional antitabaco. Y durante años, el señor Kim ha seguido fumando, a pesar de tener antecedentes familiares de enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

La nueva “ley de prohibición del tabaco”, aprobada por unanimidad por la Asamblea Popular Suprema ayer, miércoles, “estipula las reglas que todas las instituciones, organizaciones y ciudadanos deben seguir para proteger la vida y la salud de las personas y proporcionar entornos de vida más cultos e higiénicos”, Dijo este jueves la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte.

Según funcionarios de Corea del Sur y Estados Unidos que conocieron a Kim, nadie en el país, excepto quizás su esposa, Ri Sol-ju, puede decirle que lo deje. El “Líder Supremo” totalitario de la nación aislada es considerado impecable y por encima de la ley. A la gente se le enseña a tratarlo como si fuera un dios.

En los medios estatales de Corea del Norte, a menudo se puede ver a Kim dando una calada a su cigarrillo mientras inspecciona fábricas, habla con ingenieros de misiles, viaja en el metro e incluso visita escuelas y hospitales infantiles.

En 2017, la televisora estatal de Corea del Norte transmitió imágenes de Kim caminando a unos metros de un misil balístico intercontinental de combustible líquido. Parecía sostener un cigarrillo con indiferencia, lo que llevó a algunos comentaristas a preguntarse si el hábito de Kim podría causar un desastre nuclear.