Internacional

Plantea violencia desafíos en vacunación

Especialistas temen que la inseguridad y la inestabilidad en zonas de conflicto afecten la campaña de vacunación contra el coronavirus

Reforma

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lunes, 28 diciembre 2020 | 09:21

Pakistán.- Arifullah Khan acababa de administrar otra vacuna contra la polio cuando empezaron los disparos en las colinas cercanas.

  "Sucedió tan de repente. Hubo tantos disparos que se sintió como una explosión", dijo, recordando detalles del ataque ocurrido hace cinco años en la región tribal de Bajaur en Pakistán, cerca de la frontera afgana.

 Una bala le rompió el muslo y cayó al suelo. Su amigo de la infancia y socio en la campaña de vacunación, Ruhollah, yacía sangrando en el suelo frente a él.

  "No podía moverme", relató Khan.

 "Lo vi acostado frente a mí mientras tomaba su último aliento".

 En Pakistán, la entrega de vacunas puede ser mortal. Militantes y grupos religiosos radicales difunden afirmaciones de que la vacuna contra la polio es una estrategia occidental para esterilizar a los niños musulmanes o alejarlos de la religión.

Más de 100 trabajadores de la salud, vacunadores y funcionarios de seguridad involucrados en la inoculación contra la poliomielitis han muerto desde 2012.

  La violencia es un ejemplo extremo de las dificultades que enfrentan muchos países pobres y en desarrollo en Asia, África, Medio Oriente y América Latina al abordar la monumental tarea de vacunar a sus poblaciones contra el Covid-19.

  No sólo es el problema de adquirir las vacunas o de estar al final de la fila, detrás de los países ricos, para recibirlas.

 La mala infraestructura a menudo significa que las carreteras son peligrosas y la electricidad es esporádica para los refrigeradores vitales para preservar las dosis.

 Las guerras ponen en peligro a los vacunadores. La corrupción puede desviar fondos, y los planificadores de campañas de inmunización a veces deben navegar a través de múltiples facciones armadas.

 "Las áreas más desafiantes son los entornos de conflicto, donde los brotes de violencia obstaculizan la vacunación, y las áreas donde circula información errónea, lo que desalienta la participación comunitaria", indicó el subjefe de inmunización global de UNICEF, Benjamin Schreiber.

  Muchas naciones confían en COVAX, un sistema internacional destinado a garantizar el acceso equitativo a las vacunas contra el nuevo coronavirus, aunque ya carece de fondos.

 UNICEF, que dirige programas de inmunización en todo el mundo, se está preparando para ayudar a adquirir y administrar las vacunas de Covid-19, dijo Schreiber.

 Las agencia ha almacenado 500 millones de jeringas y tiene como objetivo proporcionar 70 mil refrigeradores, en su mayoría de energía solar, precisó.

 También busca transportar al mes 850 toneladas de dosis contra el Covid-19 desde el próximo año, el doble de su tasa mensual anual habitual para otras vacunas, dijo la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore.

  La situación puede variar mucho de un país a otro.

  Haití, el país más pobre del hemisferio occidental, aún no ha anunciado ningún plan de vacunación contra el nuevo coronavirus.

  A los expertos en salud les preocupa que los rumores generalizados puedan retrasar las inmunizaciones, incluidas las afirmaciones de que los hospitales administrarán inyecciones fatales para inflar las cifras de muertes de Covid-19 y recibir más ayuda extranjera.

  Los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades están liderando un esfuerzo continental para vacunar a las mil 300 millones de personas de África en 54 países.

  El objetivo es vacunar al 60 por ciento de la población de África en dos años, unos 700 millones de personas, más de lo que ha hecho el continente en el pasado, dijo John Nkengasong, director de la agencia.

  "El momento de actuar es ahora", mencionó Nkengasong.

 "Occidente no puede derrotar al Covid-19 solo. Debe ser derrotado por todo el mundo, y eso incluye a África".

 Congo subraya los obstáculos que enfrenta la campaña.

  La nación ha superado los brotes de ébola con campañas de vacunación, pero tuvo problemas en el este, donde los rebeldes de las Fuerzas Democráticas Aliadas realizan frecuentes ataques y otros grupos armados compiten por el control de las riquezas minerales.

  El terreno accidentado y la inseguridad hicieron que los vacunadores tuvieran dificultades para llegar a todas las áreas. Algunos fueron atacados.

 Corrieron rumores sobre las vacunas contra el ébola, incluida la idea de que estaban destinadas a matar personas, dijo el doctor Maurice Kakule, un sobreviviente de la enfermedad que trabajó en campañas de vacunación.

 Los programas de educación superaron gran parte de la resistencia, pero se están extendiendo sospechas similares sobre la vacuna contra el Covid-19, lamentó.

  Las guerras civiles presentan quizás los mayores obstáculos.

 En Yemen, el sistema de salud se ha derrumbado durante seis años de guerra entre los rebeldes hutíes que controlan el norte y las facciones aliadas del Gobierno en el sur.

 Yemen vio su primer brote de poliomielitis en 15 años este verano, centrado en la provincia norteña de Saada. Los vacunadores no han podido trabajar allí en los últimos dos años, en parte por temor a la seguridad, dijo UNICEF.

 Las agencias se apresuraron a administrar nuevas inoculaciones en partes del norte y el sur del país en noviembre y diciembre.

 Aún no se han anunciado planes para la vacunación contra el Covid-19, ya sea por parte de los hutíes, las autoridades del sur o la OMS y UNICEF.

 Sólo la mitad de las instalaciones de salud de Yemen siguen funcionando. Se han devastado carreteras, redes eléctricas y otras infraestructuras.

 Los hutíes han obstaculizado algunos programas, tratando de obtener concesiones de las agencias de la ONU, incluido el bloqueo de un envío de vacunas contra el cólera en medio de un brote de 2017.