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¿Por qué no tenemos vacuna para mascotas contra el Covid?

Los científicos sí han desarrollado vacunas para perros y gatos, pero no es necesario vacunar a los animales de compañía, según los expertos

Agencias

martes, 16 noviembre 2021 | 23:16

En el último año, las vacunas contra el coronavirus han llegado a miles de brazos humanos, y a las ancas peludas del equivalente a un arca de animales de zoológico. Los jaguares están recibiendo la inyección. Los bonobos están siendo vacunados. También los orangutanes y las nutrias, los hurones y los murciélagos de la fruta y, por supuesto, los leones, los tigres y los osos. (¡Vaya!) 

Sin embargo, se han dejado de lado dos criaturas mucho más cercanas: los perros y gatos domésticos.

Los dueños de mascotas se han dado cuenta.

“Recibo muchas preguntas sobre este tema”, dijo Elizabeth Lennon, veterinaria de la Universidad de Pensilvania. “¿Habrá una vacuna? ¿Cuándo habrá una vacuna?”.

Técnicamente, una vacuna para mascotas es factible. De hecho, varios equipos de investigación afirman que ya han desarrollado vacunas prometedoras para gatos o perros; las inyecciones que reciben los animales del zoológico se diseñaron inicialmente para perros.

Pero vacunar a las mascotas no es una prioridad, según los expertos. Aunque los perros y los gatos pueden contraer el virus, cada vez hay más pruebas que sugieren que Fluffy y Fido desempeñan un papel mínimo o nulo en su propagación, y que rara vez enferman ellos mismos.

“Creo que una vacuna es bastante improbable para perros y gatos”, dijo Will Sander, veterinario de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign. “El riesgo de propagación de la enfermedad y de que los animales domésticos se enfermen es tan bajo que no valdría la pena aplicar ninguna vacuna”.

Un pomerania positivo

En febrero de 2020, una mujer de Hong Kong fue diagnosticada con COVID-19. Otras dos personas de su casa no tardaron en dar positivo, al igual que un miembro inesperado del hogar: un pomerania de edad avanzada. El perro, de 17 años, fue la primera mascota conocida en contraer el virus.

Pero no fue la última. Un pastor alemán de Hong Kong también dio positivo, al igual que gatos en Hong Kong, Bélgica y Nueva York. Los casos eran extremadamente leves —los animales tenían pocos o ningún síntoma— y los expertos concluyeron que los humanos habían transmitido el virus a las mascotas, y no a la inversa.

“Hasta la fecha, no se ha documentado ningún caso de perros o gatos que hayan transmitido el virus a las personas”, dijo Lennon.

Pero la perspectiva de una pandemia en las mascotas despertó el interés por una vacuna para animales. Zoetis, una empresa farmacéutica veterinaria con sede en Nueva Jersey, empezó a trabajar en una en cuanto se enteró del caso del pomerania de Hong Kong.

“Pensamos: ‘Esto podría convertirse en algo serio, así que empecemos a trabajar en un producto’”, dijo Mahesh Kumar, vicepresidente sénior de Zoetis que dirige el desarrollo de vacunas.

En otoño de 2020, Zoetis tenía cuatro candidatos prometedores para una vacuna, cada uno de los cuales provocó una respuesta de anticuerpos “fuerte” en gatos y perros, anunció la empresa. (Los estudios, que eran pequeños, no se han publicado).

Pero a medida que avanzaba el desarrollo de la vacuna, se hacía cada vez más evidente que la infección de las mascotas no suponía una amenaza grave para los animales o las personas.

En un estudio de 76 mascotas que vivían con personas que tenían el virus, el 17,6 por ciento de los gatos y el 1,7 por ciento de los perros también dieron positivo. (Los estudios han demostrado sistemáticamente que los gatos son más susceptibles a la infección que los perros, quizá por razones tanto biológicas como de comportamiento). De las mascotas infectadas, el 82,4 por ciento no presentó síntomas.

Cuando las mascotas se enferman, suelen presentar síntomas leves, que pueden incluir letargo, tos, estornudos, secreción nasal o diarrea. Los animales suelen recuperarse por completo sin necesidad de tratamiento, aunque ocasionalmente se dan algunos casos más graves.

Además, no hay pruebas de que los gatos o los perros transmitan el virus a los humanos, y hay pocos indicios de que lo transmitan fácilmente entre ellos. Los gatos callejeros, por ejemplo, son mucho menos propensos a tener anticuerpos contra el virus que los gatos que viven con las personas, lo que sugiere que los animales se contagian en gran medida de nosotros, y no entre ellos.

“No parece que los gatos o los perros vayan a ser un reservorio para este virus”, dijo Jeanette O’Quin, veterinaria de la Universidad Estatal de Ohio. “Creemos que si no hay personas enfermas a su alrededor, no podrían seguir propagándolo de animal a animal: no seguiría existiendo en su población”.

En conjunto, estos factores convencieron a los expertos de que no era necesaria una vacuna para las mascotas. En noviembre de 2020, el Departamento de Agricultura de EE. UU., que regula los medicamentos veterinarios, dijo que no aceptaba ninguna solicitud de vacunas para gatos o perros “porque los datos no indican que dicha vacuna tenga valor”.

Mantener al visón en buena forma

Pero mientras la amenaza de las mascotas se alejaba, otro problema salía a la luz: los visones. Estos mamíferos elegantes y esbeltos, que se crían en grandes cantidades, resultaron ser muy susceptibles al virus. Y no solo morían de él, sino que se lo transmitían entre ellos y a los humanos.

“Creo que la situación de los visones justifica completamente una vacuna”, dijo Lennon.

El Departamento de Agricultura de EE. UU. también pensó lo mismo, y en la misma notificación de noviembre en la que la agencia dijo que no estaba considerando vacunas para gatos o perros, se declaró abierto a solicitudes para una vacuna para los visones.

Zoetis dio un giro y decidió reconvertir una de sus vacunas para perros en una para visones. (Otros equipos también desarrollan vacunas para visones, y Rusia ya aprobó una para todos los carnívoros, incluido el visón, y al parecer ha empezado a administrársela a los animales).

Los estudios en visones están en curso, pero cuando se corrió la voz sobre el trabajo de Zoetis, los zoológicos acudieron a la llamada. Algunos de sus animales —como gorilas, tigres y leopardos de las nieves— ya habían contraído el virus y querían intentar con la vacuna para visones. “Recibimos un gran número de solicitudes”, dijo Kumar.

Zoetis, que decidió suministrar la vacuna a los parques zoológicos a título experimental, se ha comprometido a donar 26.000 dosis —suficientes para vacunar a 13.000 animales— a zoológicos y santuarios de animales de 14 países.

Esto significa que muchos gatos que viven en zoológicos, como los leones y los tigres, están siendo vacunados, mientras que sus primos domésticos no. En parte, esto se debe a que estas especies parecen ser más susceptibles al virus; algunos han muerto tras infectarse, aunque la causa de la muerte suele ser difícil de determinar de forma concluyente.

“Los grandes felinos parecen ponerse más enfermos que los gatos domésticos”, dijo Lennon.

Además, los animales de zoológico están expuestos a muchas más personas que el gato doméstico promedio, y muchos de ellos están en grave peligro de extinción.

“No quiero menospreciar a las mascotas de nadie”, dijo Sander. “Yo mismo tengo un gato. Pero creo que muchos de esos animales tienen gran importancia para la conservación. Son genéticamente muy valiosos. Y por eso se quiere intentar proporcionar la mejor protección posible”.

El cálculo de la vacuna para gatos

Aunque las pruebas obtenidas hasta ahora sugieren que el virus no es una amenaza importante para los animales de compañía, los científicos reconocen que queda mucho por aprender. Todavía no está claro con qué frecuencia los humanos infectados transmiten el virus a sus mascotas, sobre todo porque las autoridades no recomiendan la realización de pruebas rutinarias para los animales de compañía, y el virus puede tener efectos sobre la salud de las mascotas que todavía no se han identificado.

En un artículo publicado a principios de este mes, unos científicos plantean la posibilidad de que la variante alfa, identificada por primera vez en Gran Bretaña, pueda causar inflamación del corazón en perros y gatos. Las pruebas son circunstanciales, pero el virus se ha relacionado con el mismo problema en los humanos y vale la pena explorar la conexión, según los expertos.

“Tenemos que investigar más en este ámbito para averiguar si se trata de una asociación real”, dijo O’Quin.

Es posible que haya mascotas que corran un riesgo especialmente alto de contraer el virus. Lennon y sus colegas identificaron recientemente a una perra inmunodeprimida que parecía estar gravemente enferma por el virus. A diferencia de la mayoría de los perros infectados, esta también arrojó altos niveles del virus por más de una semana.

“Por supuesto, se trata de un solo caso, pero realmente ilustra que la covid no es igual en todas las mascotas, al igual que no lo es en todas las personas”, dijo Lennon.

Sin duda es posible que futuras investigaciones —o transformaciones en el virus— puedan cambiar las consideraciones de una vacuna para mascotas. Los científicos dijeron que si el virus resulta ser más prevalente, virulento o transmisible en perros o gatos de lo que se sabe actualmente, eso haría que los argumentos a favor de una vacuna fueran más convincentes. El Departamento de Agricultura de EE. UU. ha dicho que puede reevaluar su posición si surgen “más pruebas de transmisión y enfermedad clínica” en una especie concreta.

Si llega ese momento, Zoetis está preparada para seguir el proceso desde donde lo dejó con sus vacunas para mascotas, dijo Kumar. Dijo que si se autoriza la vacuna para los visones de la empresa, los veterinarios podrían usarlo fuera de indicación en caso de un brote inesperado en gatos o perros.

Applied DNA Sciences, una empresa de biotecnología con sede en Nueva York, también ha desarrollado una prometedora vacuna para gatos “por si acaso”, dijo James Hayward, director ejecutivo de la empresa. (Al igual que Zoetis, la empresa, que trabaja en colaboración con la compañía italiana Evvivax, está ahora más centrada en una vacuna para los visones).

Por el momento, hay medidas que los propietarios de mascotas pueden tomar para proteger a sus animales. Las personas que den positivo en las pruebas del virus deben aislarse de sus mascotas, si es posible, o llevar una mascarilla mientras las cuidan.

Y, por supuesto, la vacuna para los humanos está ya ampliamente disponible en Estados Unidos. “La mejor manera de prevenir el SARS-CoV-2 en nuestras mascotas es prevenir la enfermedad en las personas”, dijo O’Quin. “Así que, por favor, vacúnense”. (Con información de Emily Anthes / The New York Times)