Internacional

Su esposa le era infiel, la descuartizó y fingió un secuestro

"Van a vender sus órganos": el hombre habría denunciado la desaparición de la víctima

Agencias

lunes, 23 enero 2023 | 21:23

Buenos Aires, Argentina.- Juan Darío Sanabria Báez tiene 36 años, es albañil y fue detenido este fin de semana, acusado por el femicidio de Nilda Rosa González Ojeda, de 29. El hombre había denunciado el secuestro extorsivo de su esposa, afirmó que le pedían 100.000 dólares de rescate y advirtió que los supuestos secuestradores iban a vender los órganos de la víctima. Sin embargo, no aguantó la presión y terminó confesando que la había asesinado. 

El hecho ocurrió en la localidad de Francisco Álvarez, Moreno, en la provincia de Buenos Aires, en donde fue hallado parte del cuerpo descuartizado de la joven madre de cinco hijos, los cuales se encuentran a resguardo por parte de la Secretaría de la Mujer local. Según informaron fuentes del caso, bomberos y policías de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Moreno-General Rodríguez este sábado realizaron un allanamiento en la casa de la calle Azteca al 200 a raíz de una investigación que había arrancado el último viernes, cuando el ahora detenido se dirigió a la DDI para denunciar que su esposa había sido secuestrada tras ir al médico en Morón. 

Según sus dichos, los captores le enviaron mensajes de WhatsApp desde el celular de ella en los que le exigieron la entrega de 100.000 dólares para liberarla, caso contrario la iban a matar y vender sus órganos. Sin embargo, todo era una mentira y  Sanabria Báez terminó confesando el crimen después de que efectivos de la DDI de Moreno-General Rodríguez secuestraran su teléfono y descubrieran que la pareja había tenido una discusión por una infidelidad. Tras la situación, el relato del hombre se desmoronó, no tenía sustento y confesó que el jueves a la noche había discutido con la mujer y después la mató a puñaladas, la descuartizó y descartó los restos.

Incluso, los investigadores analizaron los teléfonos del feminicida y la víctima, y determinaron que la última ubicación de ambos aparatos fue por la ruta 24. Es decir, el albañil estuvo junto a su esposa antes de denunciar su "desaparición". Al mismo tiempo, se comprobó que el hombre cobraba un sueldo mínimo por una obra en la que trabajaba de albañil y que era propietario de un Renault 19 que no funcionaba. Todos esos datos llamaron la atención a los pesquisas, que profundizaron las tareas sobre el presunto secuestro hasta que el albañil confesó el femicidio.