Internacional

Vive niñez calvario en éxodo venezolano

Los menores que salen de Venezuela enfrentan hambre, separación de familias y malos tratos en su tránsito por Latinoamérica

Reforma

César Martínez/Reforma

viernes, 13 noviembre 2020 | 09:03

Ciudad de México.- Discriminados, separados de sus familias y padeciendo hambre, la niñez ha sido un grupo particularmente afectado en el éxodo venezolano, según documenta un informe de la Red CLAMOR y el Consejo Episcopal Latinoamericano.

 "Mi hijo me decía que él se quería venir, que ya no aguantaba más tiempo sin verme, que, si no, él se iba a matar junto con sus hermanos", narró una madre venezolana desplazada en Quito, Ecuador, que tuvo que separarse de sus hijos.

El niño mayor, de 17 años, y sus dos hermanos menores llegaron a Cartagena, Colombia, luego estuvieron desaparecidos por tres días, hasta que su madre vio en un video de Facebook que un hombre los recogió y se puso en contacto con él. 

"Me contó que los agarró caminando en una autopista de Cartagena, a los tres niños. Que el menor, el de cuatro años, venía muy mal, con los pies reventados", dijo la mujer.

El hombre mandó a los niños a Ipiales, una ciudad colombiana que colinda con Ecuador, a donde la madre llegó y después de ser detenida y escapar pudo encontrarlos.

"No puedo explicar lo que pasó cuando vi a mis hijos. Como que volviéramos a nacer. De allí me los traje", contó.

El informe "Pies para que te tengo", reúne testimonios de más de 200 personas venezolanas refugiadas y migrantes en Colombia, Ecuador, Panamá y Perú, entrevistadas entre agosto y diciembre del año pasado.

Por necesidad económica, para buscar una solución para la alimentación a sus hijos o por razones de seguridad, algunas madres decidieron viajar y dejar a sus hijos en Venezuela, refiere el documento.

 "En Lima (Perú), nosotras empezamos a trabajar y ya estábamos enviando 100 o 150 soles (45 dólares) para Venezuela, pero no alcanzaba, los niños empezaron a bajar de peso", indica otro testimonio.

"La mamá de mi hermana nos habló y nos dijo que nos iban a suspender del refugio donde vivíamos antes de salir, porque nos acusaban de abandono del país y traición a la patria".

 Aun cuando viajan con sus madres, los menores viven en un contexto difícil, sin acceso a la educación, con el constante riesgo de ser robados y muchas veces explotados laboralmente.

Además, niños y adultos deben enfrentar la xenofobia en los países a los que llegaron, que redundó en abusos, violencia física, explotación sexual y hasta su expulsión, como ocurrió en Cusco, Perú.

"Las causas del éxodo no han cambiado; por el contrario, se han agudizado", señala el informe.

"Antes de 2016, salieron las personas con recursos económicos, quienes tenían empresas y medios de vida más altos, que tenían la posibilidad de establecerse económicamente en otros países; ahora, está saliendo el resto, las personas que perdieron sus empleos o que, teniéndolos, no les es suficiente para poder comprar la comida".

Para atender las necesidades de las personas venezolanas desplazadas, la Red CLAMOR recomienda trabajar más en conjunto con agencias como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) así como realizar labores de integración social en los diferentes países.