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Conmemoran hoy a víctimas

A juicio, sólo el 3% de casos por desaparición

En México hay más de 100 mil personas con reporte de ausencia

Alejandra Sánchez/ El Diario

martes, 30 agosto 2022 | 10:25

Chihuahua, Chih.- De acuerdo con el informe del Comité de Desaparición Forzada de la ONU (CED) presentado el 12 de abril de 2022, en promedio sólo el 3 por ciento de los casos de desaparición (entre el 2 y el 6 por ciento) son llevados a juicio.

En México hay más de 100 mil personas desaparecidas, la mayor parte de estas ocurrieron a partir del 2006, cuando inició la guerra contra el narcotráfico.

Según datos publicados en la página del Cedehm, es común que en las zonas en que se producen o comercializan drogas, exista complicidad entre los cárteles del narcotráfico y las autoridades.

Además, los altos índices de impunidad, inseguridad y violencia, generan desconfianza y miedo en la autoridad, razón por la cual algunas familias no suelen reportar la desaparición de su ser querido.

Este mismo organismo refiere que en Chihuahua como en México, la mayor parte de las personas desaparecidas son hombres de 20 a 39 años y que su desaparición se da en un contexto de confrontación entre diversos grupos del narcotráfico y crimen organizado.

Las evidencias señalan que estos hombres, en su mayoría, nunca consumieron ni comercializaron drogas.

La violencia y las desapariciones se exacerbaron en el estado a partir de la llamada “Guerra contra el narcotráfico”, iniciada por el entonces presidente

Felipe Calderón en el año 2006.

Durante el periodo más violento ocurrían innumerables homicidios a lo largo y ancho de la entidad.

De manera particular, en el municipio de Cuauhtémoc no se hablaba de asesinatos, sino de desapariciones.

Se cree que los grupos delictivos pretendían guardar las apariencias en “zonas tranquilas”, es decir, aquellas que eran consideradas como libres de violencia.

Al igual que en el resto del país, las familias comenzaron a denunciar estos hechos y a visibilizar este problema que, en muchas ocasiones, los criminales realizaban en complicidad con las autoridades y cuerpos policiacos.

En algunos casos los hombres desaparecidos dejaron sus casas bajo la promesa de ser contratados en trabajos bien remunerados, pero no se volvió a saber de ellos. En otros, se sabe que los desaparecidos son simplemente jóvenes a quienes los criminales confundieron con miembros de grupos o carteles contrarios. Hombres a quienes los delincuentes se han llevado y dejado con vida señalan haber sido interrogados con preguntas del tipo “¿vendes droga?” “¿conoces a…?” “¿trabajas para…?”, otros sobrevivientes han narrado que personas en calidad de desaparecidas han sido asesinadas y sus cuerpos ocultados o incinerados para no dejar evidencias.

DOLOR Y ANGUSTIA

Tic, tac, tic, tac; el reloj avanza, y aunque el tiempo transcurre de manera normal, no parece ser igual para todos; para los familiares de las víctimas de personas desaparecidas pasa lento y cada minuto representa 60 segundos más de dolor, zozobra y angustia.

“Este es un proceso muy doloroso, una no vuelve a ser lo que era antes, es un proceso muy difícil; nosotros veíamos muy lejana esta situación, sin embargo, es algo que a todas y todos nos puede pasar.

“No tienen idea de lo que significa; los días parecen años y aunque los años pasan, el tiempo y una no avanza; nos quedamos estancados viviendo sólo eso”, dijo entre lágrimas Mónica Barajas, quien hace cinco años no ve a su hermano Celso.

Su caso está siendo acompañado por el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm) desde el 2017, año en el que Celso Francisco Barajas Olivas fue víctima de desaparición forzada en Valle de Allende y que apenas el pasado 9 de mayo, el Tribunal de enjuiciamiento impuso 16 años y 6 meses para cada uno de los cinco policías municipales que perpetuaron los hechos.

La última vez que se vio a Celso fue cuando los responsables irrumpieron en su domicilio y haciendo uso de la fuerza lo sometieron y esposaron, tanto a la víctima como a su hijo, quien era menor de edad.

Posteriormente, sacaron a la víctima de su vivienda y lo dejaron en una unidad oficial de Seguridad Pública del municipio, privándolo de este modo de su libertad. Hasta el momento se desconoce su paradero.

La Organización de las Naciones Unidas decretó el 30 de agosto como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, delito que consiste en el arresto, detención, secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sea obra de policías, o de personas o grupos de personas que actúan con la

autorización, el apoyo o la aquiescencia de la autoridad, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.

OTRAS DESAPARICIONES

Aunque este día es considerado como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones

Forzadas, en México existen más de 100 mil personas con reporte de ausencia.

Desde 1964 hasta el momento, más de 24 mil 700 son mujeres y más de 74 mil 700 son hombres; mientras que se desconoce el género de más de 500 personas.

En lo que respecta a Chihuahua, la Fiscalía General del Estado señala que del 2020 al 17 de agosto hay mil 611 personas desaparecidas con estatus vigente; de ellas, 268 son mujeres y mil 403 son hombres.

RENDIRSE NO ES UNA OPCIÓN: NORMA LEDEZMA

El 2 de marzo, Paloma Escobar, hija de Norma Ledezma Ortega salió de su casa y ya no regresó; el 29 de ese mismo mes, sus restos fueron encontrados 27 días después en el kilómetro 4.5 de la carretera Chihuahua- Aldama.

Desde aquel día, Norma supo que tenía que apoyar a las demás víctimas de desaparición, homicidio y feminicidio; por ello fundó la organización civil Justicia Para Nuestras Hijas, la cual tiene 20 años dando acompañamiento psicosocial y legal a otras personas que han pasado por esta misma situación.

“Este organismo nace a raíz precisamente de esta necesidad de justicia, de esta ausencia de justicia que desafortunadamente pues en muchos de los casos, sigue ocurriendo; desafortunadamente la problemática de la desaparición de personas permea, continúa, sigue y lamentablemente no hay una respuesta sólida que podamos tener o una esperanza de que estos casos se van a resolver”, expresó la titular de dicha organización.

“La realidad nos dice que no hay el suficiente recurso y que la decisión del Estado de establecer una búsqueda como la ley lo señala, activa y eficiente no será posible; el Estado aún no responde a la necesidad de las víctimas, a la necesidad de las familias de que les regresen a sus familiares; e incluso, ni siquiera tenemos ley de desaparición, trabajamos con la ley federal”.

Asimismo, dijo que las unidades que se dedican a la búsqueda de personas desaparecidas por terceros, desafortunadamente siguen teniendo un gran número de carencias.

Pasar de ser víctima a ser defensora ha sido una de las cosas que han mantenido de pie a Norma Ledezma, quien refiere que “rendirse no es una opción”.

“Nosotros las víctimas promovemos las búsquedas que muchas veces el Estado no realiza por voluntad propia; yo no tenía opción y rendirse no era una de ellas, es por eso que yo tomé esa decisión y mi vida está empeñada en esto, vivo para esto”.

“Es mi proyecto de vida por que sé en carne propia lo que es tener una hija desaparecida, por lo tanto, yo sé que las familias que viven una desaparición viven la peor tortura que alguien pueda tener, es lo peor que un ser humano, que una madre, que un padre puede experimentar”.

“La ONU determina este día como eso, como el día de las personas desaparecidas por la situación tan grave que existe en el país”.

“Este es un día en el que el mundo debería de parar para que la sociedad haga conciencia de lo que vive una persona cuando vive esto; sin embargo, pues es un solo día en el que muy pocas personas alzamos la voz, por que muy pocas personas sabemos lo que se siente”.

“Para quien no lo ha vivido, yo les diría que reflexionen lo que pasa en Chihuahua y lo que pasa en el país y que las personas sean más empáticas, que dejen este prejuicio de juzgar a las víctimas.

A los que lo están viviendo, les diría una vez más lo que para mi ha sido mi directriz de vida, “rendirse no es una opción”, dijo para finalizar Norma Ledezma Ortega.

Uno de los casos que acompaña esta asociación civil es el de Marybell Valenzuela quien al igual que Paloma y otras miles de víctimas, salieron de su casa y ya no pudieron regresar.

LA INDIFERENCIA TAMBIÉN LASTIMA

Denisse Herrera, quien es hermana de Marybell Valenzuela, desaparecida desde el pasado 15 de abril del 2021, señaló que la indiferencia por parte de la autoridad también lastima.

“El que no nos escuchen, el que la autoridad no venga hasta Ojinaga, un lugar en donde hay cientos de desaparecidos duele; hemos pedido que venga, pero no se acercan y para mi y mi familia esto, ha sido muy difícil”, expresó Denisse Valenzuela.

“Desde esa noche, no volvimos a saber nada de ella; estamos desesperados, la Fiscalía ya no nos ha dicho nada, ya no han salido a buscarla ni con los perros, ni con nada”, dijo la hermana.

Eliel C.S., quien ya fue detenido y vinculado a proceso por su probable participación en el delito de Desaparición por Particulares Agravada hasta el momento no ha querido hablar.

“Él era su pareja sentimental; ella se fue con él, cómo es posible que no hable, que no diga nada, necesitamos que la autoridad haga algo pronto”, expresó Denisse.

Actualmente, ya van casi cinco meses de que no se sabe nada de ella y para su familia, estos 137 días han estado llenos de incertidumbre, dolor y desesperación.

“Es una lloradera constante; no tenemos vida propia, estamos muertas en vida”, dijo la hermana de la víctima quien es encontraba con su madre. Marybell es madre de tres hijos quienes desde esa fecha han vivido con la ausencia de su “Mami”.

“A quien más le ha afectado es a la más grande que tiene 16 años; se aisla mucho, no contesta los mensajes y empieza a publicar en redes sociales que le hace falta su mamá”.

“Mis sobrinas, mi mamá y nosotros como hermanos, pedimos que nos la regresen, no pedimos culpables, lo que queremos es a ella; ella es una mujer valiente, luchadora, buena, madre, alegre, ahora nos hace mucha falta, una mujer trabajadora que hacía todo lo posible por sacar a sus hijos adelante”.

“Es una tristeza que en el mundo esté pasando esto porque no sólo somos nosotros".

¿CÓMO AFECTA UNA DESAPARICIÓN?

De acuerdo con opinión de Jaqueline Islas, encargada del área psicosocial del Cedehm, esta es una de las situaciones más difíciles que una persona pueda atravesar, ya que la incertidumbre que se vive es increíble. 

“Para las personas es muy doloroso animarse primeramente a poner una denuncia porque luego reciben un montón de juicios; les preguntan si su familiar andaba en algo malo o que a qué se dedicaba y es bien difícil que reciban esos comentarios por parte de la autoridad”. 

Según la experta, no es sólo eso ya que es toda la angustia que están viviendo en ese momento, esa angustia de no saber en dónde está su familiar y, por otra parte, también desconocer los procesos legales que conlleva una desaparición. 

“A veces que las víctimas no sean bien tratadas les perjudica más en lugar de apoyar. Se vuelve una situación como si fuera penosa de compartir, como si se tuviera una mancha; es sumamente complicado que se sientan incomprendidas y no sólo por la autoridad, sino muchas veces también por sus amistades”. 

La psicóloga cuenta que en la mayoría de las veces, las víctimas indirectas se sienten solas, e incluso que muchas amistades se les empiezan a separar. 

“Su vida cambia por completo, ahora la dedican a buscar a su familiar y algunas de las personas que están a su alrededor muchas veces no lo entienden, les dicen que le den vuelta a la página, que lo tienen que superar, que tienen que luchar por sus otros hijos y los afectados, terminan aislándose por no ser comprendidos”. 

En cuanto a las soluciones en el ámbito psicosocial, Jaqueline explicó que es necesario que las víctimas dialoguen y hablen con otras personas que están pasando por esa misma situación, que se sientan acompañados y que puedan sentir mayor seguridad. 

“Es importante que compartan sus dolores, sus alegrías y entre ellas se les ponen actividades; desde aquí tratamos que se unan, que se haga comunidad y que puedan ser un equipo fuerte”.

UNA SITUACIÓN MULTIFACTORIAL Y COMPLEJA

El presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Néstor Armendáriz, señaló que en algunas regiones del estado e incluso a nivel nacional, muchos de los casos van de la mano con la ola de violencia generada por parte del crimen organizado. 

“Quizá haya más participación de hombres en actividades ilícitas; esto, sin que lleve una connotación de género, como algún tipo de represalia o una situación que derive de esto”. 

“Pero también es otra cosa, no todas las desapariciones tienen que ver con actividades relacionadas con la persona desaparecida, no debemos de caer en ese extremo, pero sí hay un gran número que se relacionan con actividades del crimen organizado”, señaló el titular de este organismo. 

Además, Néstor Armendáriz expresó que esta situación es multifactorial y muy compleja, ya que también daña todo el entorno familiar, puesto que conforme van pasando los días, las semanas, los meses e incluso los años, se van perdiendo las esperanzas de encontrar con vida a sus parientes. 

“Siempre persiste un rayo, una luz de esperanza y no se puede procesar un duelo como cuando es una pérdida de vida, entonces es muy complicado porque es una incertidumbre total en la que vive el entorno familiar de la persona desaparecida; es realmente complejo y yo creo que es una de las situaciones más difíciles que debe de pasar una familia”, enfatizó. 

Asimismo, el presidente de la CEDH dijo que lo que se debe hacer en este tipo de casos es propiciar que las autoridades brinden todo el apoyo y acompañamiento, por una parte, las investigaciones, pero también el apoyo psicológico y de alguna otra naturaleza que requieran además de la asistencia jurídica a las víctimas indirectas. 

Esta lamentable situación aqueja a miles y miles de familias en todo el estado, en el país y en el mundo; sin embargo, no importa la zona geográfica en donde ocurra pues, para la mayoría esto es como vivir paralizado, con sus familiares desaparecidos y en el constante olvido.