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Adolfo se sobrepone a la adversidad

"Yo seguiré aquí hasta que Dios quiera y con mucho gusto atendemos a la gente”, comentó don Adolfo

Francisco López/El Diario

Juan Carlos Núñez/ El Diario

martes, 09 febrero 2021 | 06:21

Chihuahua.- Adolfo Ruiz Ortega de 71 años es uno de los más longevos comerciantes del Mercado del Hoyo en la calle Cuarta en el Centro de la ciudad, quien desde los años 60 no ha dejado de trabajar tanto en la venta de frutas, verduras y en años más recientes como hierbero.

Platicó que antes de que iniciar la contingencia sanitaria del coronavirus (Covid-19), apenas se había reincorporado a trabajar luego de varias intervenciones quirúrgicas, la última de la vesícula, aparte de una de pulmón años atrás, sin embargo durante este tiempo se ha sentido bendecido por continuar con su labor.

Reconoció que la pandemia ha disminuido las ventas, pero afortunadamente la gente ha continuado fiel con los diferentes productos que ofrecen, principalmente las diferentes tipos de hierbas, flores, de especias para tés, todo lo relacionado para padecimientos respiratorios.

En cuanto a su historia, dijo que desde muy joven comenzó a trabajar como comerciante y no fue sino hasta la administración municipal de Ramón Reyes Rivera, que tanto él como otros compañeros se les habilitó el espacio actual, el cual se dejó de vender frutas y verduras, razón por la que tuvo que cambiar de giro y desde en aquel entonces hasta la fecha no ha parado.

“No he dejado de trabajar y sigo aquí.

Con esto críe a cuatro hijos, todos ya casados y han hecho su vida. Los más grandes son contadores y el más chico le gustó el ser comerciante y ahí anda. Lo bueno que todos salieron buenos muchachos y me siento orgulloso de ellos y ellos de su padre”, expresó el famoso comerciante, quien es de los pocos que en esta parte se dedican a la venta de este tipo de productos.

Comentó que lo más demandando en todo el año es muy distinto, pero destacó algunos como el palo azul, gordolobo, copalquín, manzanilla, aceites variados, sábila, guanábana, anís, azafrán, hierba de sapo, moringa, piedra lumbre, árnica, cola de caballo, alcanfor, roble, romero, almendra, jarabes naturistas, diente de león, algunas semillas, pistache, nuez, la miel, entre muchos otros.

“Es muy bonito todo esto, porque la gente regresa a comprar y dice que le ha caído bien los tés, las hierbas. Eso quiere decir que funciona, que se curan. Para eso del Covid, al menos dicen que si les ayuda. Yo seguiré aquí hasta que Dios quiera y con mucho gusto atendemos a la gente”, comentó el adulto mayor trabajador.