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Ansiedad, la otra pandemia

Tras los cambios impuestos por las medidas para hacer frente a la contingencia sanitaria, 50% de la población la padece

Tomada de internet

Salud Ochoa
El Diario

domingo, 10 octubre 2021 | 06:21

Chihuahua– Sentir opresión en el pecho, latidos cardiacos acelerados y ganas de salir corriendo, huir hacia cualquier parte alejada del momento y la situación que la coloca en ese estado, son algunos de los síntomas que Alma experimenta. El diagnóstico médico indica “Depresión con episodios de ansiedad”, trastorno que le afecta sus actividades cotidianas tanto en casa como en la escuela. Alma ha debido acudir al médico para atender su padecimiento ya que este no solo le afecta a ella, sino también a las personas cercanas con las que convive.

Datos de la Secretaría de Salud señalan que durante 2020 en Chihuahua, se otorgaron un total de 484 consultas externas de primera vez, 2 mil 100 consultas externas subsecuentes para un total de 2 mil 584 consultas de salud mental. Todas ellas en unidades especializadas de Psiquiatría y Salud Mental.

Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en México, los niveles de ansiedad y depresión se dispararon por la pandemia y, de acuerdo con el documento, antes de la pandemia la ansiedad se presentaba en el 15 por ciento de la población, situación que se modificó con un alza al 50 por ciento; mientras que la depresión que hasta marzo de 2020 se calculaba en el 3 por ciento de la población, aumentó hasta abril de este año a 27.6 por ciento.

También en niños; prevén efectos en una década

La experta en psicología Socorro Elvia López Campos, apunta a la existencia de una epidemia de ansiedad en los niños, cuyos efectos serán tangibles en una década, por lo que es necesario atender la salud mental y prevenir que haya un daño  mayor.

“Ahorita tenemos una epidemia clara de ansiedad en los niños, porque dejaron de ir a la escuela y se fracturó su socialización normal. Los llevó a estar en un área tecnológica que tuvieron que aprender, sobre todo los de preescolar, desconocían toda esta tecnología y tuvieron que aprenderla, muchos en soledad porque los padres también tenían que estar trabajando. En unos 10 años veremos los resultados de esta etapa. Tarde o temprano nos pasará la factura y la pregunta que los psicólogos nos hacemos es ¿Qué va a pasar con estos niños cuando entren en la adolescencia? Porque esto nos cobrará la factura con procesos de ansiedad más fuertes es muy probable, y sabemos bien que para bajar la ansiedad se tiene que recurrir a algo que la mitigue: puede ser más tecnología, alcohol o drogas”, señala.

En palabras de López Campos, la ansiedad y la depresión son los dos trastornos mentales que actualmente destacan y se están presentando en personas de todas las edades. La pandemia ocasionada por el SARS-COV2 incrementó exponencialmente la estadística.

“Estos dos trastornos los estamos viendo en general y sobre todo después de la pandemia. Antes estaban más localizados los problemas de salud mental pero ahora tenemos niños y jóvenes con ansiedad, adultos mayores con depresión y ansiedad muy fuerte. Es en el grupo donde se ha detectado más y sí hay un claro despliegue de la enfermedad mental después de la pandemia. La depresión desde finales del siglo 20 e inicio del 21 ha estado presente y ahora se ha agravado con la pandemia.

Ya existían factores de tipo psicosocial, ya estaban presentes y ahora se agravaron. La gente se fue a trabajar a su casa, durante largo tiempo se restringieron las salidas, hubo hacinamiento, interacción constante entre las familias, aumentó la violencia y los problemas de ansiedad por no tener contacto con el exterior, por tener que trabajar y estudiar desde la casa. En las familias que ya había violencia se notó mucho más y aquellas que tenían buenas relaciones soportaron mejor”, explica.

Un padecimiento multifactorial

En cuanto a los factores detonantes de la ansiedad, la experta explica que pueden ser multifactoriales, sin embargo, destaca el uso excesivo de la tecnología como uno de los más importantes.

“Hay muchos factores psicosociales, las redes sociales y la tecnología en general ha aislado mucho a las personas; ya no se da la interacción cercana, cara a cara. Los jóvenes aparentemente están muy comunicados pero también, están inmersos en una comunicación plagada de misterio y engaño porque en realidad no saben con quién se están comunicando. No hay esa cercanía que permite que la comunicación fluya mejor.

En este contexto, la entrevistada explica que la crisis (general) ocasionada por la pandemia  tendrá un impacto y generará cambios negativos pero también positivos 

“Una sociedad para que evolucione y se modifique debe tener crisis. Esto es una crisis fuerte. El virus nos puso un alto en el camino. Veníamos de una forma de vivir y la pandemia nos detuvo y nos ha hechos tomar conciencia de cómo estamos viviendo. Ya hablamos de lo  negativo pero también podría ser positivo que al tomar conciencia de lo que ocurre, hay quien ya planea como revertir toda esta adicción que se venía haciendo en niños y jóvenes. Creo que eso sería muy positivo”.

En cuanto a las personas que enfrentan un trastorno mental, la psicóloga señala que no deben verlo como un camino sin salida ya que, si bien se requiere una intervención interdisciplinaria, hay solución para todo.

“Se han satanizado las manifestaciones o alteraciones de la salud mental pero en realidad, un trastorno de este tipo nos da también información de cambio. Qué necesitamos cambiar para acabar con esta situación, que aspectos  de mi vida tendría que modificar, incluyendo cosas tan básicas como la alimentación. El tratamiento siempre debe ser interdisciplinario, valorar aspectos biológicos y psicosociales para que sean atendidos por especialistas. Hay factores presentes, no lo podemos desdeñar y casos de depresión y/o ansiedad que solo con intervenciones psicosociales se pueden atender”.

Salud mental, tan importante como la física

En el Marco del Día Mundial de la Salud Mental, López Campos hace hincapié en la necesidad de atender el tema a la par de la salud física para poder lograr un equilibrio entre ambas y tener una vida mejor.

“A la salud mental no se le da la importancia que tiene. Debe atenderse, conservarse y nutrirse de manera continua con todas aquellas cosas que nos dan bienestar y que dependen de las elecciones de las personas. Hablamos de hacer actividades lúdicas, ejercicio físico, mental, de relajación. Tener equilibrio entre el trabajo y la vida familiar, personal, una alimentación saludable, todo eso nos conserva sanos mentalmente y hay que trabajarlo a diario. ¿Por qué si nos tomamos nuestras vitaminas y hacemos chequeos anuales, nos olvidamos de la salud mental? Esta también debe cuidarse”, enfatiza.

Por su parte, Maritza Figueroa, neuropsicóloga del Hospital Houston Methodist, explica que la depresión no sólo es dañina para la mente, sino también afectar la salud física de una persona. Puede producir tensión muscular, molestias y dolores. Además, inquietud, incapacidad para concentrarse, falta de sueño, fatiga crónica y cambios en el peso corporal.

Además del informe de la OCDE, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), también encontró que la prevalencia del trastorno depresivo en adultos fue casi cuatro veces mayor en junio de 2020 en comparación con el segundo trimestre de 2019, en la Unión Americana.