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Arteterapia: dualidad catártica

Resultados positivos en infantes introvertidos

El Diario

Juan Carlos Núñez/El Diario

jueves, 25 junio 2020 | 17:20

Gabriela Fernández Ramos de 41 años, diseñadora gráfica y amplia experiencia en pintura y escultura, ha incursionado en la arteterapia para trabajar con infantes, sin embargo debido a la contingencia sanitaria generada por el coronavirus tuvo que adaptarse a la modalidad virtual, con lo que ha tenido buenos resultados.

Egresada de la Escuela Superior de Comunicación Gráfica (Escograf), combinó sus conocimientos en expresiones artísticas, ya que desde niña asistía a Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH),  y junto con sus amigas, Karely Aguirre, especialista en Terapia del Lenguaje y Tania Luna, en Terapia Conductual, fundaron el Centro ICE (Imagina, Crea y Expresa), donde impulsaron clases a niños con alguna condición humana, pero también a quienes deseaban canalizar su energía e inquietudes en algo positivo.

Reconoció que los resultados de sus métodos combinados con el arte han sido muy favorables, ya que hay varias anécdotas como la de un pequeño con mucha introversión, quien luego de una semana de trato, de confianza, ya socializaba con sus compañeros y sus dibujos fueron sorprendentes para su edad, apenas seis años y con una capacidad muy elevada.

Gaby había dado clases en la Granja Hogar con una muy agradable experiencia, sin embargo decidió junto con sus amigas tener un espacio propio por lo que desde principios de este taño surgió su centro en el que comenzaron a tener muy importantes resultados.

“Lamentablemente, empezó la contingencia y ya no pudimos abrir. Ahora lo que tenemos son clases en línea. Fue difícil porque no es lo mismo estar ahí y convivir con los niños que a través de Zoom. Pero sí han sido constantes, están contentos los alumnos”, platicó la especialista, quien reconoció que no es lo mismo tener un grupo de siete niños presencial a solo dos o tres virtual pero poco a poco se adaptan.

Casada con dos hijos, uno de dos y otra de siete años, ha aprendido mucho de su experiencia como madre en el trato con sus alumnos, además que apoya mucho a sus otras socias para las terapias, por lo que se ha hecho una sinergia importante.

En lugar de esperar a que pase la cuarentena, se dio la oportunidad a dar clases en línea, lo que también ha resultado, pero espera junto con sus amigas a que el semáforo de la pandemia cambie a amarillo, con lo que se permitirá abrir con muchas especificaciones de las medidas sanitarias.

También platicó el caso de una pequeña de siete años, que llegó con comportamiento muy difícil, pero al cabo de poco más de 15 días, su actitud cambió al ser más sociable e interactuar con los demás, todo con mucha paciencia y comprensión. “Nunca quise saber qué le ocurrió, porque lo importante era tratarla a elle en el aquí y ahora”, comentó.

Además, tiene otra alumna de 26 años, quien simplemente la contactó y le pidió que le enseñara algo de pintura y aspectos artísticos, por lo que se convirtió en una estudiante muy dedicada sin importar que Gaby se especializara en niños, ya que para el arte no hay edad.

Como todo trabajo, debe tener remuneración por lo que su clase en línea es de 350 pesos y diferentes paquetes en la modalidad presencial.

“Lo bonito de esto del arteterapia es que se maneja mucho la psicología con el arte, los sentimientos, el color, formamos una dinámica muy agradable para los niños. Pueden ser que tengan alguna condición o niños en general. Si tienen alguna inquietud, se canaliza a una expresión artística. La pintura es muy común, pero también en música, en escultura”, manifestó la maestra, quien indicó que seguirá con sus procesos de capacitación y especialización para ser cada día mejor y dar lo mejor de sí.