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Asesinato de Susy: cuatro meses sin justicia

Le decíamos ‘La Güerita’ pero no sabíamos nada de ella: vecinos de Susana Saláis

El Diario / En total abandono luce la que fuera su casa

Juan Carlos Núñez/El Diario

viernes, 09 octubre 2020 | 17:20

Vecinos de la calle Mineral de Josefina, en la colonia Minerales al Norte de la ciudad, donde vivía Susana Saláis Morales, quien fuera asesinada el pasado 6 de junio de este año, comentaron no conocer bien a la víctima, ya que argumentaron no era muy sociable, así como tampoco el esposo, Oswaldo H. M, quien ha sido señalado como principal responsable, por lo que solo le decían “La Güerita”, por su tono pintado de cabello, mas no había convivencia. 

Del caso todavía estancado, ya que no se ha realizado algún proceso contra los responsables, colonos de la zona comentaron que el pasado miércoles 7 de octubre agentes de la Fiscalía General del Estado (FGE) acudieron al domicilio en la calle antes mencionada con número 4729 donde entraron, pero desconocieron el motivo por el que regresaron, ya que desde hace meses la casa está totalmente desocupada. 

“Vinieron la otra vez. Hacía mucho que no venían los policías. Quien sabe a qué, vinieron creo que dos trocas y estuvieron afuera, pero ya no supimos se iban a sacar algo o investigar. Es que la verdad casi no hablaron con nosotros hace meses cuando pasó lo de la señora, la Güerita”, platicó uno de los habitantes que vive en una de las calles secundarias a la vivienda. 

Actualmente, la vivienda aún tiene parte de la cinta perimetral roja de cuando ocurrió el incidente, hay hierba crecida, un bote con basura, algunos desperdicios, el árbol en la entrada está prácticamente seco, recibos de cobro de agua y luz vencidos, un abandono total de la propiedad. 

La avenida donde está la casa de la víctima es amplia y al frente está un terreno vacío, más al fondo el arroyo que cruza con otro cauce, además que dicen los habitantes que hay muy poco alumbrado público y falla constantemente, sin mencionar diversos hechos delictivos ocurrido la semana en que Susana fue privada de la vida, así como en otras fechas. 

“Casi no se veía, es que todos en esta calle trabajamos, salimos en las mañanas y regresamos en la tarde o noche. Tampoco nos vemos seguido. Sabemos quién vive enseguida de nuestra casa porque se escucha y a veces uno que otro saludo. 

Pero donde estaba la muchacha, no se veía mucho movimiento o que fuera sociable, ni fiestas o reuniones tan seguidas”, platicó una vecina ligeramente cercana al domicilio de Saláis Morales. Otros comentaron que el esposo solo salía en la mañana a comprar tortillas, ella a una tienda y luego se iban a trabajar, ya que no era común verlos. 

Además, las dos casas entre las que vivía, estuvieron solas mucho tiempo. En una, la dueña falleció hace varios años y en la otra estuvo sin ocupar hasta en días recientes, que se le hace remodelaciones, por lo que el contacto con los demás era muy mínimo. 

Además de tener un área frontal solitaria, los alrededores no son muy coloridos ni llenos de gente, salvo algunas tiendas de abarrotes, un tianguis pequeño, pero en general la mayoría de los habitantes son familias jóvenes en las que los integrantes trabajan y no pasan mucho tiempo en casa.