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'Aunque no quiera, tiene uno que trabajar'

A pesar de ser el grupo con mayor riesgo por la pandemia, muchos adultos mayores tienen que salir a buscar el sustento diario

El Diario

Federico Martínez

martes, 19 enero 2021 | 22:39

Don Lorenzo y José Acacio son dos adultos mayores que día a día se trasladan hasta el primer cuadro de la ciudad para atender sus respectivos empleos, con los cuales obtienen el sustento y alimento, ya que ninguno cuenta con una pensión formal de retiro.

Lorenzo Meléndez, de 76 años de edad, lleva 52 años ayudando a sus hijas a atender un pequeño negocio de venta de frituras, refrescos, chocolates, cigarros y golosinas, y una de ellas es la que le ofrece alimento, vestimenta y un hogar donde vivir.

“Aunque no quiera, tiene uno que trabajar”, comentó el adulto mayor que labora día a día en el pequeño puesto ubicado sobre las calles Cuarta y Niños Héroes, en pleno Centro de la ciudad, una de las zonas más concurridas por peatones.

Con bastante ánimo, Don Lorenzo comentó que solo cuenta con ayuda de la pensión del Gobierno federal de apoyo a adultos mayores, por lo que desde temprano empieza a atender el puesto, los 365 días del año.

Día a día se traslada desde su domicilio en las calles 23 y Aldama hasta la Cuarta y Niños Héroes, en donde además de atender el negocio tiene que lidiar con “los mañosos” o gente que puede robar alguno de sus productos.

“Para qué quiero, si lo bonito es la botana y la vestidura”, respondió al cuestionarle si no le vendría mal recibir “un dinerito” por apoyar en el negocio a su hija.

Mencionó que hay muchos jóvenes que están en perfecto estado de salud y en edad productiva y no tienen el menor interés en trabajar, lo que ha generado que la sociedad no apoye a personas en situación vulnerable que en realidad no pueden tener un empleo.

El horario de trabajo es de las 8 de la mañana a las ocho de la noche, lo que lo ha ayudado a sentirse bien consigo mismo.

“Ahora que dejé de trabajar vendiendo el periódico pos andaba en bicicleta y ahora tengo que andar caminando aquí”, comentó el adulto mayor, a la par que señalaba que no necesitaba ni siquiera silla para estar desarrollando su trabajo.

En el caso de José Acacio Hernández Cruz, este cuenta con 85 años de edad, además de padecer de diabetes, laborando día a día en la venta de diversos artículos como rastrillos,

A pesar de ser el grupo con mayor riesgo por la pandemia, muchos no pueden darse ese lujo y tienen que salir a buscar el sustento.

Don José es propietario del pequeño negocio ubicado sobre las calles Segunda y Trías, en pleno Centro de la ciudad, a donde a diario se traslada en el camión desde la colonia Insurgentes, al norte de la ciudad.

Viudo desde hace 7 años, el adultos mayor no cuenta con una pensión, a pesar de que trabajó por muchos años en la Ciudad de México, en donde nunca le brindaron la certeza laboral para obtener el beneficio de un retiro seguro.

Su edad no es impedimento alguno para laborar de las 10 de la mañana a las 6 de la tarde en plena vía pública, sin importar las inclemencias como el frío o las altas temperaturas.

“Me siento más alegre aquí que en la casa, no hay con quién platicar”, respondió el adulto mayor mientras atendía a algunos clientes que llegaban al lugar.