Local
Por inseguridad

Ausencia de pasantes afectará a 19 municipios

UACH y UACJ dejarán de enviar estudiantes a 31 poblaciones del estado

El Diario
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Alejandra Sánchez/ El Diario

viernes, 22 julio 2022 | 08:00

Chihuahua, Chih.- Un total de 31 localidades distribuidas en 19 municipios de la entidad dejarán de recibir a médicos pasantes, debido a las condiciones de inseguridad que se tienen en esos puntos, según los anuncios hechos por la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), que dejarán de enviar a sus estudiantes a esos puntos.

La violencia y la inseguridad han afectado a por lo menos 19 municipios del estado y ha expuesto al personal de la salud, que en los últimos días, y tras el asesinato de la doctora Masiel Mexia Medina, han salido a las calles para exigir seguridad y justicia.

La doctora Masiel era una de las tres anestesiólogas con las que contaba el Hospital Rural de Bienestar número 18 en la comunidad de San Juanito; sin embargo, el pasado 11 de julio fue asesinada en su propia casa, hecho que conmocionó a la comunidad médica y destapó otras denuncias por parte de estudiantes que han tenido que ir a hacer sus pasantías a comunidades alejadas.

“En varias ocasiones nos tocó que cerraran la clínica de Guachochi para que atendieran a personas que pertenecían al crimen organizado, la verdad, está muy peligroso, y sí ponemos en riesgo nuestra vida”, refirió un egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Los sitios que quedaron descartados son: Maguarichi, Uruachi, Cajurichi (Ocampo), Pablo Amaya (Gómez Farias), Benito Juárez (Buenaventura), Batopilas, Cusárare (Guachochi), Ramurachi (Ocampo), Choguita (Guachochi), Pajares, San Ignacio (Batopilas), Villa Colorado (Coronado), San Antonio (Guadalupe y Calvo), Carichí, Tehuerichi (Carichí) y Salvador Zubirán (Cusihuiriachi).

Además de Francisco Madero (Bachíniva), La Junta (Guerrero), Areachi (Batopilas), Tomochi (Guerrero), Temósachi, Madera, Galeana, San Lorenzo (Buenaventura), Naica, San Francisco de Conchos, Basaseachi (Ocampo), San Juanito (Bocoyna), Ignacio Zaragoza, Bocoyna y Guachochi.

Ante esto, el director de la Facultad de Medicina, Luis Carlos Hinojosa Gallardo, expresó que estas plazas se mantendrán cerradas hasta que no haya condiciones de seguridad para los estudiantes; además de que están en constante coordinación con la Secretaría de Salud y la Secretaría de Seguridad Pública (SSPE) para crear un protocolo específico para los pasantes de las áreas de salud que incluyen Enfermería y Odontología.

Hinojosa Gallardo añadió que se están analizando los criterios del programa de Servicio Social que se aplican actualmente.

Aseguró que es imposible eliminar este servicio, pero que se puede trabajar para que el esquema sea similar al de otras unidades académicas. De acuerdo con el reglamento de la UACH, los alumnos tienen la obligación de cumplir con 480 horas de servicio social, y generalmente lo realizan durante un periodo de seis meses a lo largo de su carrera.

Sin embargo, los jóvenes de Medicina prestan el servicio social hasta finalizar sus estudios por un periodo de 12 meses, por lo que se plantea la posibilidad lo realicen en seis meses y mientras siguen cursando la carrera.

En este mismo sentido, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), emitió ayer un comunicado en el que informó que se contemplan diversas opciones para desarrollar el servicio social y que las plazas más lejanas sean asignadas en ciudades donde esta institución tiene presencia académica, como lo son las Divisiones Multidisciplinarias ubicadas en Cuauhtémoc y en Nuevo Casas Grandes con la finalidad de estar en condiciones de atender cualquier eventualidad que signifique un riesgo.

“Es urgente que las Instancias del Sector Salud reubiquen la asignación de plazas en aquellas poblaciones que no se garantice la seguridad de nuestros egresados. “Esta Universidad destaca el valor que representa la actividad de las y los pasantes para quienes habitan en las poblaciones más afectadas por la inseguridad, por lo cual vemos necesario que el sector salud implemente nuevos esquemas para llevar los servicios de salud sin poner en riesgo la integridad de nuestros jóvenes.

“La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez está en la mejor disposición de participar en mesas de trabajo que permitan retomar los protocolos de seguridad que garanticen la seguridad de los y las pasantes de las áreas de salud”, señaló el boletín de prensa.

Lo anterior, luego de la protesta realizada el pasado miércoles en la ciudad fronteriza en donde al grito de “¡estudié para salvar vidas, no para perder la mía!”, pasantes exigieron a la institución educativa retirar plazas de servicio social con altos índices de violencia que fueron asignadas la semana pasada; además de la creación de protocolos de seguridad para actuar en caso de enfrentar situaciones que pongan en riesgo su vida. A la exigencia de plazas seguras se unieron también médicos egresados de la UACJ que años atrás realizaron su servicio social en las zonas serranas de la entidad, quienes enfrentaron desde amenazas de quemar las clínicas donde servían hasta encuentros con grupos de cárteles en los que fueron obligados a atender a heridos del crimen organizado.

La inseguridad ha sido latente en aquellas regiones, ejemplo de ello es que el 18 de julio habitantes de Maguarichi acudieron al lugar donde se encuentra alojado el equipo de la Guardia Nacional y con carteles exigieron justicia en la zona.

“Maguarichi quiere seguridad”, “Maguarichi los quiere aquí”, “El pueblo de Maguarichi los necesita”, fueron algunas de las consignas que se portaron durante la protesta.

Todo esto se deriva, por las manifestaciones realizadas el pasado lunes en donde las y los médicos, señalaron su repudio ante la falta de garantías para el desempeño de su trabajo, pues estos crímenes son el resultado de la desatención que han tenido las autoridades hacia los doctores y pasantes que viven con terror ante los toques de queda o amenazas por parte de los grupos criminales.

La protesta partió desde la Glorieta de Pancho Villa hasta a las afueras del Palacio de Gobierno, pero previo a esto, los estudiantes realizaron un pase de lista a las afueras de las oficinas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por los médicos asesinados en el país y colgaron unas batas “bañadas en sangre”.

Al término de la marcha, se colocaron carteles con las peticiones a las afueras del recinto gubernamental.