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Ayudar es su prioridad

Rescatistas del grupo ECCO participan voluntariamente en la búsqueda de personas y como primeros respondientes en casos de emergencias

Fotos: Cortesía

Salud Ochoa
El Diario

domingo, 07 febrero 2021 | 06:06

Chihuahua— En la atención de emergencias, búsqueda y rescate, los primeros diez minutos a partir de que ocurre el accidente o la desaparición de una persona son cruciales tanto para garantizar la salud de alguien como para rescatar o encontrar a quien ha sido víctima de desaparición forzada.

La velocidad y precisión con la que se haga un reporte de ausencia o se brinden los primeros auxilios harán la diferencia, señala Eva Jaramillo, abogada, psicóloga, investigadora privada y presidenta del grupo ECCO, dedicado a la atención de situaciones de emergencia.

Los protocolos que se siguen en un rescate dependen del tipo que éste sea, y aunque no hay un tiempo determinado, si se trata de un paciente politraumatizado existe la llamada “hora dorada”, que comprende el intervalo en el que ocurre el accidente hasta los 60 minutos posteriores. Esos 60 minutos son clave, ya que marcarán la pauta entre vivir o morir.

Cuando la víctima es un niño se maneja la “hora platino”, que es el tiempo que media entre la hora del accidente y los cuidados definitivos. La atención pre hospitalaria en el sitio del percance debe circunscribirse a los primeros 10 minutos de esa hora, por lo que algunos le llaman “los diez minutos de platino”.

El tiempo también es fundamental cuando se habla de una desaparición, porque esos 600 segundos es el lapso de oportunidad que existe para rescatar a alguien que ha sido raptado.

“Por mi experiencia de tantos años como policía ministerial, puedo decir que los minutos más importante para localizar a un desaparecido son los primeros diez. Si en ese tiempo no hacemos los contactos necesarios o no damos un seguimiento para poder saber hacia dónde llevan a la persona o a dónde va esta, es muy difícil encontrarla, sobre todo si es desaparición forzada. Lo más importante es la agilidad con que se mueva la familia, con la que active el 911 o haga el reporte”, señala Jaramillo, quien ha sido agente investigadora en diferentes divisiones y ha formado parte de grupos especiales de atención al secuestro y rehenes, entre otras cosas. 

La entrevistada explica que en cuanto una persona se da cuenta que un familiar está ausente puede y debe reportarlo, porque es allí, en ese núcleo donde se conocen las rutinas de cada individuo, las mamás saben con quién andan sus hijos, con quién se juntan, en cuáles redes sociales están activos, etcétera. Eso permitirá que quienes se dedican a la búsqueda lo hagan de manera inmediata.

De acuerdo con la especialista, de cada diez personas que desaparecen ocho lo hacen de manera forzada, sin importar edad, género o motivo, lo que resulta alarmante.

“Sólo el 20 por ciento de los desaparecidos se van voluntariamente, los demás son forzados. Aunque no tengo estadística oficial a la mano, pero por la experiencia como buscadora, como expolicía y ahora como investigadora privada, puedo dar esa cifra y es alarmante, es muchísima la gente que desaparece involuntariamente”, señala.

Agrega que las desapariciones forzadas no están relacionadas únicamente con el narcotráfico sino también con las redes de prostitución y trata de personas, tanto en hombres como en mujeres de cualquier edad.

“Es tan sencillo como llegar al parques con un celular o con mil pesos y engañar a un jovencito. Es la manera de trabajar de esas organizaciones. Es una situación difícil y dura, porque según testimonios de quienes han logrado salir de esas redes, hay muchas personas afectadas, incluyendo niños”, dice Eva.

Anteponerse al miedo

Tener los datos y el conocimiento sin embargo a veces no es suficiente para que una búsqueda sea fructífera, ya que hay quien o quienes no quieren que la víctima sea encontrada y para eso toman medidas extremas que en ocasiones significan un riesgo para los buscadores.

“Eso nos pasa muy seguido. Nos han querido tirar los drones a balazos, recibimos llamadas intimidatorias y a veces esas otras partes involucradas tienen pleno conocimiento de los movimientos que se pretenden hacer y no podemos ir más allá. Entonces nos retiramos porque hay que cuidar la integridad física. Nosotros estamos dando un apoyo, un servicio social pero nada más”, enfatiza.

En este contexto, el temor es algo que se presenta de manera natural, sin embargo, es importante aprender a superarlo para llegar a un buen resultado. 

“Sería muy tonto decir que el ser humano no tiene miedo, pero hay que aprender a sobrellevarlo y hacer las cosas ya sea como policía, investigadora y a nivel personal. Ser policía es un don con el que naces, porque puede haber muchos policías pero quizá no todos tienen el espíritu de servicio y la voluntad de hacer justicia. Un buen policía ama la justicia y la verdad. Todos los casos que me ha tocado atender han sido difíciles. Agradezco ser psicóloga porque no puedes cargar con todo lo que ves, todo te deja marca pero tienes que trabajarlo y sobrellevarlo. Me pega mucho lo que les pase a los niños”.

El grupo ECCO participó en algunos de los rastreos realizados para ubicar a Alondra Nolasco Corpus, de 9 años de edad, que desapareció de su casa en septiembre de 2018, y aunque se revisaron desde lotes baldíos hasta cuevas, no hubo resultados positivos.

“Peinamos toda la zona de Riberas hasta el Libramiento, la sierra de Nombre de Dios, anduvimos en arroyos, cuevas, revisando lotes baldíos, tapias, sitios aledaños durante tres días. Desgraciadamente encontramos otras cosas pero no a la niña. Son casos que nos marcan y nos deberían marcar a todos como sociedad y sobre todo como madres, pero tenemos claro que nosotros sólo nos dedicamos a dar el apoyo que nos pide la Fiscalía”, dice Eva y hace hincapié en que es frustrante realizar búsquedas, porque como grupo siempre salen con la idea de que van a tener resultados positivos y cuando se les atraviesan cosas que les obligan a detenerse o que terminó el tiempo, “es difícil y decepcionante”.

ECCO, espíritu de servicio

La experiencia de haber pasado por una situación de emergencia y no recibir la ayuda en tiempo y forma, dio paso a la conformación del grupo ECCO, dedicado a la atención de emergencias, rescate y búsqueda. Todo ello de manera voluntaria. 

De acuerdo con la directiva, los 82 miembros están capacitados en medicina táctica y atención a emergencias en general, además de contar con 14 instructores.

“Somos un equipo dedicado a la atención de emergencias y capacitación de Chihuahua operativo, eso significa ECCO; desde hace tres años atendemos emergencias de cualquier tipo, de manera altruista. Se decidió formar porque varios hemos pasado por situaciones en las que tal vez la ayuda no llegó. Situaciones tan simples como un atragantamiento, en donde puede haber 100 personas alrededor y nadie sabe qué hacer”, indica Martín Salas, instructor policial de la agrupación.

Explica que en su mayoría es gente que ha estado en otras corporaciones como la Policía Municipal, Vialidad, Ministerial e incluso expolicías federales a quienes une el espíritu de servicio. 

“La idea es ir capacitando a la gente para que cada vez seamos más primeros respondientes”, indica.

Ser rescatista no es sencillo, ya que hay dificultades que deben sortearse y van desde los cuestionamientos y dudas de las personas hasta la falta de equipo o de apoyo, a pesar de que todo se hace sin pedir ni recibir nada a cambio.

“La primera dificultad es la ignorancia de la gente y que a veces es la razón por la que no permiten que uno les dé la ayuda o porque creen que sacaremos provecho de ello. Por otra parte, está el equipo que requerimos. Cada uno de nosotros lo compra aunque hay equipo que es para todo el grupo y que hemos conseguido a través de donaciones o actividades. A veces no tenemos los medios necesarios para atender a la gente, pero cuando está en nuestras manos lo hacemos porque finalmente ese es el espíritu del equipo”, explica Salas.

Cuando se trata de búsquedas, ECCO presta la ayuda siempre y cuando esta sea solicitada por la Fiscalía, ya que tienen clara la necesidad de respetar una investigación en curso.

“Trabajamos con la Fiscalía que nos avisa cuando hay alguien desaparecido, pero somos respetuosos del trabajo que ella hace y evitamos meternos en las investigaciones. Ese es trabajo de ella y es hasta que nos da luz verde cuando empezamos a realizar una búsqueda. A veces sí hay peticiones por parte de los familiares pero primero revisamos que haya por lo menos el reporte al 911. Al final de cuentas todo es investigación y no podemos meternos en esa área, aunque las familias lo pidan, mientras la Fiscalía no autorice, no podemos hacerlo”, indica Édgar Balderrama, representante legal del grupo.

Otra cara del grupo es el apoyo altruista hacia quienes enfrentan determinadas problemáticas que los colocan en situaciones de dificultad a corto o mediano plazo.

“Hemos apoyado diversos casos que van desde quien pierde su casa en un incendio hasta aquellos que no tienen recursos para compra de medicamentos, entregamos cobijas, juguetes y diferentes apoyos para la gente de la periferia. Ayudar es nuestra prioridad”.

sochoa@diarioch.com.mx