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Barrio de Londres: una realidad ‘invisibilizada’

Pobreza, consumo de sustancias, enfermedades mentales y abuso sexual ponen a mujeres en vulnerabilidad

El Diario

De la Redacción/El Diario

jueves, 11 marzo 2021 | 18:00

El video en el que se muestra a una mujer, presuntamente bajo los efectos de las drogas, agredida por un hombre mayor en un intento de violación revela solo una parte de la realidad invisibilizada y desatendida de una población vulnerable.

Esto debido a que existe una correlación entre el consumo de sustancias, pobreza, enfermedades mentales y violencia sexual, consideró Patricia Tarango, directora del Centro de Integración Femenil De la Calle a la Vida, donde el 90 por ciento de las mujeres que llegan cuentan una historia de abuso sexual.

“Eso fue porque lograron captar el video, pero a ciegas diariamente cuántos casos existen. No nada más en la calle, en el hogar, porque son mujeres que son prostituidas por las mamás, los papás o abusadas por los cuñados. Que salen a las calles y son violadas, abusadas por su condición emocional y física, que es bastante vulnerable”, condenó.

Patricia señaló que el estigma que viven las consumidoras de drogas, a quienes no se refiere como “adictas”, sino enfermas emocionales, afecta gravemente las oportunidades que tienen para su rehabilitación. Ninguno de los tres órdenes de gobierno ha desplegado políticas públicas efectivas para la resolución de este problema pues, dijo, se trabaja en la prevención, cuando el problema ya está en las calles.

Tan solo este centro, exclusivo para mujeres, recibe en promedio al mes de cinco a seis casos, y de ese total el noventa por ciento cuenta una historia de abuso sexual en su casa, en las calles, y pasan por las violaciones y la prostitución.

Tarango señaló que existe todo un sistema que vulnera y empuja a las mujeres al consumo y al abuso sexual, que en algunas situaciones está protegido por distintos grupos e incluso institucionalmente. Y esto si bien es una realidad que se invisibiliza, pasa no solo en este noventa por ciento de las mujeres que atraviesan problemas de drogas, sino que también hombres menores de edad sufren estos abusos, dijo.

Señaló que a pesar de que han buscado la denuncia de estos hechos, los procesos para denunciar les suponen más trabas que apoyo.

“Les hablamos para levantar la denuncia y nos dicen: tiene que estar dispuesta a llegar a las últimas consecuencias. Ahora, ¿estás segura de que no estabas drogada cuando te pasó? Porque te vamos a carear con él. Entonces qué dicen ellas, no pues mejor no porque no me van a creer.

"Aquí tenemos muchachas que llegan a tocar la puerta, vienen de ser violentadas, completamente golpeadas, mordidas. Esas muchachas llegan pidiendo auxilio y dicen que tienen miedo. No quieren ir a denunciar y prefieren quedarse aquí y a nosotros nos dicen que no podemos denunciar, tiene que ir la muchachita”, señaló.

Condenó que en casos de algunas que trabajan en table dances o en la prostitución, son las propias familias las que las empujan por la necesidad de conseguir el recurso económico, manteniendo un círculo irrompible de abuso y consumo, por lo que acuden incluso a sacarlas a mitad de sus tratamientos con la amenaza de que no las pueden mantener en el sitio contra la voluntad de la familia.

Detalló que, además de las condiciones económicas en las que se desarrollan, otro de los factores de abuso son los problemas mentales, ya que han sido testigos donde la esquizofrenia, la depresión y otras enfermedaes de orden mental les impiden atenderlas, y es a estas mujeres a quienes también se usa por su condición de vulnerabilidad para hacerlas consumidoras y perpetuar de nueva cuenta el ciclo.

Detalló que Cenadic México y la Comisión Estatal Ceadic tienen prohibido atender a personas con alguna comorbilidad médica grave (esquizofrenia, depresión, bipolaridad, que se ven agravadas por el consumo). “¿Y qué pasa con ellas?, pues están expuestas a eso que pasó en el Barrio de Londres, porque nos dicen: pues mándalas a la calle”, condenó al señalar que esto es como decir: “no la recibas, pero yo tampoco las voy a atender”.

Si aceptan a alguna de estas mujeres se les podría amonestar, a pesar de que en el Centro cuentan con siquiatras y sicólogas, debido a que la NOM 028 para la prevención, tratamiento y control de las adicciones les prohíbe atender a personas con problemas mentales graves.

El siquiatra no obstante atiende las situaciones en las que el propio consumo, al momento de ingerir drogas de impacto como cristal, las lleva a tener alucinaciones o a escuchar voces, lo que disminuye al momento en que se someten a un proceso de rehabilitación.

Por lo anterior, instó a las dependencias y a los tres órdenes de gobierno a voltear a ver esta realidad y generar sinergia para poder combatir esta problemática no solo desde su prevención, sino en la acción, pues es algo que sucede día con día en Chihuahua.