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Cantinas y bares, a punto del colapso

"Necesitamos trabajar, hay familias que dependen del ingreso"

El Diario

Juan Carlos Núñez/El Diario

martes, 30 junio 2020 | 18:00

Propietarios de cantinas y bares de la ciudad han mostrado su preocupación por la posible ampliación de la contingencia sanitaria generada por el coronavirus, ya que es indispensable que puedan volver a operar para tener ingresos, además de los trabajadores que dependen de sus sueldos y requieren llevar sustento a las familias. 

Con 100 días desde que tuvieron que cerrar estos establecimientos, la desesperación se ha incrementado, ya que son cientos de negocios de estos giros, que tienen empleados, que tienen que pagar servicios básicos, rentas, y el peligro de quebrar es muy elevado. 

Aunque con el semáforo naranja de la alerta sanitaria se permitió abrir a los restaurantes con servicio de bar con cierto aforo, para salones de eventos, bares, centros nocturnos y cantinas será hasta el semáforo amarillo y con el 30 por ciento de su capacidad. 

Varios de los encargados de este tipo de negocios manifestaron que existe la posibilidad de abrir al igual que los restaurantes y que se tomen las medidas sanitarias necesarias, pero lo importante es que la economía fluya por el bien de todos. 

“Necesitamos trabajar, hay familias que dependen del ingreso. Cada negocio tiene un mínimo de cinco empleados, imagínese cuántas casas se quedaron sin ingreso. Afortunadamente hay quienes hemos podido seguir pagando aun cuando no se trabaja; otros tuvieron que liquidar, algunos negociaron con sus empleados; otros definitivamente dijeron que ya no pueden”, platicó uno de los responsables de una cantina muy tradicional del Centro Histórico. 

Otro detalle es que se ha nombrado a este tipo de negocios como “giro negro”, lo que lo hace aparecer como una actividad indebida, cuando en realidad son lugares de esparcimiento, que se ingiere alcohol, pero no es un espacio de venta de drogas, ni prostitución o de alguna otra índole, por lo que han pedido cierta consciencia y comprensión, ya que miles de familias que dependen de quienes trabajan en estos locales han dejado de percibir ingresos.