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Cargando la necesidad sobre la espalda

Madre e hijos buscan sobrevivir lejos de su lugar de origen

Francisco López/El Diario
Francisco López/El Diario

Salud Ochoa/El Diario

martes, 18 enero 2022 | 12:00

Chihuahua, Chih.- Con un costal que pesa alrededor de 10 kilos sobre la espalda, Jenny camina junto a sus hijos en busca de un lugar donde poder vender el aluminio que llevan y que han tardado cuatro meses en reunir.

Bajo el viento y las tolvaneras de enero, madre e hijos han recorrido por lo menos 20 cuadras por el periférico R. Almada rumbo a la salida a Delicias, donde alguien les dijo que podrían comprarles los botes. La venta no es segura, pero hay que intentarlo, la necesidad es mucha.

Originaria del estado de Guerrero, Jenny vive ahora en Chihuahua en una casa de renta y aunque trabaja como despachadora en una gasolinera, el salario que percibe es magro; en contraparte, los gastos se multiplican no solo porque la comida cada vez es más cara sino porque hay que pagar la renta, el agua, la luz, el transporte y, por si fuera poco, el internet para que sus dos hijos puedan tomar clases.

“Sí está muy difícil. Soy madre soltera y tengo que sacar adelante a mis hijos como sea. Ahorita están tomando clases por internet y los datos del celular no alcanzan, entonces tengo que pagar eso también”, dice Jenny con una sonrisa que fluye natural a pesar de las dificultades.

Esta, es la segunda ocasión que salen a vender los botes -previamente recolectados en las calles y botes de basura-. La primera vez les pagaron 600 pesos por los dos costales, pero ahora no encuentran donde venderlos debido a que mucha gente está haciendo lo mismo.

“Nos dijeron que buscáramos otro lugar porque donde vendimos la vez anterior ya tienen mucho material. Vamos hacia allá pero no sé si estamos en el rumbo porque no conocemos bien la ciudad. Pero algo tiene que salir, dios no nos va a desamparar”, dice confiada en que antes de irse al trabajo en la gasolinera, podrá vender el aluminio y tener un poco más de dinero para sufragar los gastos de la familia.

Jenny y sus hijos se despiden, continúan su camino con la necesidad a cuestas, pero también, con la esperanza depositada en ese costal cuya venta, quizá hoy les signifique un poco más de comida en la mesa.