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Charla Ángeles Mastretta con lectoras chihuahuenses

La escritora compartió anécdotas en amena plática ante las preguntas de seguidoras

Francisco Córdova/El Diario

lunes, 07 junio 2021 | 17:05

Una amena charla entre la escritora Ángeles Mastretta y lectoras chihuahuenses del grupo "Sala de Lectura Pasos de Luna" se llevó a cabo la noche del miércoles como parte de un evento virtual en el que la escritora poblana conversó sobre su vida y obra atendiendo a las inquietudes y opiniones de sus lectoras. 

Feminismo, maternidad, emociones como el miedo o el amor, las relaciones, y por supuesto el proceso creativo y literario de la escritora fueron algunos de los tópicos que se abordaron en este club de lectura en el que se tuvo la participación de mujeres chihuahuenses de distintos municipios del estado. 

Dalia Jiménez, mediadora de lectura de este programa, señaló que desde 2017 se cuenta en Chihuahua con este proyecto, en el que recientemente analizaron la obra de Ángeles Mastretta, por lo que en esta ocasión la tuvieron como invitada de honor. 

Con el buen talante que caracteriza a Mastretta y su gusto por la conversación y el escuchar historias, como ella misma lo mencionó, esta charla virtual se convirtió en una conversación entre amigas, donde les habló sobre su vida y lo que la ha impulsado a convertirse en escritora. 

"Una época de mi vida fui una niña inocente, otra fui una adolescente consternada y otra fui una huérfana, un largo periodo de mi vida fui una huerfana a pesar de que me enamoré, me desenamoré, me sentí la más querida, la más desamada. Crecí tuve trabajo, escribí libros, seguía sintiéndome huerfana", fue como la escritora se definió a sí misma arrancando este conversatorio, con lo que recordó el fallecimiento de su padre y otros aspectos que marcaron su desarrollo tanto personal como literario.

Una feminista desde siempre

Mastretta quien se definió como feminista señaló que si bien las ideas de esta corriente se consideran actualmente una novedad, recordó que hace 50 años ella escribía por la despenalización del aborto, por las mujeres golpeadas, por el amor libre, el derecho a la crianza de los hijos, por las que ahora existen marchas y que son un común denominador pero que en su época de juventud eran desoídas, y ejemplificó con la publicación de una de sus obras más leídas, Arráncame la Vida. 

"Cuando yo publiqué arráncame la vida, en qué consistió esta buena crítica, en que nadie me criticó, nadie se dio cuenta de que yo había escrito un libro, a nadie le importó que yo hubiera escrito un libro, los periódicos no reportaron que había una mujer que había escrito un libro que se llamaba Arráncame la Vida. Los críticos eran hombres, intelectuales, vivían en mundos muy sofisticados y yo era una mujer ocurrente que había escrito este libro, con una voz rara, y aparentemente era la voz de una mujer vieja. Ese libro yo lo escribí para que me leyeran mis amigas", señaló. 

Recordó que tras la traducción al alemán de esta obra, fue cuando tuvo resonancia en el país, esto mientras también se desempeñaba como periodista. 

El proceso creativo

Sobre su proceso creativo, y qué tan autobiográficos resultan sus personajes y anécdotas la escritora consideró que la ficción está emparentada con la realidad y esto se encuentra dentro de sí. 

"Me cuesta mucho trabajo explicar cómo pasa esto, háganse de cuenta que ustedes me dan una frase. Lo pensé de mí, por ejemplo, y lo puse en una tía y dije: 'Y se enamoró como todas las mujeres inteligentes, como una idiota', entonces dije: ¿a propósito de esta frase qué cuento, entonces me inventé una mujer que de niña sabe latín y que es muy sabinonda y los hombres no la entienden y que nadie se quiere relacionar con ella porque es muy sabionda y llega un ignorante de quinta que no tiene ningún respeto por lo que ella sabe y ella se enamora de él y todo eso lo inventé a propósito de esa frase", declaró. 

Sobre la conversación

Hablando de la familia, la pareja y los amigos Mastretta comentó que algo esencial en las relaciones es la conversación. 

"Héctor y yo ya llevamos 43 años de vivir juntos. Ah! le tengo que contar esto, y de este modo elige a tus amigas. Miren la esposa de García Márquez, que se llamaba Mercedes Barcha y que se murió hace como seis meses era una persona que uno decía Ah!, le voy a hablar a Mercedes, porque uno sabía que iba a tener una respuesta, y yo quiero ser una de esas personas a las que cuando uno tenga un problema pueda decir ah! le voy a hablar a Ángeles. Uno siempre tiene que ser una persona a la que otras le quieren contar cosas", detalló. 

Así pues desde Janos, Delicias, hasta Casas Grandes y la capital de Chihuahua, las lectoras escucharon y compartieron con la escritora, radicada en Ciudad de México, esta y otra serie de anécdotas pues Mastretta mostró también su interés por conocer a sus lectoras en el Norte quienes la invitaron incluso a visitar el estado fronterizo.