Local

Chihuahua, Sin trasplantes desde el 2019

El Programa fue suspendido; en el 2021 sólo se han hecho 27, pero en hospitales privados

Salud Ochoa/El Diario

jueves, 14 octubre 2021 | 05:00

Tras más de una década de actividades ininterrumpidas en Chihuahua y de haberse posicionado a nivel nacional como uno de los cinco estados con la mayor cantidad de trasplantes de órganos, el programa oficial fue suspendido en el 2019 sin explicación de por medio. La pandemia fue el argumento en meses posteriores.

Las estadísticas concentradas en el Centro Nacional de Trasplantes –Cenatra- muestran la caída que se presentó en dichos procedimientos, de tal forma que de 49 trasplantes de córnea (por poner un ejemplo) que se realizaron en 2005 –cuando el Centro Estatal de Trasplantes apenas iniciaba operaciones de manera formal- en el primer semestre de 2021 sólo se registraron 11, todos ellos en hospitales privados y con material de origen importado, según detalla el último reporte del Cenatra con corte al 3 de julio del año en curso.

Las cifras muestran también, que de los más de 30 eventos quirúrgicos de donación renal realizados en promedio anual durante el lapso de 2016 a 2019, en 2021 apenas se llega a 14, lo que significa menos de la mitad de lo registrado previamente.

Alberto Morales, médico que formó parte del equipo fundador del Centro Estatal de Trasplantes –Cetra- señala que luego de ocupar el 5º sitio a nivel nacional con una aceptación del 80 por ciento para conseguir donaciones, Chihuahua se “fue para abajo” en este rubro hasta la suspensión en 2019.

“El programa está detenido, tomaron como pretexto la pandemia, pero no fue así porque la suspensión se dio empezando el 2019, antes de la pandemia generada por el Covid. En 2015 llegamos hasta el 5º lugar a nivel nacional, pero por ahora sólo los hospitales privados autorizados están trabajando y los trasplantes realizados han sido de paciente vivo-relacionado”.

Las cifras hablan por sí mismas y la propia estadística del Cetra muestra que en 2005, cuando apenas arrancó el programa, se tuvieron 58 trasplantes de riñón, uno de corazón y 49 de córnea. En 2006 los números fueron mayores con 63 trasplantes de riñón, 2 de corazón y 21 de córnea; en 2007 las intervenciones renales se mantuvieron en 63, pero se sumó uno de hígado, uno de riñón-páncreas y 32 de córnea.

En 2009 los trasplantes de riñón llegaron hasta 65 mientras que los de córnea se mantuvieron en 38. Hubo uno de corazón. En 2014 y 2015 se sumaron 85 de riñón y 120 de córneas, 2 de corazón y 5 de médula ósea para un total de 212 eventos. La mayoría de los órganos trasplantados eran de origen cadavérico y el porcentaje más alto se practicaba en el sector público.

Durante 2016, 2017 y 2018 la operación de córneas fue desde 48 hasta 92, en tanto que la de riñón osciló entre 32 y 38 eventos. Sin embargo, en 2018 el estado de Chihuahua ocupaba el primer lugar nacional en trasplante de hígado con un total de 9 procedimientos quirúrgicos practicados en donantes vivos en su mayoría (6).

En 2021 Chihuahua no aparece en la estadística oficial en trasplante hepático. En lo que a corazón se refiere, el Cenatra indica que este año se han practicado 2 eventos quirúrgicos colocando con ello a la entidad en el lugar 22 a nivel nacional.

La dependencia establece también que a la fecha se tiene una lista de espera que suma más de 22 mil pacientes, que aguardan por un órgano que les permita tener una mejor calidad de vida o salvarla. De ese total, 16 mil 881 esperan un riñón, 5 mil 812 una córnea, 322 necesitan un hígado y 48 un corazón.

Sin embargo, para poder contar con un tejido o víscera, los pacientes dependen de los donantes vivos o bien del donante cadavérico, decisión que cualquier ciudadano en condiciones de buena salud física y mental, puede tomar. Las licencias de manejo son un documento oficial en el que las personas pueden declararse como posible donador en caso de sufrir un accidente y perder la vida.

Según datos de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública, menos de la tercera parte de quienes tramitan su licencia para conducir, aceptan ser donantes de órganos y su respuesta queda plasmada en dicho documento.

“Como obligación, la persona que realiza los exámenes médicos para las licencias de manejo pregunta a los usuario si desean ser donantes y su respuesta se imprime en el plástico. Todo ello de manera voluntaria. Alrededor del 30 por ciento acepta”.

El Centatra en su página oficial señala que “Derivado de la epidemia de Covid-19 en México, los programas de donación y trasplantes se han visto afectados con una reducción importante en la productividad, sin embargo al primer semestre de 2021, se puede identificar una mejoría paulatina, relacionada con las condiciones epidemiológicas en los establecimientos con licencia sanitaria, y evaluadas conforme el "Plan de Reactivación de los Programas de Donación y Trasplantes".

La Secretaría de Salud del Estado por su parte, guarda silencio. El Diario solicitó una entrevista con el titular del Centro Estatal de Trasplantes y la oficina de Comunicación Social, a través de Dalia Pineda, únicamente respondió “déjame verlo”.

-Historia de los trasplantes en chihuahua

En Chihuahua la historia de trasplante de órganos data de finales de la década de los setenta en el siglo XX; sin embargo, fue hasta el 2005 cuando se creó el Centro Estatal de Trasplantes –Cetra- que tuvo como primer donador a un niño.

“Fue alrededor de 1979 cuando se empezó a trabajar en Chihuahua el trasplante de córneas y riñón particularmente. Se hacían de buena voluntad, no había una legislación como tal sobre el tema en esa época y tampoco un centro nacional ni estatal de trasplantes. Después se creó una Ley en materia de donación de órganos y tejidos incluyendo células madre, esperma y óvulos”, señala el médico Alberto Morales.

En su caso, dice, participó en el Cetra desde la conformación de este y aún recuerda al primer donador, quien entregó una parte de su cuerpo al perder la vida.

“Entré en 2005 al programa de trasplantes con el doctor Gómez Moreno y recuerdo que la primera donación fue en octubre de ese año, ya bajo el esquema del Centro Estatal. Fue un niño de 8 años llamado Diego el primer donador de córneas. Tuvo muerte cerebral, lo recuerdo porque esa edad tenía mi hijo”.

Previo a esto, dice Morales, los trasplantes se hacían de manera particular y los pioneros en el tema fueron los médicos especialistas Jesús Grajeda (DEP), Sergio Piña Marshall, Roberto Hidalgo y Gastón Ramírez, entre otros, quienes empezaron a realizar procedimientos de este tipo.

“En aquellos años se hacían en promedio uno o dos trasplantes de riñón al año. Recuerdo también al doctor Nabor Lara que fue pionero en trasplante de córneas”, señala.

Elisa Sánchez, enfermera retirada, narra que todavía en la época de los noventa los trasplantes eran “todo un acontecimiento” en los hospitales, debido al grado de dificultad de los procedimientos, la preparación y cuidados requeridos por los pacientes así como los conocimientos necesarios tanto de los médicos como del personal de enfermería dentro y fuera del quirófano.

“No cualquier enfermera podía participar en el quirófano en este tipo de operaciones, tenía que ser alguien preparada. Lo mismo ocurría en cuidados intensivos o en piso porque además de la atención normal que se da a un paciente post operado, en estos casos se requieren mayores cuidados para evitar infecciones, vigilar sus signos vitales continuamente, medicamentos, toda una serie de especificaciones guiadas por el médico tratante”, explica.

El médico Alberto Morales habla de la importancia de la “procuración de órganos”, proceso que está plasmado en un manual en el que se explica cómo detectar a potenciales donadores pero también, la necesidad de que ese coordinador o procurador tenga la capacitación y experiencia para llevar a cabo la labor.

“Un coordinador de órganos está capacitado por el Cenatra. La primera parte es la detección o monitoreo en todas las salas de los hospitales principalmente en la unidad de terapia intensiva y urgencias. Saber cuándo un paciente es donador potencial o que la muerte es inminente. Se tiene que estudiar y valorar el caso, la enfermedad, los signos vitales, valoración de especialistas, estudios de laboratorios, que no tengan cáncer o enfermedades contagiosas y, obviamente, que los órganos estén en buenas condiciones”.

Además, dice, es importante tener conocimientos de tanatología porque se requiere de mucho tacto para poder hablar con la familia.

“Es muy difícil pedirles que donen un órgano de su hijo, hija, hermano, cuando están en una situación tan complicada como es la enfermedad de un familiar”.

¿QUÉ DICE LA LEY?

La Ley General de Salud en México en los Capítulos I, II y III del título décimo cuarto “Donación, Trasplantes y Pérdida de la Vida”, establece las competencias de la Secretaría de Salud, el derecho de toda persona a disponer de su cuerpo y donar si así lo decide, así como la reglamentación en torno a los trasplantes de órganos, tejidos y células en seres humanos vivos, mismos que podrán llevarse a cabo cuando hayan sido satisfactorios los resultados de las investigaciones realizadas al efecto, representen un riesgo aceptable para la salud y la vida del donante y del receptor, y siempre que existan justificantes de orden terapéutico.

El Artículo 313 de la citada Ley indica que la Secretaría de Salud deberá establecer y dirigir las políticas en salud en materia de donación, procuración y trasplantes de órganos, tejidos y células, para lo cual se apoyará en el Centro Nacional de Trasplantes, y en el Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea. 

El Artículo 320 señala que toda persona es disponente de su cuerpo y podrá donarlo, total o parcialmente, para los fines y con los requisitos previstos en el presente Título. Explica que la donación en materia de órganos, tejidos, células y cadáveres, consiste en el consentimiento tácito o expreso de la persona para que, en vida o después de su muerte, su cuerpo o cualquiera de sus componentes se utilicen para trasplantes.

En cuanto a la realización de trasplantes, el Artículo 330, marca que estos podrán llevarse a cabo cuando hayan sido satisfactorios los resultados de las investigaciones realizadas al efecto, representen un riesgo aceptable para la salud y la vida del donante y del receptor, y siempre que existan justificantes de orden terapéutico. Está prohibido: El trasplante de gónadas o tejidos gonadales y el uso, para cualquier finalidad, de tejidos embrionarios o fetales producto de abortos inducidos.

 

En breve…

*Hay dos tipos de donadores: vivos y cadavéricos

*Donador cadavérico: aquel que ha tenido un paro cardiaco o muerte cerebral

*Puede donar órganos y tejidos aquellos pacientes que tienen muerte cerebral porque aún están funcionando los órganos

*Cuando fallece el paciente solo puede donar tejidos como son córneas, hueso

*Una persona viva puede donar un órgano si es mayor de edad y las condiciones médicas, legas y administrativas lo permitan

*La donación de órganos y tejidos en México es gratuita. Se rige por los principios de gratuidad, altruismo, solidaridad y confidencialidad.

*No se puede tomar órganos y tejidos para trasplantes de menores de edad vivos, excepto cuando se trate de trasplantes de médula ósea, para lo cual se requerirá el consentimiento de los padres. Lo mismo ocurre en menores que han perdido la vida

*En personas con discapacidad y otras sujetas a interdicción no podrá disponerse de sus componentes, ni en vida ni después de su muerte.