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Colonia Cantera, un retrato de desigualdad

'Batallamos mucho para que nos pusieran el agua y fue hace poco, cinco años más o menos, pero no tenemos drenaje'

Francisco Córdova/El Diario
lunes, 24 junio 2019 | 14:00
Silvestre Juárez/El Diario

Chihuahua.- La colonia Cantera y el Ejido Haciendillas se encuentran en medio de una zona de alta plusvalía aledaña a la Avenida que lleva el mismo nombre, en el lado poniente de la ciudad al pasar el Periférico de la Juventud. 

Ahí la economía inmobiliaria y restaurantera crece a pasos agigantados, sin embargo, casi atrapada en este progreso se quedaron estas primeras colonias del sector, donde los caminos de terracería y la falta de servicios básicos como el drenaje se convierten en un retrato de la desigualdad social que existe en Chihuahua.

“Estas fueron las primeras colonias, aquí tenemos más de 28 años viviendo. Los edificios y todo llegaron hace diez años”, comentó uno de los residentes del sitio, quien aseguró que durante muchos años han tenido problemas para que les otorguen acceso a los servicios, que en los distintos fraccionamientos tienen desde su fundación. 

“Batallamos mucho para que nos pusieran el agua y fue hace poco, hace cinco años más o menos, lo que todavía no tenemos es drenaje”, añadió. 

Gran cantidad de caballos, perros y animales de granja pasean en los caminos de tierra que permanecen junto al arroyo que cruza la colonia. Aunque los habitantes dicen ser los primeros en haber llegado al sitio, después de un cuarto de siglo las condiciones en las que viven continúan siendo las mismas. 

“Pues es que aquí no llegan esos servicios porque uno no tiene dinero, la verdad de las cosas es que a quien no tiene dinero pues poco caso le hacen”, detalló uno de los colonos. 

Según el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2018, de la Secretaría de Desarrollo Social, en Chihuahua el 30 porciento de la población vive en pobreza, siendo un total de 1 millón 149 mil personas quienes viven en esta condición, del total de 3 millones 757 mil 12 personas que habitan el estado. De este porcentaj, se tiene un censo de aproximadamente 120 mil que viven en pobreza extrema, en casas con techo de lámina, piso de tierra y sin los servicios básicos para su pleno desarrollo. 

Aunque los vecinos de esta colonia aseguran que no visitan mucho los comercios de la zona aledaña, señalan que muchas de las personas, algunas de origen rarámuri, se emplean en los fraccionamientos cercanos en labores de limpieza y los hombres por su parte de jardinería. Asimismo, las escuelas con las que se cuenta en la zona son precarias, pues el jardín de niños de este sector, que atiende a la población indígena, cuenta con un solo salón y la condiciones son complicadas. 

Los habitantes creen que en algunos años llegarán a ofrecer comprarles sus casas para levantar ahí negocios o fraccionamientos exclusivos como los que abundan en la zona, por lo que dicen que de llegarles al precio estarían dispuestos a abandonar sus hogares de años.