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Como si no existiera la pandemia

“Aquí nosotros vivimos al día, tenemos huevos con las gallinas, también los marranos, allá las vacas dan leche"

El Diario

Juan Carlos Núñez/El Diario

martes, 26 mayo 2020 | 22:09

La contingencia generada por el coronavirus ha impactado de forma muy distinta al campo de Chihuahua, principalmente por la situación en la que viven de ser más autosuficientes y no vivir al ritmo tan ajetreado como en la ciudad, además que al no estar tan empapados de la comunicación y redes sociales, no han sentido en sus comunidades una alerta como en la zona urbana. 

Para Manuel, de 61 años, originario de colonia Soto y que labora en una granja en el ejido Labor de Terrazas, la vida continúa como si no existiese la pandemia, al menos para él y los lugareños, que según se aprecia no toman las medidas sanitarias como en la ciudad, ya que todos se conocen entre sí, no hay agentes externos y su vivir es más sano que los citadinos. 

ú“Aquí nosotros vivimos al día, tenemos huevos con las gallinas, también los marranos, allá las vacas dan leche. Si suben el precio en el súper, pues ni modo, que lo suban. Les afecta más a los que viven en la ciudad”, comentó el hombre, quien tiene varias décadas como cuidador de caballos, tanto de exhibición como de carreras.

Aunque el ejido no está tan alejado de la mancha urbana, dijo que aún se siente el ambiente de campo, especialmente por el estilo franco de la gente, que se preocupan unos por los otros, se saludan todos los días, se ayudan entre ellos. 

Cuando se va a la ciudad es para alguna compra de material para sus labores, pero no hay tanta convivencia a diferencia de los ciudadanos que viven con mucha prisa, algo notorio en las urbes. 

Un detalle que criticó fue la discriminación que ha sentido los días de la pandemia, ya que al acudir a alguna tienda de autoservicio u otro lugar, le han prohibido la entrada por no traer cubrebocas, pero también por su aspecto de ranchero, vestido con las botas llenas de tierra y su ropa, vestigio del trabajo diario, suelen portarse menos amables e incluso algunos guardias de seguridad en un supermercado hasta lo siguen.

“Yo no sé si es verdad eso de la pandemia. Yo sigo mi vida, aquí trabajamos a diario y nos vemos las caras todos. Los niños juegan sin miedo. Apenas se ve la tele, el celular, apenas para llamar, no son de los que le toca uno y se ven las noticias. Yo sí veo a la gente muy asustada allá en la ciudad. 

Cada quien lo que crea, nosotros vamos a seguir así”, comentó el adulto mayor, quien continua con sus labores como si no afectara lo que ocurre en el llamado “mundo exterior”, mientras no les afecte a ellos. 

Dijo que la vida de criar animales de granja es buena porque si se trabaja adecuadamente, se tiene para comer, se puede vender los productos. “Si uno se encierra y no hace nada, no trabaja, pues no tendrá para comer. Hay que seguirle”.