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Comparten el sazón poblano

El restaurante 'Macuilli' rinde homenaje a la comida tradicional mexicana

Alejandra Sánchez / El Diario

jueves, 15 septiembre 2022 | 21:02

Chihuahua.- Rendir homenaje a la comida tradicional mexicana y dar tributo a las mujeres cocineras; son algunos de los objetivos de María Mercedes Macuitl Ramírez quien desde los 16 años soñó con poner su propio restaurante y de esa manera, traer consigo el sabor, la culturalidad, así como la gran variedad de platillos poblanos hasta Chihuahua capital. 

“La primera vez que yo pensé en tener un lugar, fue cuando tenía 16 años; en ese entonces trabajaba en un bar y bueno, la verdad es que, me gustaba mucho el ambiente y la cocina y justo ahí dije: “cuando yo crezca, voy a tener mi propio restaurante”, narra “Meche”, como comúnmente la conocen sus clientes y amigos.  

Mercedes emigró de Puebla a Guadalajara. Ahí, ella vivía en una casa con otros estudiantes y se dedicaba a cocinarles. 

“A todos les gustaba mucho mi comida; éramos como once personas las que nos encontrábamos en esa casa y todos siempre mostraban agrado por las recetas y los platillos que yo les hacía”.  

Meche, llegó a Chihuahua capital hace 15 años; entidad que, según sus palabras, la acogió con mucho amor y en donde además, recibió un impulso impresionante por parte de la gente. 

“Cuando llegué, me fue difícil adaptarme a la comida; me sentía como rara, es decir, la comida era buena pero sentía que me faltaba algo. Ahí retomé de nueva cuenta la comunicación con mi abuelita y yo le decía “páseme la receta de tal cosa”, o “dígame cómo preparo esto””. 

Aunque ella tenía las recetas originales y familiares; llevarlas a cabo, era un poco complicado ya que, los ingredientes de la comida sureña no se encontraban tan fácilmente. 

“Algunos sí los conseguía pero otros era muy difícil de localizarlos; encontré una tienda en el centro que, tenía la gran mayoría; sin embargo, cada que yo regresaba de visita a Puebla, aprovechaba para traer cosas y aprender nuevas recetas”. 

Según lo que recuerda esta joven cocinera, desde pequeña, la cocina de su abuela fue parte de su vida cotidiana. 

“Nosotros vivíamos en el campo y todo era muy bonito; yo empecé a cocinar desde que era una niña; básicamente, crecí en la cocina de mi abuela”, externó Mercedes.

Meche, siempre se ha caracterizado por hacer fiestas en su cumpleaños y dar comida; ya que, ambas cosas son de las que más ama. 

“En una de mis fiestas; preparé una receta en la que trabajé cinco años para lograr la que tenemos hoy aquí; la hice e invité a todas mis amistades y eso, fue una gran sorpresa para ellos”. 

En ese momento, uno de sus amigos le recomendó a Mercedes vender sus platillos y fue justo cuando, de alguna manera ella comenzó a comercializar su comida pues, fue invitada a venderla en un evento cultural llamado Centropolís. 

“En esa ocasión vendimos aquí mismo en el centro; estábamos en una galería de una artista que se llama Martha Legarreta; ahí expuso David Lawer y ella nos prestó su patio para cocinar; ahí tuvimos los molotes por primera vez en Chihuahua; estuve tres días ahí y después de eso, la gente me empezó a buscar”. 

Al ver el éxito que se tuvo en esa ocasión, Mercedes comenzó a vender molotes y esquites en su casa, la cual fue autonombrada como “La Casa del Molote”. 

“Hubo personas que me impulsaron mucho; yo empecé a vender más comida. Luego un buen día, me contactó Armando Núñez quien era el director del Conversatorio; él organizó dos festivales de jazz en Chihuahua, y entonces me dijo: “Meche, quiero que cocines para los jazzistas internacionales”. 

Para ella, esta experiencia, fue todo un reto y un honor; pero su mayor satisfacción vino cuando se dio cuenta de que, todos los platillos habían encantado a los músicos.

“Cociné para ellos en dos ediciones y fue una muy buena experiencia”. 

Posteriormente, Meche empezó a trabajar en el Gobierno Municipal y aunque la comida era su gran aliada, la dejó de lado por un buen tiempo para dedicarse de lleno al proyecto de las bibliotecas públicas. 

“Estuve tres años y medio como servidora pública, pero luego de ese lapso, me quedé desempleada; yo no tenía que hacer y un amigo me invitó a cocinar en un bar de viernes a domingo”. 

De alguna manera, Mercedes tenía que salir adelante; y durante su estadía en ese lugar le fue bastante bien, hasta que un día una mesera le ofreció ser su socia. 

“Una de las chicas que era mesera me dijo: “oye, Mercedes tu comida está súper rica, llenas el lugar; yo tengo una inversión y la quiero invertir contigo”. 

Aunque a Meche ya le habían propuesto hacer otros negocios; ella supo que ese era el momento ideal y la persona indicada. 

“Yo sentí que esta chava creía genuinamente en esto y le dije ¡va!, después de eso empezamos a buscar lugar;  hasta que nos encontramos con este sitio que, en un principio era un departamento y no un restaurante”. 

Ellas, se encargaron de diseñar este espacio el cual trata de brindar a las personas que lo visitan un lugar lleno de paz, tranquilidad y armonía. 

“Lo importante es que, quienes nos visitan, se sientan como en casa”. 

EL ORIGEN

Macuilli, es el nombre que lleva este lugar; palabra que en Náhuatl significa cinco. 

“Fue justo por el significado que tiene esta palabra que, inauguramos Macuilli el cinco de septiembre; lo llamamos así porque también es mi apellido. Este viene por parte de mi familia paterna quienes tienen origen en la Ciudad de Cholula Puebla y bueno, Cholula es precisamente uno de los espacios más indígenas de esa época”, cuenta Meche. 

Entre las cosas que esta mujer comenzó a valorar al llegar a Chihuahua, fue a aprender a amar su raíz indígena, raíz de la cual, en algunas ocasiones y debido al racismo alguna de las veces se sintió avergonzada. 

“Todo eso surgió por la discriminación que había en Puebla hacia las mujeres indígenas; para mucha gente, en la primaria yo era la hija de la tortillera; eran muchos comentarios de ese tipo, entonces, como que ahí trataba de ocultar mi apellido pero luego, aprendí a abrazarlo y a quererlo”. 

Toda esta aceptación fue también gracias a la gente de Chihuahua que de alguna manera le hizo ver y sentirse orgullosa de ser quien era. 

“Mucha gente aquí me decía, que padre tu apellido; que chido que tengas un apellido así; Chihuahua me dio muchas cosas, entre ellas, un cambio de paradigmas entre mi pensar y mi sentir conmigo misma como mujer indígena; mi mamá era una indígena de campo, mi mamá era una indígena de campo y como que Chihuahua me enseñó a valorar eso y tengo que honrarla”. 

Hace tres años que Mercedes cumplió su sueño; tres años de que inició con este viaje gastronómico y que para ella representa un homenaje a su madre, su abuela, sus tíos y a todas las mujeres que se dedican a la cocina mexicana, la cual representa parte de la historia y de la cultura del país.