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Con o sin impuestos, consumo de refrescos continúa

Cuestan de dos a cuatro pesos más que el agua embotellada

Silvestre Juárez/El Diario

Juan Carlos Núñez/El Diario

jueves, 03 septiembre 2020 | 19:40

El consumo de diferentes marcas de refrescos es muy común en diversas colonias, donde suelen acudir a las tiendas de conveniencia o las tradicionales de barrio, para la hora de comida, así como ser parte del gusto de los infantes, que a pesar de una posible alza de impuestos, los responsables de estos establecimientos comentan que hay un gran gusto por el producto que siempre ha sido adquirido.

Lo anterior, ya que desde  inicios de agosto, se dio a conocer el análisis de un nuevo aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas azucaradas, alimentos no saludables, tabaco y alcohol.

Esto, propuesto por La bancada de  Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la comisión permanente presentó una reforma para aumentar el IEPS en 3.26 pesos por litro a bebidas azucaradas. Actualmente la cuota de IEPS es de 1.2616 pesos por litro a las bebidas.

Actualmente en las tiendas de abarrotes, autoservicio y supermercados, un litro de refresco de cola de la marca más popular cuesta 19 pesos en no retornable, retornable de vidrio en 11 pesos, a comparación con un litro de agua embotellada que suele costar 14 pesos de la marca más cara. Más o menos la diferencia puede variar desde los dos pesos o más de cuatro pesos. Con este impuesto aumentaría considerablemente.

No obstante, hay otras bebidas azucaradas de marcas menos conocidas, que igualan el precio al agua embotellada.

Don Miguel, de la tienda La Reyna en Santo Niño, dijo que durante años ha visto como las sodas son muy consumidas por todos y aunque aumenten el precio, cree que el consumo continuará, quizás baje al principio. “Hace diez años creo, costaba más el agua embotellada, luego subió la soda y la gente sigue comprando. Es que le gusta el sabor, pa’ la comida, pa’ combinarla con los pistos. Dicen que con cambiarles la imagen los niños no van a comprar,  pero no, compran porque les gustan. Ojalá no la suban mucho porque es lo que nos hace más fuertes a las tiendas”, comentó el comerciante, quien además es adulto mayor y ha atendido su negocio durante muchos años.