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Con poesía homenajean a Enrique Servín

'No concibo Chihuahua sin Enrique. Pero ya no está con nosotros. Creo en la resurrección y eso me consuela'

De la Redacción/El Diario
sábado, 12 octubre 2019 | 11:43
Silvestre Juárez/El Diario

Chihuahua.- El poeta y defensor de las lenguas indígenas, Enrique Servín, fue homenajeado de cuerpo presente el día de ayer en el teatro de cámara Fernando Saavedra, donde familiares y amigos de círculos intelectuales, culturales, políticos y artísticos del estado se dieron cita para realizar un total de nueve guardias de honor, pero sobre todo recordar la obra literaria legado del escritor chihuahuense, por lo que su poesía resonó frente a sus restos, así como los emotivos mensajes de las personas más allegadas a él. 

Fue en punto de las 12:00 horas cuando los restos arribaron al recinto trasladados por la carroza desde la funeraria Mausoleos Luz Eterna, donde desde el día de ayer era velado. 

El ataúd quedó en el centro del teatro que se encontraba por encima de su capacidad, mientras que el ensamble de cuerdas de la Orquesta Filarmónica de Chihuahua tocó distintas melodías en su honor. 

La primera en tomar la palabra fue su amiga Flor Vargas, quien inició haciendo un llamado a honrar al escritor a través del recuerdo de su legado y la lectura de su obra, por lo que eligió un poema de la autoría del maestro Servín. 

Posteriormente tomó el micrófono su íntimo amigo y actual director de la Facultad de Artes, Roberto Laurence Ransom Carty, quien destacó la labor del intelectual y pidió continuar con los proyectos y empresas. 

“No concibo Chihuahua sin Enrique. Pero ya no está con nosotros. Creo en la resurrección y eso me consuela, pero no hace menor nuestra pérdida. Si hay verdad, y sí lo creo, en la sapiencia popular expresada en el refrán que los buenos se van primero, ya se había tardado. Maestro, poeta, pilar del mundo descansa en paz queridísimo amigo tu vida ha dado vida en abundancia”, fue su mensaje. 

Por su parte su hermana, Gabriela Servín, narró escenas del desarrollo del poeta desde su infancia hasta su vida adulta. Recordó su interés desde niño por los idiomas y su gusto por las historias. Así como incluso la última escena al encontrarlo sin vida en su hogar de las calles Coronado y Segunda del Centro. 

De igual forma alumnos, su hija “adoptiva”, Kenia, alumnos suyos y la secretaria de Cultura, María Concepción Landa, dieron un mensaje recordando la vida, el trabajo y la obra de Enrique Servín. 

Posteriormente se realizó un total de nueve guardias de honor, en las que por espacio de un minuto seis personas permanecieron de pie al lado de su cuerpo y en la que participaron funcionarios de gobierno, compañeros de la Universidad Autónoma, de Bellas Artes, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, representantes de grupos apaches, amigos derechohumanistas, su familia, integrantes de su taller literario Alí Chumacero y amigos cercanos.