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Crece abuso infantil; 80% de casos no se denuncian

En el 98 % de los casos el victimario es un familiar; de esos, el 95 % son hombres de diversos estratos sociales, culturales y educativos

César Lozano/ El Diario

viernes, 30 abril 2021 | 11:09

Chihuahua.- La cifra negra de abusos e impunidad contra menores va en aumento y en la mayoría de los casos los agresores sexuales se encuentran en los entornos inmediatos, e incluso íntimos de los niños, dijo la psicóloga forense, Bárbara Duarte, de la organización Atención y Prevención del Abuso Sexual y el Maltrato Infantil A. C., (Acasmi).

La capital registra una tasa de 35 denuncias por cada 100 mil habitantes; Juárez 20

En un 80 a un 85 por ciento de los casos de abuso sexual infantil no se da una denuncia, y no se da por múltiples factores como que el agresor está dentro de la casa, porque exista una amenaza, porque son adolescentes abusando de niños, y porque, bueno, en el 98 por ciento de los casos es un familiar y está dentro de la familia”, refirió.

Duarte también lamenta que sólo un reducido número de los casos que se denuncian llegan a una sentencia, y que a pesar de las mejoras en el sistema para tomar declaración a los niños, en el proceso de investigación se les revictimiza.

Indica que dentro de los mitos del abuso sexual infantil siempre se pretende formar el perfil de un agresor, cuando no existe un patrón; sin embargo, lo único que se tiene claro es que el 95 por ciento de los agresores son hombres de diversos estratos sociales, culturales y educativos.

“Estuve leyendo algunos datos, me parecieron poquito exagerados, no lo sé, pero decían que en cinco de cada diez hogares los niños podrían estar expuestos al abuso, yo quisiera pensar que son tres de cada diez”, indicó.

La especialista llamó a poner especial atención en el hacinamiento como detonante del abuso, sobre todo en casas pequeñas en donde vive una familia y se dan casos como cuando se casa la hija mayor y lleva a vivir a su pareja a esa misma casa y se pierden los espacios íntimos.

También alerta que los niños de preescolar son quienes resultan más vulnerables por no tener un bagaje de conocimientos en el tema de sexualidad.

“Sigue siendo mayor el abuso sexual en niñas en un 85 por ciento; sin embargo, ha ido en aumento en niños y en general, aumenta el índice en menores de entre 7 y 9 años”, refiere la especialista, quien agregó que los adultos que fueron abusados en su infancia, en su mayoría refieren que los victimizaron en dicho rango de edad.

“Cierran ojitos, alma y espíritu para no ver que es papá”

“Miguel”, de 6 años, tiene el sueño recurrente de ser un pequeño ratón perseguido por un gato en posición inversa, es decir, con los genitales expuestos y la cola erecta apuntando hacia él, claro simbolismo fálico. Miguel es un niño abusado a quien le resulta difícil verbalizar su situación, y por ello la traslada a su imaginario infantil en un escenario donde destacan una habitual presa, una persecución y un depredador; por desgracia el escenario real se encuentra en casa.

“Al ser abusado el niño, él ve a otra persona, muchos niños refieren que cuando son abusados cierran los ojitos para no ver. Realmente cierran ojitos, cierran alma, cierran espíritu para no ver que es papá”, comenta la psicóloga forense encargada del programa de prevención y protección del abuso infantil en la Red de Cohesión Ciudadana, Aracely

Díaz, quien explica cómo el mecanismo de defensa y la inocencia de los niños logra separar al agresor en una dualidad donde existe el padre amoroso con quien convive y por otra parte, en el monstruo en que se convierte.

“Pero existe la otra parte, el papá que me ayuda con tareas, el papá que me lleva a pasear, el papá que bromea conmigo, el que me hace reír, el que hace reír a mi mamá, esa es otra persona. Para nosotros los adultos es la misma persona, es el agresor. Para el niño no”, reafirma la especialista.

“Mariana” de 5 años, dibuja de manera recurrente el mar y un gran tiburón con una peculiar trompa picuda, a su alrededor hay muchos peces pequeños, pero en particular, una pececita más elaborada que los demás se encuentra justo debajo de esa trompa y está a punto de ser comida. Mariana también es una niña que sufre abuso sexual.

La verbalización es tan importante, afirma la psicóloga, a tal grado que un menor a quien le brindó atención, duró años sin confesar el delito del cual era víctima, porque su madre le repetía “si alguien te hace algo, yo lo mato”, y ese niño guardaba el secreto para que su madre no matara a su tío, y fuera a la cárcel. Se sacrificaba por ella.

Estadísticas y cifra negra: los casos que nunca se denuncian

La Fiscalía Especial de la Mujer, que atrae los casos de violencia familiar, reportó a través de su titular, Wendy Chávez, que durante el primer trimestre en la ciudad de Chihuahua se registraron 91 casos de abuso en menores de 0 a 13 años y 40 en menores de 13 a menos 18, en total 131 nuevas denuncias de abusos en 2021.

También en Chihuahua capital, en 2019 se denunciaron 243 casos de abusos en menores de 0 a 12 años y 122 en menores de 13 a menos de 18; en 2020, se iniciaron por el mismo motivo 209 carpetas de investigación por abuso a menores de 0 a 12 años y por el abuso hacia 102 de menores de 13 a menos de 18.

Con una población 878 mil 062 personas, Chihuahua capital presenta en 2020 una tasa de 35 casos de abuso sexual infantil denunciados, por cada 100 mil habitantes.

También en Juárez, la ciudad más grande del estado, se encienden alarmas por el problema del abuso sexual infantil, pues en 2019 se denunciaron 193

casos en menores de 0 a 12 años y 122 de menores de 13 a menos de 18, mientras que en 2020 se registraron 170 abusos a niños de 0 a 13 años y 126 en menores de 13 a menos de 18.

Ciudad Juárez, con un un millón 501 mil 551 habitantes, presenta en 2020 una tasa de prácticamente 20 casos de abuso infantil por cada 100 mil habitantes.

En el problema no es menor en Delicias, que registró en 2019 un total de 35 denuncias por abuso en menores de 0 a 12 años y 21 denuncias en menores de 13 a menos de 18, mientras que en 2020 se reportaron ante las autoridades 31 casos en menores de 0 hasta 12 años y 22 casos en menores de 13 hasta menos de 18.

Con una población de 148 mil 045 habitantes, Delicias presenta una tasa de 37 casos denunciados de abuso sexual infantil, la más alta en el estado, por encima de Chihuahua capital y Juárez.

En Cuauhtémoc se registraron en 2019 un total de 20 denuncias por abuso en menores de 0 a 12 años y 7 en menores de 13 a menos de 18, mientras que en 2020 fueron 20 en menores de 0 a 12 años y 14 en menores de 13 hasta 18.

Con una población de 168 mil 482 habitantes, Cuauhtémoc presenta una tasa de 21 casos de abuso sexual denunciados, por cada 100 mil habitantes.

En Parral se denunciaron en 2019 18 casos de abuso en menores de 0 a 12 años y 15 en menores de 13 a menos de 18 años, mientras que en 2020, se reportaron 18 denuncias correspondientes a casos de 0 a 12 años y 13 denuncias en menores de 13 a menos de 18 años.

Con una población de 109 mil 510 habitantes, Parral registra una tasa de 28 casos de abuso infantil denunciado, por cada 100 mil habitantes.

Metodologías y herramientas de detección

Entre las metodologías que se aplican para detectar abuso infantil, se encuentran la construcción de historias con figuras, test proyectivos con dibujos de casa, árbol y personas que sirven para detectar alertas, aunque esto tipo de test no son determinantes y no son absolutos.

Otras terapias de juego se aplican realizando una plática simulando una situación de cambio de roles, en donde le piden al niño que les realicen preguntas figuradas en un entorno de abuso, y cómo se debería proceder en dados casos, además de formación de legos, figuras con plastilina.

Hay otro tipo de terapia, que es cuando dos psicólogos están hablando y el niño puede escuchar sobre una situación determinada.

“Un niño de 4 años pudo haber sido más lastimado que un adulto de 60 en toda su vida, entonces, tienes que tener la destreza, la habilidad terapéutica, para mirar todo eso, para tener toda si visión y no lanzarte con lo primero que ves.

Focos rojos de conducta y entorno indígena

“En algunas comunidades tarahumaras en este tipo de situaciones no es difícil de convencer para una denuncia, porque ellos lo ven normal. Hace poco una niña que está en casa hogar hacía comentarios que normalizaban esta situación. Ella decía que desde pequeña ‘hacía el amor’ con el tío; sin embargo, esto es un delito que se está cometiendo, pero no es tan sólo en ellos, sino es también la vecinita, la prima, la hija de fulanito y para ellos eso es normal y no entienden la importancia de interponer una denuncia”, indicó Aracely Díaz.

Los rasgos característicos de niños abusados, es diferente en la comunidad rarámuri por lo reservados que suelen ser sus miembros, cuyos niños, incluso, se niegan a hablar con las mujeres y prefieren dirigirse a hombres; sin embargo, en general la disminución y alejamiento de los niños que siempre fueron activos es un motivo de alerta, un foco rojo, al igual que los niños que a los 7 años dejan de controlar esfínteres.

Prevención y violencia institucional

Ambas especialistas coincidieron en la importancia de formar profesionales especializados en el abordaje e intervención del abuso sexual infantil, sobre todo, en el ámbito de la elaboración de peritajes psicológicos que ayuden a las autoridades a demostrar los delitos en contra de las niñas y niños, pero sobre todo, en la importancia de la denuncia y la prevención.

“El prevenir es el solucionar, no quieres tener un problema. ¿No quieres adultos agresores de los niños? Tienes que prevenirlo en la infancia”, dijo en tono firme Aracely Díaz, mencionando que sobre todo, la cultura y el valor de la denuncia es fundamental para erradicar ese lamentable problema social.

“En Chihuahua no hemos llevado prevención, no hemos volteado a ver a niños y niñas porque no votan, pienso que será por eso; no le hemos invertido a la prevención y estamos pagando un precio muy caro con el sufrimiento de los niños y entonces, los chavitos cuando llegan a nosotros, incluso adolescentes, no tienen conocimiento de que lo que les estuvo pasando es un delito”. concluyó Bárbara Duarte, quien consideró que tanto el Estado chihuahuense, como el Estado mexicano, ejercen violencia institucional hacia la población que no representa un botín político.

El abuso sexual es el ejercicio de poder hacia otra persona para obtener una satisfacción sexual, y sin cifras concretas, ambas coincidieron en que durante la pandemia lleva un aumento considerable, junto con el silencio, principal victimario del mayor tesoro vivo de la humanidad: sus niñas y niños.