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Crueldad ilimitada

Primera parte

Froilán Meza Rivera

viernes, 07 octubre 2022 | 05:00

"...Y si un corazón late con fuerza,

nos parezca una mano apartando 

juncos de la orilla".

(Federico García Lorca)

Madera.- El crimen más terrible y de mayor crueldad de que se tenga memoria en esta ciudad, fue cometido en las personas de dos jóvenes hermanas, una de 16 años de edad y la otra de 20.

Fueron ellas víctimas de una agresión por parte de dos conocidos suyos, quienes las golpearon brutalmente para violarlas, y quienes les pasaron por encima en dos ocasiones la pick up en que viajaban, para arrojarlas finalmente a un barranco de ocho metros de profundidad.

Los atacantes no remataron a las mujeres con piedras en la cabeza porque, sencillamente, y aunque trataron y se despellejaron los dedos, no pudieron arrancar ninguna piedra grande del duro suelo.

De manera milagrosa, las hermanas Viento Yarelia y Miriam Argelia Pérez Márquez, sobrevivieron al increíble ataque, y una de ellas, Miriam Argelia, la mayor, hizo acopio de unas fuerzas que ella misma no sabía que tenía, y caminó casi un kilómetro en las condiciones en que estaba, para pedir ayuda.

¿Qué combinación de circunstancias se dio en un momento dado para que un par de muchachos, con toda la apariencia de chicos comunes y corrientes, como los propios vecinos de uno, fueran capaces de hacer lo que ellos hicieron?

Mi nombre es Miriam Argelia Pérez, y quiero hacer un testimonio de lo que nos pasó.

Nosotras salimos esa noche de la disco entre las doce y media y la una... no recuerdo bien porque nunca me fijé en el reloj. Los muchachos, Marco y Franky nos hablaron. Yo conozco muy bien a Marco, yo con Marco me la llevaba muy bien, o sea, éramos amigos, yo soy amiga de su hermana. Entonces, pues lógico que yo les hice caso, nunca pensé que nos fueran a hacer nada.

Franky se bajó, jaloneó a mi hermana y la subió y me dijo que si yo no me subía con ellos, se la iban a llevar.

Yo no les creí, y seguí caminando, pero cuando echaron a andar la troca, fue cuando dije "si se la van a llevar, pues yo voy también", porque los vi muy raros.

Nos llevaron al panteón, y allá se bajaron los muchachos de la camioneta, y cuando regresaron, estaban todos agresivos y nos empezaron a jalonear, "¡bájense de la troca!", nos gritaban. Mi hermana decía: "bájenme, si son hombres", porque pues ella en todo momento se defendió.

Cuando Marco empezó a golpear a Viento Yarelia, Franky me golpeó a mí, y ya cuando me golpearon, fue cuando abusaron de nosotras. Sinceramente no sé decir si Marco estaba conmigo, o si Fredy, porque no vi, yo estaba viendo lo que ellos me estaban haciendo y los dos traían la chamarra casi del mismo color.