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Cumple tres años masacre de la familia LeBaron

En el hecho murieron 9 personas

Alejandra Sánchez / El Diario

viernes, 04 noviembre 2022 | 05:00

El cuatro de noviembre del 2019, la vida de la comunidad LeBaron cambió al ser víctimas de una masacre  protagonizada por miembros del crimen organizado quienes atacaron a tres mujeres  y 14 niños pertenecientes a la familia méxico-estadounidense de credo mormón; nueve de ellos murieron. A tres años de los hechos, 31 personas han sido detenidas, pero ninguna ha sido sentenciada. 

El hecho que conmocionó a todo el mundo, ocurrió en una brecha que se encuentra entre los límites de Sonora y Chihuahua al norte de México. 

Dos de las mujeres iban a visitar a sus parientes en Chihuahua, y otra planeaba encontrarse con su esposo en el aeropuerto de Phoenix, Arizona; sin embargo, esto no fue posible. 

“Este hecho nos lastima, nos duele; nos duele la impunidad y que no haya justicia. Duele que aunque hayamos sido víctimas de la ola de violencia se nos criminalice y se nos revictimice cuando en realidad, la autoridad no ha hecho nada y nosotros somos las víctimas”, expresó Adrián LeBaron, padre de Rhonita quien fue una de las víctimas. 

La camioneta en la que viajaba parte de la familia fue atacada a balazos. Ese día, el vehículo se incendió. Rhonita y sus hijos, dos de ellos con unos meses de edad, murieron en el fuego.

Luego de la tragedia, las autoridades federales atrajeron el caso. Durante los años siguientes se realizaron una serie de detenciones de presuntos miembros del grupo delictivo “La Línea”, al que se le atribuyó la autoría intelectual y material de los hechos. 

Las últimas capturas fueron dadas a conocer el pasado 19 de mayo por el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval. Pese a las 31 detenciones, no ha habido una sola sentencia condenatoria ni reparación del daño. Además, el secretario dio a conocer que aún falta al aprehensión de otros siete implicados. 

La familia LeBarón pertenece a la Iglesia del Primer Nacido, una escisión fundada en Chihuahua en 1924 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los primeros colonos llegaron a México huyendo de la prohibición de la poligamia instaurada en el seno de la iglesia mormona en 1890.

Entre ellos, llegaron Joel y Ervil LeBarón, quienes fundaron en 1955 la iglesia del Primogénito de la Plenitud de los Tiempos; vivieron en una granja que bautizaron como la "Colonia LeBarón" y la comunidad, que prosperó en la región principalmente con la producción de nueces, vivió de forma aislada en la zona manteniendo el inglés como principal idioma.

Ervil murió en una prisión de Utah, Estados Unidos, tras haber sido acusado del asesinato de varios de sus rivales dentro de la iglesia. Según ciertas versiones, este hombre, incluso mandó a matar a Joel luego de haber creado una nueva iglesia. 

En 2009 y en el contexto de la guerra contra el narcotráfico en México, los miembros de la familia LeBaron se hicieron nacional e internacionalmente conocidos debido al secuestro de uno de sus miembros.

Fue en ese año, cuando el apellido LeBarón llegó a los titulares de los medios mexicanos; el secuestro, se trataba de uno de los hermanos de Julián, Erick LeBarón, quien, en ese entonces, tenía 17 años y por quien se exigió un millón de pesos por su liberación. 

La comunidad, anunció públicamente su decisión de no pagar el rescate y se manifestó tanto en medios nacionales como internacionales contra la creciente inseguridad de la región durante la llamada "guerra contra las drogas" que declaró el entonces presidente Felipe Calderón. 

Una semana más tarde Erick fue liberado, sin embargo, meses después, Benjamín, el hermano de Erick, y Luis Widmar Stubbs, su cuñado, fueron secuestrados y posteriormente asesinados.

Los responsables colocaron una manta frente a sus casas en la que indicaban que el asesinato era en respuesta al activismo de la familia contra la inseguridad. 

Desde entonces, su familia cuenta con protección federal. Después de esos dos asesinatos, Julián se convirtió en uno de los protagonistas de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad.

El movimiento, está compuesto por unas 600 personas, familiares de desaparecidos y asesinados, ha viajado por varios estados de México para transmitir con urgencia la necesidad de un cambio en la estrategia de seguridad. 

Pero no sólo eso, sino que, además, la familia también se ha visto envuelta en polémicas con agricultores locales. 

Los campesinos de algunas comunidades, han acusado a los LeBarón de apropiarse de al menos 14 fuentes de agua con las que riegan los nogales de las colonias mormonas.

Los conflictos entre la comunidad de LeBaron y ejidatarios de la región, en su mayoría vinculados a la organización El Barzón. 

Desde el 2012 se inició una batalla legal entre ambos bandos, particularmente impulsada por los barzonistas, quienes presentaron denuncias ante diversas instancias federales por delitos ambientales debido a la perforación y explotación de pozos, pese al decreto presidencial de noviembre de 1955 que imponía una veda en la Cuenca del Carmen, que incluye los acuíferos de Flores Magón-Ahumada y Santa Clara, e integra los municipios de Namiquipa, Riva Palacio, Buenaventura y Ahumada, debido a su abatimiento.

En ese mismo año, los activistas Manuelita Solís e Ismael Solorio también emprendieron una campaña por expulsar a la mina El Cascabel de la empresa canadiense Mag Silver, que culminó con el asesinato de ambos el lunes 22 de octubre 2012.

El pleito volvió a encenderse el 30 de abril de 2018, cuando los barzonistas ingresaron al rancho La Mojina, de Joel LeBaron, para “documentar” y denunciar la perforación ilegal de nueve de los diez pozos que están dentro de dicha propiedad, desatando una trifulca en la que incluso se dispararon armas de fuego. 

A raíz de estos hechos, la comunidad lebaronesa denunció a El Barzón y en específico a Martín Solís, quien en ese momento trabajaba en la Secretaría de Desarrollo Rural como director de Fomento Agropecuario, por invadir propiedad privada y agredir a las personas, incluso a niños.

En su momento, Julián LeBaron aseguró que era recurrente que Martín Solís y sus compañeros barzonistas acudieran hasta las propiedades de mormones y menonitas para intentar despojarlos con el pretexto de que no tenían permisos para la explotación de pozos o uso de la tierra.

Derivado de estas agresiones, por lo menos 50 personas de estas comunidades presentaron denuncias ante las autoridades en contra del exfuncionario y otros integrantes de la organización. 

Por su parte, el grupo de barzonistas sostuvo que a lo largo de los años la familia LeBaron ha sido la responsable de monopolizar el acceso al agua en Buenaventura para el riego de sus nogaleras. Señalan que debido a esto se secó el pozo de agua potable del Ejido Constitución y abatió los mantos acuíferos para el riego de los cultivos en la región, en perjuicio de 900 familias. 

Es por estas denuncias y las supuestas órdenes de aprehensión que miembros de El Barzón, como Luz Estela “Lucha” Castro, realizaron publicaciones en redes para denunciar que se trata de un uso político de las instituciones y una venganza por parte de los LeBaron.

Posteriormente, cinco integrantes de la comunidad LeBaron, fueron detenidos al ser  acusados de poseer cinco rifles y un arma de asalto AR-15.  

El hecho, conmocionó a la ciudadanía y de nueva cuenta, los LeBaron, aparecieron en medios nacionales e internacionales. 

Julián LeBarón se integró al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, fundado por el poeta Javier Sicilia, que recorrió casi todo el país en la Caravana del Dolor para reunirse con miles de víctimas de la violencia.

LeBarón se retiró del Movimiento y durante casi una década se concentró en su comunidad. Pero en varios momentos denunció amenazas y agresiones de narcotraficantes.