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De pandillas y líderes criminales, los muertos en el Cereso

De 248 decesos en penales del estado, 83 son de Aquiles Serdán

Archivo / El Diario de Chihuahua / ‘El Wicked’, acusado de asesinar a la activista Marisela Escobedo, fue reportado sin vida por estrangulamiento

Argelia Domínguez / El Diario de Chihuahua

martes, 20 septiembre 2022 | 05:00

Chihuahua.—Las disputas entre grupos criminales han dejado una ola de muertes dentro del Centro Estatal de Reinserción Social (Cereso) No. 1 de Aquiles Serdán durante la última década, a lo cual se suman otros fallecimientos de internos provocados por negligencias o cuyas causas no han sido esclarecidas por la Fiscalía General del Estado (FGE). 

En los últimos 10 años, un total de 83 internos han perdido la vida en el Cereso de Aquiles Serdán, donde destacan varios casos relacionados con la delincuencia organizada. En total son 248 personas sin vida dentro de los centros penitenciarios estatales, 105 de ellos en el Cereso No. 3 de Ciudad Juárez.

El 29 de enero de 2012 se generó un motín entre integrantes de Los Aztecas y La Línea que dejó como saldo cinco personas sin vida y cerca de 15 heridos. La confrontación inició alrededor de las 6:30 de la mañana en el módulo de máxima seguridad del penal, durante el cambio de turno del personal de custodia, lo que provocó que se activara el Código Rojo para movilizar a 200 elementos de fuerzas federales, el Ejército, Policía estatal y municipal.

Durante la gresca murieron Ibis Francisco Almada, César David Levario, Hugo Enrique Baeza y José Luis Sneider; además, Abraham Roberto Sánchez murió horas más tarde en el hospital al que fue trasladado junto con otros seis lesionados.

Otro de los casos más emblemáticos se presentó el 30 de diciembre de 2014, cuando fue encontrado sin vida José Enrique Jiménez Zavala, alias “El Wicked”, a quien las autoridades estatales acusaron del crimen de la activista Marisela Escobedo Ortiz en diciembre de 2010 y que además estaba sentenciado por su participación en la masacre del bar Colorado, donde fallecieron 16 personas, entre ellas los periodistas Javier Moya y Javier Salinas, en abril de 2011. 

“El Wicked” fue declarado muerto a las 21:30 horas del 30 de diciembre; en el primer parte, la FGE estableció que la causa había sido un infarto fulminante, sin embargo, una semana después rectificó dicha información y confirmó que había sido asesinado por estrangulamiento. 

Esto se determinó después de realizar diversas pruebas al cadáver, que presentaba edema y congestión cerebral con infiltrado hemorrágico en base de cráneo, compresión de bulbo y médula espinal por fractura de las primeras vertebras del cuello, y edema pulmonar de lado derecho con zonas de equimosis, así como infiltrado hemorrágico superficial en testículo derecho.

Posteriormente, las autoridades identificaron a Jaime Noel Cuevas Baeza, compañero de celda de “El Wicked”, como el presunto homicida.

El 16 de mayo de 2015, el reo Geovany Eloy Ceballos Saucedo fue asesinado por otros cinco internos dentro de una celda del módulo 9. Como responsables fueron imputados Lorenzo Juan Miguel Salas González, Sergio Pimentel Arreola, Germán Rojas Ruiz, Alán Rentería Rico y Hugo Beltrán Montelongo, todos recluidos en el mismo espacio que la víctima. 

Geovany Eloy Ceballos Saucedo se encontraba interno bajo proceso desde el 27 de enero de 2014 por el delito de secuestro y extorsión agravada. 

El 19 de junio de 2017 fue privado de la vida Juan Carlos López López, identificado como líder de Gente Nueva. El homicidio ocurrió durante la madrugada, cuando uno de sus compañeros de celda lo apuñaló en una riña. 

Tras la muerte de Francisco Javier Alcántar Soria, en noviembre de 2011, López asumió el control de las actividades del grupo delictivo en Chihuahua, manteniendo influencia en los municipios de Camargo, La Cruz, Saucillo, Delicias, Meoqui, Julimes, Rosales, así como en el poblado Estación Conchos. Fue detenido en junio de 2014 en Delicias, por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la entonces Procuraduría General de la República (PGR). 

Juan Arturo Padilla Juárez, “El Genio”, quien era considerado como el segundo al mando de “la vieja escuela” de la pandilla Los Aztecas, fue asesinado durante una riña registrada el jueves 2 de agosto de 2018, apenas un mes después de que fuera trasladado al centro de Aquiles Serdán. 

Fue a las 16:00 horas de ese jueves cuando se dio aviso de una riña entre integrantes de la pandilla Los Aztecas y La Línea, en la que perdió la vida Padilla Juárez por heridas producidas con una punta hechiza.

 “El Genio”, que quedó tendido en uno de los pasillos de la penitenciaría, dirigió dicha organización criminal al menos durante una década, sólo por debajo de Eduardo Ravelo, alias “El Tablas”, cabeza original de esa agrupación

Ravelo y “El Genio” fueron apresados juntos el pasado 26 de junio por elementos del Ejército y de la Agencia de Investigación Criminal en la Ciudad de Uruapan, Michoacán, donde hacían conexiones criminales.

 

Negligencias y muertes inexplicables

El 26 de agosto 2020, José Lázaro Joaquín López Ramírez, exdirector del Fideicomiso para el Desarrollo de las Actividades Productivas de Chihuahua (Fideapech), murió en el Hospital Central debido a complicaciones del Covid-19 que contrajo dentro del Cereso 1, donde estaba recluido en prisión preventiva tras ser acusado de peculado por la administración de Javier Corral Jurado. 

Aunque el exfuncionario perdió la vida fuera del penal, sus abogados y familiares denunciaron las omisiones y negligencias tanto de la Fiscalía como del Poder Judicial, pues permaneció enfermo dentro de la cárcel durante días, hasta el 25 de agosto por la mañana, que se autorizó su salida al Hospital Central debido a su condición crítica. 

Desde el 9 de julio de ese año, la defensa del exfuncionario había solicitado a la jueza Alejandra Ramos Durán que modificara la medida cautelar impuesta a su representado, pues era una persona vulnerable a la enfermedad.

Los días 8 y 9 de febrero del presente año fueron encontrados sin vida dos reos a quienes se les suministraron sustancias tóxicas que, hasta el momento, no han sido determinadas con precisión.

A Juan Carlos Álvarez Díaz, de 39 años, y a Hugo Arath García Robles, de 23, se les administró algún narcótico todavía no determinado. Los resultados de las pruebas indicaron que el primero no tenía drogas en su organismo, aunque se localizó junto a él una jeringa con residuos de monoacetilmorfina. El segundo presentaba bajas dosis de cannabis y opiáceos en el cuerpo, pero no se pudo concluir que estos enervantes hubieran provocado su muerte.

Además, el expresidente seccional de La Junta, Ramón Ledezma, fue asesinado el pasado domingo 6 de marzo dentro de su celda, ubicada en el módulo de ingresos del Cereso 1. De acuerdo con los datos del certificado 212394255, Ledezma murió por estrangulamiento y no por suspensión, como dio a conocer la Fiscalía, que calificó la muerte como suicidio.

El expresidente se encontraba recluido en ese lugar desde el 12 de febrero. Había sido vinculado a proceso por los delitos de homicidio calificado y feminicidio dentro de la causa penal 1/2022, en la comunidad de La Miñaca, municipio de Guerrero, el 1 de enero.

Refuerzan atención médica con 20 doctores

A fin de brindar mejor atención médica y garantizar la vida e integridad de las personas privadas de la libertad en el sistema penitenciario, la Fiscalía contrató 20 doctores para brindar servicio a las cárceles estatales, en especial las más pobladas, que son las de Ciudad Juárez y Aquiles Serdán. 

El fiscal general, Roberto Fierro Duarte, manifestó que los hospitales de los penales trabajan bien, sin embargo, la Fiscalía realiza traslados de reos que requieran atención especial, a otros nosocomios del estado, o bien, autoriza el egreso de los internos para que acudan a hospitales privados.

El funcionario puntualizó que también se han atendido diversas recomendaciones por parte de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) para garantizar el acceso a la salud al que tienen derecho las personas privadas de la libertad, pues, de acuerdo con el mismo organismo, la falta de un adecuado servicio médico es la queja más recurrente entre la población penitenciaria.